Mourinho no tiene ni idea de lo que supone ser del Rayo

Opinión. Mourinho no tiene ni idea de lo que supone ser del Rayo, seguramente jamás podría entenderlo ni le importe. Mañana el Rayo visita el Bernabéu para disfrute de su afición.

Opinión. Que el Rayo ha escalado el Everest más empinado de su historia es algo evidente. Que todavía no ha llegado a la cima, también. Que el futuro es incierto -algo menos que hace unos meses- y que tendrá que seguir luchando, es una obviedad. El resto es para el disfrute. Mañana volverá a ser un día grande para el Rayo, para sus jugadores, para sus directivos, para sus técnicos, la cantera… y sobre todo, y por encima de todo, para la afición. Para toda esa gente que se ha partido el pecho por la franja roja, que ha hecho kilómetros y kilómetros, que se ha dejado la voz y un pedacito de su corazón en cada estadio, que estuvo en las duras y las maduras. Mañana debemos tener presente, cuando entremos en el Santiago Bernabéu, aquellas mañanas en Canarias, aquellos partidos de rivalidad regional en Segunda B, aquellas promociones de ascenso perdidas, aquel día en que el Zamora fue testigo de nuestra inmensa alegría. Después, a disfrutar.

Mañana el Rayo Vallecano tendrá enfrente a un grupo de hombres ricos -sin discusión-, guapos -no me corresponde, pero ya digo que algunos más que otros- y buenos futbolistas -algo que se les presupone-. Contra esto los rayistas ofrecen su calidad, desconocida para el gran público, y su orgullo, el de llevar una camiseta y un escudo únicos. Mourinho no tiene ni idea de lo que supone ser del Rayo, seguramente jamás podría entenderlo ni le importe, ni Cristiano, ni Ozil, ni Benzemá, ni siquiera Xabi Alonso, por mucho que haya salido de la Real Sociedad. Ser del Rayo es algo distinto. Aquí no se cobran millonadas, ni apareces todos los días en la prensa. El Rayo es otra cosa, un equipo de barrio, y a mucha honra. ¿Se imaginan a Cristiano Ronaldo charlando amigablemente con dos o tres aficionados en la puerta de vestuarios del Coliseo Blanco?, fíjense en Movilla. Esto es el Rayo.

¿Quién habla de miedo? Ni por asomo. Evidentemente no seré tan necio de negar lo innegable, de cerrarme en banda y pensar que lo que le pasó al Zaragoza o lo que sufrió el Osasuna, a nosotros no nos puede pasar. Claro que puede pasarnos pero, al final, eso únicamente serviría para hacer que me sintiera mucho más orgulloso de ser de un equipo tan humilde que es capaz de plantarse delante de un club que con uno de sus jugadores sería capaz de solucionar todos nuestros problemas. Esa es la grandeza de éste nuestro fútbol. Aún así, estoy seguro que en el Madrid, esta noche, pocos dormirán tranquilos…

Mañana, cuando Piti encare el área de Casillas seguramente tendrá en mente todos aquellos momentos de charla sobre la grandeza del Rayo, sus ganas de salir de Segunda B, su ansia por jugar en Primera División con «su» Rayo, con nuestro Rayo. Piti, ya lo has conseguido, y contigo estará Michel, estará Cobeño y, empujando desde la grada y desde diferentes lugares de España, todos aquellos hombres que lucharon durante años por devolver a este equipo a la élite. Todos ellos estarán, de una u otra manera, presentes en el Bernabéu.

Y qué decir de la afición. Escoltados, para evitar cualquier tipo de problema, pero con la cabeza bien alta y gritando al cielo de Madrid que el Rayo ha vuelto y que está aquí para quedarse. ¡¡Barsa, Madrid, el Rayo ya está aquí!!. Mañana es un día para disfrutar.