>Si hay algo que empieza a preocupar en el entorno del Rayo es que el equipo deje de crear ocasiones de gol. En las últimas jornadas, una vez amarrada la parte defensiva, una vez logrado el primer objetivo de no encajar demasiados goles, se empieza a notar una clara falta de acierto, desconocida hasta el momento en el conjunto franjirrojo. La preocupación de Mel pasa por conseguir que su equipo siga haciendo el fútbol alegre de las primeras jornadas. De esta manera los goles irán llegando.
El gran estado de forma de Aganzo, que le ha llevado a estar entre los máximos realizadores de la categoría, no parece ser suficiente para mantener el ritmo goleador de un equipo que ha conseguido 18 ‘dianas’ en lo que llevamos de temporada, si bien es cierto, que en las últimas cuatro jornadas únicamente ha anotado 1 (1-0 ante el Huesca en el Teresa Rivero).
El resto de resultados han sido Tenerife 2 – Rayo 0, Celta 0 – Rayo 0 y Rayo 0 – Alicante 0, en un partido en el que a pesar de no sufrirse demasiado, no se tuvo la solvencia y la capacidad creadora a la que estaba acostumbrada la parroquia vallecana.
Esta clara falta de gol queda evidenciada en el siguiente dato: en las primeras nueve jornadas el conjunto rayista había obtenido 17 goles, lo que suponía un gol cada 48 minutos de media, en cambio en los últimos encuentros la media ha subido hasta los 360 minutos.
La delantera, por nombres, es solvente
El reflejo de los números puede ser preocupante, aunque viendo el potencial de este equipo en punta de ataque esta situación parezca meramente circunstancial. Piti, hasta ahora segundo delantero titular, acompañando a Aganzo, no se ha estrenado en liga. Perera y Pachón bastante han hecho con aprovechar las oportunidades de que han gozado cuando han saltado al campo a sustituir a un compañero (aunque ambos se quedaron sin marcar en los encuentros que han disputado como titulares). Por tanto, en esta faceta el único que está cumpliendo con las expectativas marcadas es David Aganzo, autor de seis goles.
En los siguientes gráficos podemos observar la evolución tanto de los goles a favor como en contra. El paralelismo es total. Por un lado, se consigue rebajar los goles recibidos, pero por otro, también se produce un tremendo parón en los anotados. Esta es la imagen:
Un sentimiento, una ilusión… ¡aúpa Rayo, aúpa campeón!
