El Rayo Vallecano volverá a jugar en domingo antes de hacerlo en jueves, lunes o viernes. La visita a Mestalla obliga a jugar en fin de semana, un «oasis» en medio de una tormenta que no amaina.
El Rayo Vallecano visita mañana uno de los estadios más complicados de la Primera División, tanto para los locales como para los visitantes. Para los locales, porque la afición valencianista, exigente donde las haya, no pasa una a su equipo cuando considera que su aportación está por debajo de su rendimiento optimo y, para los visitantes, porque la historia y la estadística dan la espalda descaradamente a un Rayo Vallecano que nunca ha conseguido ganar en Mestalla.
Con los antecedentes, con el 4-0 de la temporada pasada, con la derrota del pasado lunes a manos del Zaragoza y con el ambiente enrarecido por el descaro con el que la Liga maltrata al Rayo con la designación de horarios que perjudican claramente a sus intereses, el equipo se plantará delante de un Valencia necesitado de puntos, de imagen, de confianza y de fútbol.
El conjunto valencianista, vivo en todas las competiciones que disputa la presente temporada, decidió echar por la puerta de atrás al técnico con el que inició la temporada. Mauricio Pellegrino ni siquiera llegó a las Navidades en la capital del Turia y, tras su prolongada historia dentro del Valencia, tuvo que despedirse sin llegar a entender las razones que llevaban a su cese. Los malos resultados en liga son evidentes, pero el equipo está clasificado para la siguiente ronda tanto de Copa del Rey como de Champions League. Un par de malos resultados consecutivos acabaron con la poca paciencia que suele acompañar a las aficiones y a los dirigentes de los equipos grandes y Valverde tomó el relevo en un vestuario en el que se escucharon voces que pedían más compromiso. Varios jugadores salieron públicamente a lamentar la destitución del técnico, a pedir que todos se involucraran más y a reconocer que gran parte de los errores cometidos llegaban desde dentro de un vestuario que no supo controlar algunos parámetros.
Los ‘che’, con un par de victorias balsámicas en el Reyno de Navarra (0-1 en liga y 0-2 en copa) han conseguido apaciguar los ánimos y llegar al partido ante el Rayo con la tranquilidad de recuperar la zona media de la tabla y las esperanzas de remontar el vuelo camino de plazas mucho más acordes a su nombre y a su supuesto potencial. Ever Banega está volviendo a recuperar la calidad para el centro del campo valenciano y, junto a la garra de Feghouli y la calidad rematadora de Soldado, hacen que la columna vertebral del equipo vuelva a funcionar como lo hiciera en diversas fases del año pasado.
El Rayo Vallecano juega en domingo, porque el rival es de Champions, y después volverá a jugar entre semana
La alegría dura poco en casa del pobre. Eso es lo que deben pensar los aficionados del Rayo Vallecano viendo como su equipo regresa momentáneamente a horarios dignos para la disputa de un partido liguero, pero que lo hace única y exclusivamente por la entidad del rival. Una vez superado el partido contra un Champions, que por ley de televisiones firmada con los propios clubes no puede disputar partidos fuera del fin de semana, se volverá a jugar un jueves, un lunes y un viernes, es decir, más de lo mismo. Precisamente, este «oasis» llega en medio de la marejada provocada por la última derrota de los vallecanos en casa a manos de un Zaragoza que aprovechó el frío ambiente del Estadio de Vallecas para sacar una victoria que dejaba a los de Jémez a las puertas de mucho.
En lo deportivo, el conjunto franjirrojo presenta varias novedades con respecto al equipo que jugó ante los maños. En primer lugar perderá a su mediocentro defensivo, Javi Fuego. El asturiano recibió el lunes la quinta cartulina amarilla y será baja en Mestalla por tener que cumplir partido de sanción. Además, Jose Carlos continúa con su proceso de recuperación, aunque también desde la enfermería llegan buenas noticias con la recuperación de Abu, que podría ser el sustituto de Javi Fuego en labores recuperadoras, y de Piti. El capitán fue baja de última hora ante el Zaragoza, pero ha recuperado sus sensaciones y viaja con el resto de la expedición.
Se espera la presencia de alrededor de 200 seguidores del Rayo en las gradas del estadio valencianista, a un día y una hora que para todos es digna. Lo del jueves ante el Levante será otra historia…
