Podemos ver el vaso medio lleno o medio vacío. Si pensamos en los cinco puntos que tiene el Rayo después de 21 disputados o si nos quedamos con que todavía no ha ganado ningún partido de local, costará llenarlo. Si criticamos a este o aquel jugador porque no marca goles, porque no está fino o porque se le nota descentrado, costará llenarlo. Si cada uno no cumple su papel, desde el entrenador hasta el último de vosotros, costará mucho más llenarlo.
Pero si analizamos fríamente lo que ha pasado, creo que hay mil razones para verlo lleno. Que nadie olvide el penalti inventado de Pep a Lamine Yamal, o el ‘penaltito’ que el pitaron a Gumbau en la catedral, que nadie olvide que el Atlético de Madrid se debería haber quedado con nueve y que el Rayo, en todos los partidos, ha competido de tú a tú contra cualquier rival.
Lo del Metropolitano del miércoles dejó patente el potencial del At. Madrid y el del Rayo. Los rojiblancos con apenas dos jugadores sentenciaron a un Rayo que hizo todo lo posible y más por ganar, remontó el 1-0, se puso 1-2, pasó lo que pasó y terminó perdiendo 3-2. Nada que objetar a la imagen del equipo.
Y lo de ayer, lo de ayer fue otra historia con el mismo cruel final. Que el Sevilla perdiera tiempo desde el minuto 1 hasta el 90 y que todo el fútbol que hubo en Vallecas lo crease el Rayo resume lo vivido. Baño táctico, técnico, de intensidad, de ocasiones, dominio y control de la situación, pero si no marcas se puede cumplir una de las máximas del fútbol… y ayer se cumplió. Ser mejor que el rival no te garantiza la victoria. El Sevilla siendo tremendamente inferior al Rayo sumó tres puntos, ¡como para no celebrarlo!
Yo veo el vaso, o mejor dicho, la botella medio llena hoy lunes, la veré casi llena el martes, llena hasta el límite el miércoles y a rebosar el jueves. Porque el jueves el Rayo juega en Europa, porque el jueves llega la Conference y Vallecas debe ser una caldera, una olla a presión. Hemos esperado 25 años para vivir esto, de momento tenemos tres oportunidades para disfrutar de la Conference, hagámoslo, y que sea con la botella llena y no medio vacía. Vallecas se merece disfrutar de Europa aparcando las miserias de una liga en la que los puntos no reflejan el trabajo realizado. El jueves toca disfrutar.
