Otra peli de buenos y malos

Otra peli de buenos y malos

Opinión. Fran Beltrán ha desatado, lógicamente, la caja de los truenos en el Rayo, en su entorno, en su seno, en lo más profundo de su vestuario, en las oficinas de los que mandan, en el salón de cada aficionado y en los bares de la Albufera y de cada rincón donde se respira algo de rayismo.

Opinión. Estamos una vez más ante una de esas situaciones en las que uno lo ve todo blanco o todo negro, en la que siempre hay buenos muy buenos y malos muy malos, en la que si estás aquí no puedes estar allí, en la que lo simple parece imponerse a lo complejo. Fran Beltrán ha desatado, lógicamente, la caja de los truenos en el Rayo, en su entorno, en su seno, en lo más profundo de su vestuario, en las oficinas de los que mandan, en el salón de cada aficionado y en los bares de la Albufera y de cada rincón donde se respira algo de rayismo. Lo simple nunca, y menos en situaciones como esta, puede explicar algo como lo sucedido ayer.

Hay quien, buscando culpables, dispara contra el Rayo, Cobeño, Presa, el Celta, Miñambres y Fran Beltrán, o contra alguno de ellos en particular. Bien, empecemos por el final. Fran Beltrán es por encima de todo un jugador de fútbol que ha tenido que pelear mucho, muchísimo, para llegar a donde ha llegado. Nadie le ha regalado nada, absolutamente nada, y nadie más que él y su entorno saben lo que eso significa. Eso en sí mismo no significa nada especial, pero nos pone en contexto. Fran Beltrán ha mamado, ha nacido y crecido en una entidad que, como a la gran mayoría de sus chavales, le ha mimado, le ha querido, le ha adorado en el plano personal. Sus entrenadores de base, su profesor en la ciudad deportiva, sus fisios y doctores, sus utilleros, sus compañeros año tras año. Esa es la realidad de un chaval que se ha hecho querer en Vallecas, no de cara al gran público, sino dentro de su día a día. Como persona un 100 sobre 10. Esa es la realidad personal de Fran Beltrán. 

Por otro lado, está la vertiente profesional. Ahí, como suele ser habitual en Vallecas, no se ‘blinda’ a ningún jugador con catorce años como se puede permitir el lujo de hacer este o aquel club. En Vallecas las cosas se hacen de otra manera. Aquí se les acerca más que en ningún sitio al fútbol profesional. Hay que ver la cantidad de chavales que en su día entrenaron con Paco Jémez y su equipo de Primera o los que han estado trabajando casi a diario con Míchel y su equipo de Segunda y ahora de Primera. Luego está el criterio de cada entrenador que llevamos dentro para ahondar un poco más y echar de menos más presencia de canteranos en el primer equipo. Y ahí radica otro de los grandes logros y méritos de Fran Beltrán. Este chaval se hizo hueco y lo hizo a base de trabajo y constancia. Convenció a todos antes de llegar arriba y convenció a los de arriba. A partir de ahí, el resto ya es historia. Su compromiso, fuera de toda duda, su amor por el Rayo, indiscutible, su cariño por la gente de Vallecas, incuestionable, su sentimiento rayista, no creo que nadie, pese al cabreo entendible a todas luces, se plantee cuestionarlo fríamente. Esa es la versión deportiva, que la gran mayoría conoce y que no descubre más que una realidad visible para todos.

También aparece aquí, sin ser menos importante, y eso ya depende del criterio subjetivo de cada cual, la situación económica y contractual. A Fran hace tiempo que se le tendría que haber cuidado mucho mejor en lo económico y contractual. Su estatus distaba mucho de ser el que correspondía a su rendimiento, calidad y aportación al club. Ahí, el Rayo estuvo seguramente torpe, aunque fuera coherente con su política general. Quizá debería haber reaccionado mucho antes porque todos veíamos que estábamos ante seguramente uno de los mejores futbolistas que hayan podido pasar por Vallecas, y era nuestro, a diferencia de lo habitual. Cuando se quiso reaccionar parece que ya fue tarde y que no hubo opción porque Fran, como cualquier hijo de vecino, también vio que su recorrido podía empezar a ser mucho más grande antes de lo esperado. Mi opinión personal, muy personal, es que quizá se ha equivocado en los tiempos, que por amor al Rayo e incluso a sí mismo, le ha faltado el salto a Primera con su club de toda la vida, que le ha faltado dar un último pasito en su progresión como el gran futbolista que es. Eso no quiere decir que en el Celta no le vaya a ir bien, que seguramente le irá, y que en breve pueda pasar de las selecciones inferiores a la absoluta, el tiempo nos dirá si lo que la gran mayoría creemos se llega a producir. Esa es la gran pena que comparten la mayoría de los que le conocen y le adoran, ese es el único ‘reproche’, que ni siquiera es tal, que le hacen quienes han compartido los duros, pero también, los grandes momentos a su lado, los que ayer lloraron junto a él en el momento de la despedida, los que ayer se sorprendieron y se quedaron un poco vacíos, porque pese a su pequeño cuerpo, deja un vacío enorme después de rellenarlo de cariño durante tantos y tantos años. Fran es del Rayo, siente al Rayo, quiere al Rayo y deja ocho millones de euros en las arcas de un club que esperemos sepa administrarlos. Esa es la realidad del jugador.

