El Rayo remontó al Girona con doblete de Nteka y aguantó el arreón final del Girona con una gran actuación de Batalla.
Ficha técnica:
Rayo Vallecano (2): Batalla, Ratiu, Lejeune (A), Mumin, Pep Chavarría, Ciss (Pedro Díaz, minuto 75), Unai López (A) (Oscar Valentín, minuto 58), Jorge de Frutos, Embarba (Alvaro García, minuto 58) y Camello (Nteka, minuto 75) (A).
Girona (1): Gazzaniga (Pau López, minuto 45), Blind (Francés, minuto 30), David López, Juanpe, Arnau, Herrera (A), Iván Martín, Bryan Gil, Asprilla (Portu, minuto 54), Vande Beek y Danjuma (Stuani, minuto 54).
Goles: 0-1. Minuto 58. Bryan Gil; 1-1. Minuto 80. Nteka; 2-1. Minuto 83. Nteka.
Árbitro: Díaz de Mera.
VAR: Figueroa Vázquez.
RAYO VALLECANO 2 (Nteka) – GIRONA 1 (Bryan Gil)
Si alguien me hubiera preguntado antes de empezar el Rayo – Girona de hoy quizá hubiese acertado al señalar a uno de los protagonistas principales, pero pocos, por no decir ninguno, esperábamos al actor principal de un duelo en el que además ni siquiera fue titular. Lo de Randy Nteka hoy ha sido superlativo, disparando al Rayo en sus opciones de permanencia y sueño. Si a su doblete y actuación estelar, le sumamos los paradones de Batalla, más allá de su habitual ‘show’ por todos conocido, ya tenemos la explicación a una nueva victoria rayista.
La visita del Girona de Míchel estuvo marcada de nuevo por el ambiente de cariño y aprecio hacia el vallecano, que correspondió como siempre con su aplauso y gesto cómplice hacia una grada que le adora y que siempre le demuestra tenerle en el corazón. Pero más allá del aprecio mutuo, lo de hoy era una lucha encarnizada por ganar un pulso futbolístico que tuvo de todo.
El Rayo llegaba subido en la ola buena después de sus últimos resultados, mientras que los catalanes lo hacían tras un nuevo paseo por Europa y con las dudas lógicas de un equipo que no es el del año pasado y al que esta vez la apuesta le salió ‘rana’.
El partido fue igualado, con dos equipos que querían el balón y que intentaban hacer daño por vías diferentes. El Rayo salió fuerte, con presión alta y asfixiando a un Girona que tenía dificultades para encontrar la salida a las continuas emboscadas de los franjirrojos. Al cuarto de hora Míchel ya se había desesperado con los errores de Gazzaniga en la salida desde atrás y con la falta de fiabilidad de los suyos en tres cuartos de campo. Entre tanto, el Rayo buscaba la velocidad y el rearme tras pérdida para seguir jugando a lo que mejor sabe, a presionar, correr, ser intenso, pelear, descansar con balón y seguir corriendo para incomodar al rival.
Mediada la primera mitad el Girona ya controlaba el escenario y buscaba inquietar a un Batalla que aguardaba el momento para ser decisivo y definitivo. En los visitantes la parsimonia en los saques y enfriar cada acción bulliciosa del Rayo estaba marcada en el guion de un partido que daría un vuelco en el segundo período.
Tras el paso por vestuarios el Girona golpeó con un remate de cabeza de Bryan Gil que sorprendió a todos y que enfadó a Batalla. Con el 0-1 los de Míchel se sintieron reconfortados y el Rayo pagó su desesperación con acciones poco limpias y que empezaban a vislumbrar un escenario que no sería el que finalmente vivimos.
Iñigo movió el banquillo buscando soluciones y las encontró, vaya si las encontró. El equipo, cuando parecía empezar a desengancharse del partido, dio una pequeña vuelta extra a sus revoluciones llevando el choque a esa locura colectiva que transforma el Estadio de Vallecas en un auténtico manicomio. Randy Nteka logró el empate y ya no hubo marcha atrás. El Rayo se volvió loco, Vallecas explotó y el resultado fue una remontada épica que dispara a los franjirrojos. Porque de nuevo iba a acertar Randy Nteka, convirtiéndose en el hombre del partido con un doblete tan merecido como buscado. La insistencia de los de Iñigo, el no perder la fe y conseguir que equipo y afición fuesen uno (nunca mejor dicho) nos llevó a unos minutos finales en los que pudo pasar de todo.
Con el 2-1 el Girona se fue a la desesperada hacia arriba. Ya no se ralentizaba el juego, ya no había parsimonia en las acciones, ya no había nada que perder. Se volcaron, pero entonces se toparon de bruces con un muro llamado Batalla. El argentino, que no faltó a sus momentos de parones y acciones, que llevaron a Míchel a ser muy duro en sala de prensa, hizo esas paradas que sólo los grandes hacen. Y él es muy grande.
De esta manera el Rayo lograba una remontada que le sigue metiendo en la pomada europea y que le acerca a su objetivo de la salvación. Y como siempre decimos, como soñar es gratis… sigamos soñando.
