Opinión. «Hoy nos acordaremos de Antonio y de Juan Pedro y de Antonio Castilla, nos acordaremos de Peñalva y de todos y cada uno de aquellos héroes, conocidos o anónimos, que siempre tuvieron al Rayo en el centro de sus vidas».
Opinión. En ocasiones resulta difícil juntar las palabras más apropiadas cuando se trata de expresar sentimientos, de hablar desde el corazón. Resulta más sencillo hablar de fútbol, de penaltis no pitados, de goles, de regates o incluso de estadísticas. Hacerlo desde lo más profundo es algo reservado a los artistas de lo emocional, a aquellos que tienen facilidad para hacer arte simplemente dejando brotar lo que les sale de dentro. Yo no soy así, soy bastante más simple, digamos que más que artista soy un obrero de la comunicación (de los que trabajan aunque no luzca), pero hoy cualquier cosa vale.
Hoy es un día para dejar salir todas las emociones contenidas durante largos años, porque hoy, queramos o no, es un día muy especial. Veo la ilusión en la calle, en mi gente. Incluso aquellos que poco o nada tienen que ver con el Rayo, o aquellos que con el paso de los años se fueron desenganchando. Todos tienen ese brillo especial en la mirada y se dirigen a ti cuando paseas, como cualquier otro día, por las calles del barrio con tu camiseta del Rayo. Porque hoy mi equipo, tu equipo, nuestro equipo, el equipo de todos los vallecanos (seamos o no futboleros, seamos o no del barrio) tiene una cita con la historia y esa cita merece toda nuestra atención.
El club es un desastre, lo ha sido, lo sigue siendo y mucho me temo que, por desgracia, lo siga siendo de aquí en adelante, juegue en Europa, en Primera o en Segunda División. Cariño cero al centenario, cariño cero al día más importante de la historia reciente, cariño cero a su gente (los del barrio y los de fuera, los futboleros y los no futboleros). Por ahí no hay ningún atisbo de mejora.
Y en el otro extremo está la afición, los que se desviven por hacer que el de hoy sea un día para recordar siempre, los que intentan que los jugadores entiendan que no juegan por entrar en Europa, sino que lo hacen para hacernos felices a todos. Y ahí vuelvo a enganchar de nuevo con el sentimiento. He visto cómo se vive el fútbol en muchos sitios, conozco a muchas aficiones, he visitado cientos de lugares y siempre digo y seguiré diciendo que Vallecas es especial para eso. Y hoy volverá a demostrarlo.
Hoy nos acordaremos de Antonio y de Juan Pedro y de Antonio Castilla, nos acordaremos de Peñalva y de todos y cada uno de aquellos héroes, conocidos o anónimos, que siempre tuvieron al Rayo en el centro de sus vidas. Hoy recordarás a los que desde el tercer anfiteatro de Vallecas estarán empujando tanto como tú, recordarás a tus abuelos, a tus padres y a todos los que un día vivieron contigo el camino recorrido. Hoy estarán a tu lado como estuvieron siempre y hoy te ayudarán a gritar más fuerte y a llevar a nuestro Rayo a lo más alto.
Veo la ilusión en el barrio y la veo sobre todo en los más jóvenes, en esos que saben que el Rayo un día jugó en Europa, para ellos la prehistoria del fútbol, la prehistoria del barrio. Me encanta verles felices, sentir lo mismo que tú pero sin la mochila de lo negativo arrastrado durante décadas. Ellos son el futuro y se merecen este presente.
Y veo la ilusión en los jugadores del Rayo. Uno de ellos me preguntaba el otro día que cómo iban esos nervios. Sé que son conscientes de la importancia de lo que se vivirá esta noche en Vallecas. Hoy jugarán con la ilusión de miles de rayistas que les apoyarán, como siempre han hecho, en las buenas y en las malas. Hoy tienen una cita con la historia y sólo espero y deseo que sus sueños, que son los nuestros, terminen cumpliéndose a eso de las once de la noche.
Vallecas es un sitio especial, para lo bueno y para lo malo (que haberlo haylo) y hoy latirá al ritmo de los Isi, Alvaro, De Frutos, Lejeune o Batalla, hoy latirá al ritmo del corazón de miles de personas (futboleras o no) que estarán pendientes tanto dentro como fuera del estadio. Vallecas es un sitio especial, hoy lo será mucho más. Disfrutemos de este momento, nos lo merecemos.