En cuanto al Celta y a Miñambres, qué decir. Por todos es sabia la enemistad generada entre Martín Presa y Miñambres tras la decisión de este último de salir del Rayo. Ahora no es momento de profundizar en esa relación, pero valga como ejemplo la despedida del director deportivo en las instalaciones del Rayo, sin nadie que le acompañara y con la retirada de todos los símbolos que le identificaran con el club que abandonaba. A partir de ahí, muchas de las cosas malas que han ido saliendo en este club tenían casi siempre un «culpable»: Miñambres. El jugador chino, la inversión en EEUU… ¿en serio pensaba Martín Presa que Miñambres iba a llamar para avisar de sus intenciones? Tener una ‘ganga’ en el mercado para el Celta y para cualquier club es algo a aprovechar y lo han hecho. Es cierto que si el Betis lo había «anunciado» (evidentemente con la intención de rebajar la cláusula y no pagar el tope), también lo podía haber hecho el Celta. A eso se llama ir de frente, pero también poder perder una gran oportunidad. Miñambres sabe, porque lo ha vivido aquí, que el Rayo todavía podía haber intentado ‘atacar’ al jugador por lo sentimental y haber frustrado esa ‘ganga’ del mercado. Por lo visto, ni por ahí hubiese habido muchas opciones, pero por si acaso… si no hay negociación posible, pago lo que me piden y aplico la ley de este fútbol moderno… Aquí siempre ganan los que tienen dinero. Cuestionable, sí, pero poco más.

Y llegamos a la tercera pata de esta ‘culpabilidad’ de blanco y negro y de buenos y malos: el Rayo. Ya lo hemos comentado en los apartados anteriores, que quizá haya sido una cuestión de plazos y que se deberían haber anticipado muchos más meses, no hablamos de este verano, ni del final de la temporada pasada…. quizá mucho antes. No lo hicieron y, a partir de ahí, ya no hay más ‘culpabilidad’ achacable al club. Cobeño lo intentó por todos los medios, buscó renovación y subida de cláusula, buscó mejorar la situación del chaval y lograr que su salida se retrasara unos cuantos años, buscó asegurarse el futuro deportivo de un futbolista joven con una proyección brutal… no hubo lugar. Ayer lo reconoció el propio Cobeño, también lo dijo Míchel y lo reafirmó Martín Presa. Fran Beltrán no quiso renovar, sus representantes no querían renovar, tenía contrato en vigor y quisieron apurar para mejorar. Esto seguro que es visto por muchos como la clave de la situación, pero sería simplificarlo todo y aquí estamos intentando entender toda la situación general. La estrategia de cada parte, las motivaciones de cada parte, las condiciones de cada parte… En Vallecas ya sabían que esos ocho millones eran poco para la calidad de Fran, los representantes también lo sabían, los demás clubes lo tenían claro… era cuestión de tiempo. Quizá por Vallecas pocos pensaban que fuera tan corto tiempo y de ahí la gran revolución generada dentro del club, pero todos sabían que Fran tenía los días contados en el Rayo. Por eso nadie dentro del club ha tenido ni una sola mala palabra para el chaval, ni una, ni pública ni por supuesto privadamente, nadie me ha trasladado ninguna mala palabra para Fran. Todo lo contrario.

Ahora toca reflexionar sobre el sentimiento del aficionado. Abandonado, engañado, decepcionado, cabreado, dolido y un millar de adjetivos calificativos que expliquen cómo se siente la grada de Vallecas. Lógico. Todos veían en Fran a su hijo hecho futbolista, a su hermano triunfando, a su vecino hecho famoso y demostrando que, con valores, con serenidad, con trabajo y con esfuerzo se puede conseguir lo que uno quiera. Todos veían en Fran el triunfo de una cantera de la que se habla maravillas, pero a la que le cuesta brindar futbolistas de este calibre. Todos veían en Fran al capitán de la franja, al abanderado de una nueva generación rayista plagada de éxitos… todos veían en Fran el escudo del Rayo hecho persona, hecho futbolista. Lógico el enfado, lógica la decepción, lógica la agonía y el desasosiego que su marcha ha generado. Solo espero que todo este maremágnum generado por la salida de Fran no oculte otras muchas cosas, solo espero que los árboles no nos impidan ver el bosque, solo espero que el enfado se torne en tranquilidad.

La realidad es la que es. El Celta tiene ocho millones menos en el banco y un jugadorazo más en su plantilla; el Rayo tiene ocho millones más en sus cuentas y un emblema menos en su plantel. Míchel está jodido, Cobeño también, tú y yo también. Más allá de eso… Fran es un chaval excepcional y emprende una carrera que esperemos esté repleta de éxitos para orgullo de todos los rayistas. Quizá demasiado pronto para entrar en la vorágine del mercado del fútbol, pero con Fran nunca es demasiado pronto para nada. Aparte de todo esto… ¡que viva el Rayo, con o sin Fran Beltrán!