El Rayo Vallecano salvó los muebles ante la U.D. Las Palmas en su estreno copero. La primera parte de los canarios les dio ventaja y pudo haber sentenciado la eliminatoria, que se decidirá en Vallecas.

Ficha técnica:
U.D. Las Palmas (1): Barbosa, Pignol, Deivid, David García, Corrales, Nauzet Alemán (A), Vicente García, Hernán (Sergio, minuto 67), Momo (Francis, minuto 76), Chrisantus (Guerrero, minuto 62) y Thievy.
Rayo Vallecano (0): Dani (R), Sueliton (Tito, minuto 72), Labaka, Gálvez (A), Nacho, Abu (Cobeño, minuto 8), Adrián, Trashorras, Lass, Franco Vázquez y Nicki Bille (Delibasic, minuto 65).
Goles: 1-0. Minuto 20. Thievy.
Árbitro: Pérez Montero.
Muchas novedades presentaba el Rayo Vallecano en el encuentro de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey disputado esta noche. El estreno de Sueliton, Nacho y posteriormente, por circunstancias del encuentro, de Cobeño, se vio claramente condicionado por el desarrollo de los acontecimientos. Con Dani en la portería, la inédita defensa formada por Sueliton, Labaka, Gálvez y Nacho, se veía acompañada de un centro del campo en el que Abu hacía de Javi Fuego y en el que Adrián, Trashorras y Franco Vázquez buscaban surtir balones a Lass y Nicki Bille.
El Rayo empezó el partido ante Las Palmas sufriendo, y lo hizo por muchas circunstancias, en una noche que se convertía en una auténtica pesadilla en su inicio. Primero, porque el equipo conformado por Paco Jémez en nada se parecía al Rayo que habitualmente ha venido disponiendo en liga el entrenador franjirrojo y, después, porque todo se puso en contra desde el principio.
La primera acción de ataque con intención de peligro supuso la expulsión del cancerbero Dani, que volvía a la titularidad tras su estreno en el Calderón. El cara a cara con Thievy terminó con la expulsión del gallego por tocar el esférico con la mano fuera del área, dejando al Rayo con su tercer portero bajo palos -Cobeño- y con una inferioridad numérica que duraría ochenta minutos. Abu sería el sacrificado y el Rayo empezó a sufrir y a correr detrás del balón, algo a lo que no está acostumbrado y precisamente lo que menos le gusta a varios de los futbolistas presentes en el once titular copero. El planteamiento inicial de Jémez se iba al traste en apenas diez minutos, y el técnico rayista apostaba por ofensivo en lugar de defensivo, quitando del terreno de juego al único hombre de la medular con vocación destructiva, dejando sobre el mismo a aquellos jugadores que miran hacia arriba, en busca de generar peligro y confiando en el buen trabajo de la última línea del equipo.
A los diez minutos, Chrisantus volvía a plantarse solo ante Cobeño, pero el mostoleño acertaba a tapar bien la portería. Un minuto más tarde, David García obligaría al portero vallecano a despejar un remate en el área pequeña y a ‘bocajarro’, que se convertiría en el «aperitivo» del primer y único gol de la noche.
Con mucho sufrimiento, el Rayo intentaba mantenerse en pie ante las acometidas de los locales que, a los veinte minutos, conseguirían sacar provecho a su aplastante dominio. Thievy culminaba una gran acción entre Chrisantus y Nauzet Alemán en banda izquierda y adelantaba a los suyos. Las Palmas ponía cerco al área del Rayo y Hernán volvía a tener una clara ocasión de gol, cerrando la primera media hora con otra oportunidad de Nauzet Alemán desbaratada por Cobeño, que se convertía en el mejor jugador del equipo vallecano.
Una vez superada la primera media hora de juego, el Rayo pareció despertar, pero Las Palmas, con un hombre más y con gran intención y calidad, continuó haciendo su fútbol y dominando el juego. La defensa del conjunto de Jémez no conseguía parar las llegadas de los grancanarios que, con velocidad y al primer toque, superaba, con suficiencia la línea defensiva de los franjirrojos.
El primer acercamiento de los visitantes llegaría en una acción de Franco Vázquez con remate de Adrián en el minuto 38. Poco bagaje para un equipo de Primera División que estaba siendo claramente superado por un rival de inferior categoría, pero con un punto más de agresividad e intensidad.
En el 43, Adrián golpeó con violencia un balón alejado que sorprendió a Barbosa y que se estrellaba contra el larguero de la portería insular. Era el primer gran aviso de los vallecanos, que en los instantes previos se habían quitado de encima la presión insistente de su rival y habían empezado a vislumbrar un horizonte mucho menos borrascoso.
En la segunda parte, el Rayo sufrió menos y buscó mayor control de balón
El Rayo se desahogó en la segunda mitad del encuentro ante Las Palmas. Los canarios parecieron bajar algo el pistón y el conjunto franjirrojo vivió con mucha más tranquilidad la continuación de un partido en el que se vio tan mal que incluso una derrota por la mínima parecía un «regalo».
Consumidos los primeros veinte minutos, Jémez dio entrada a Delibasic por Nicki Bille, que no había gozado de ninguna oportunidad clara de gol y que siguió sin reivindicar el lugar perdido en la delantera titular del Rayo. En el minuto 68, el conjunto vallecano gozó de la mejor ocasión de la segunda parte, pero el remate de Lass se marchó directamente fuera.
El encuentro había bajado claramente en ritmo, porque los locales pagaron el esfuerzo ofensivo de la primera mitad y porque los madrileños, con toda la tranquilidad del mundo, desactivaron la agresividad de su rival y vivieron con mayor placidez su momentánea derrota, conscientes de su inferioridad numérica y de los noventa minutos que quedan por disputarse en el Estadio de Vallecas.
Mediada la segunda mitad incluso el público local mostró su descontento hacia un equipo que les había encandilado en una eléctrica primera mitad, pero que les desesperaba en la segunda con un juego lento y sin mordiente. El conjunto de Sergio Lobera parecía conformarse con derrotar a un Primera División, mientras que los de Jémez tampoco veían con malos ojos el momentáneo 1-0. Aún así, los vallecanos dieron un paso al frente y, pese a su menor presencia de hombres sobre el césped, consiguieron rondar el área de la portería de Barbosa, sin resultados positivos en cuanto a ocasiones, pero consiguiendo llevar la desesperación a los más de ocho mil aficionados de Las Palmas que no entendían cómo su equipo se atrincheraba en la mínima ventaja, perdiendo la ocasión de apuntillar a su rival.
Los instantes finales, en los que el Rayo pareció estar más fresco que su rival, tampoco sirvieron para que el conjunto vallecano lograse igualar la eliminatoria, dejando todo pendiente para la vuelta en Vallecas.


