OPINIÓN

Un hombre de negro, un rey, una casa en ruinas y mucho 'bocachancla'

La venta pública del nuevo juguete del hombre de negro fue de todo menos una fiesta

Escrito por Viernes, 17 Septiembre 2021

    Opinión. "Habló gente que sólo menciona Vallecas para criticar, que no sabe nada del Rayo pero sienta cátedra, que habla de las gentes de este barrio para dar lecciones".

    Un hombre de negro, un rey, una casa en ruinas y mucho 'bocachancla'

    Opinión. Hubo una tarde del mes de septiembre en la que un señor vestido de negro se presentó en un estadio de fútbol dispuesto a enseñar su nuevo juguete. Un amigo suyo muy poderoso, dueño de todo el negocio, le "invitó", por no decir que le obligó, a que hiciera una gran fiesta invitando a todo hijo de vecino del barrio. Allí se plantó el hombre de negro dispuesto a cantar y contar curiosidades, a destacar proezas y a profundizar en situaciones de pandemia que tanto daño han hecho a muchos durante mucho tiempo.

    Hubo una tarde del mes de septiembre en la que un grupo de 'radicales', de esos que cantan, bailan, gritan, animan..., acudieron al reclamo del hombre de negro. Fueron a la fiesta, aunque sus intenciones eran antagónicas a las del promotor y a las del ejecutor de tan feliz idea. Había que vender el nuevo producto a todo el mundo, que lo vieran en todas las televisiones, que se escuchara en todas las radios, que abriera telediarios. La casa era la misma de siempre, la de las goteras, la de las grietas, la de los escombros... la diferencia es que ahora estará habitada por un rey, un rey que no tengo muy claro si sabe dónde ha empezado esta nueva vida. Esos 'radicales' fueron protagonistas y no dejaron hablar al hombre de negro. Imposible escucharle (una sonrisa nerviosa fue lo máximo que pudimos ver).

    Hubo una tarde del mes de septiembre en la que habló mucha gente. Habló gente que sólo menciona Vallecas para criticar, que no sabe nada del Rayo pero sienta cátedra, que habla de las gentes de este barrio para dar lecciones sin tener ni idea de lo que está hablando. 

    La venta pública del nuevo juguete del hombre de negro fue de todo menos una fiesta. Poca fiesta puede haber en un sitio donde todo son problemas y desgracias. Trabajadores que se marchan hartos del susodicho, aficionados que se tragan un día entero de colas interminables para conseguir una entrada, por no hablar del resto de miserias y desgracias que hay a su alrededor.

    El fútbol al final parece absorberlo todo, maquillarlo todo. Solo hay que juntar a un hombre de negro, un rey, una casa en ruinas y un montón de 'bocachancla' y el espectáculo está garantizado.

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