CRÓNICA

Rayo Vallecano 1-0 Alavés: Del campanazo de Ratiu al de Alemao

Al conjunto franjirrojo se le resiste la primera victoria como local en la presente Liga

Rayo Vallecano 1-0 Alavés: Del campanazo de Ratiu al de Alemao
Foto del Rayo Vallecano - Alavés (c) Pasión por el Rayo

Ante un conjunto vitoriano que no paró de pelear, presionar y correr, los de Vallecas ofrecieron un partido de lucha y de garra ante su afición con milagro final de Alemao

Ficha técnica

Competición: JORNADA 10 DE LIGA

Fecha: 26/10/2025

Estadio: Estadio de Vallecas

Escudo local Rayo Vallecano 1 - 0 Alavés Escudo visitante

Rayo Vallecano (1): Batalla, Ratiu, Lejeune, Mendy, Pep Chavarría, Unai López (A) (Álvaro García, minuto 61), Óscar Valentín (Ciss, minuto 83), De Frutos (Balliu, minuto 83), Pedro Díaz, Fran Pérez (Isi, minuto 61) y Alemao (Pacha Espino, minuto 90+2)

Alavés (0): Sivera, Otto, Tenaglia, Pacheco (Víctor Parada, minuto 46), Youssef, Blanco (A) (Guevara, minuto 57), Denis Suárez (A), Carlos Vicente (Ibáñez (A), minuto 57), Aleñá, Toni Martínez (Guridi, minuto 84) y Lucas Boyé

Goles: 1-0. Minuto 90+1. Alemao

Árbitro: Víctor García Verdura (campo) y Juan Luis Pulido Santana (VAR)

Jugador MVP Redpiso : Batalla

El paréntesis europeo que supone un viaje a Suecia y un partido tan intenso como el que vivimos ante el Hacken en Gotemburgo hace que en la mente de los rayistas la última victoria en Orriols ante el Levante parece que hubiera sucedido hace mucho tiempo. Pero solo han pasado 7 días y el tiempo para recuperarse física y emocionalmente es cada vez más reducido. Si a eso se le suma la ansiedad del casillero de victorias a 0 en casa, el cocktail es peligroso. Por ello el Rayo Vallecano ofreció un partido de lucha y de garra a un rival correoso que no dejó de correr y presionar ni un solo minuto en todo el partido.

El Alavés llegó a Vallecas con la frescura de haber preparado su partido a conciencia durante toda una semana y con sus futbolistas al máximo de energías y de descanso. Esa claridad de ideas (y de piernas) le permitió lanzarse a la yugular de su rival nada más señalarse el pitido inicial. Pasadas las 9 de la noche cuando aún había rayistas acomodándose en sus asientos intercambiando sus vivencias europeas, Aleñá puso el «uy» en la grada con un disparo cruzado que paró muchos corazones franjirrojos.

Fue uno de los pocos lujos de fútbol champagne que tuvo el Alavés en el choque. Porque el resto del duelo fue trabajo, perseverancia, esfuerzo físico y presión sin descanso. El Rayo no se amilanó y se puso el mono de trabajo. Había que parar al conejo de las pilas de Duracell, derribar la gran muralla, encontrar agua en el desierto… Una misión casi imposible que solo Ethan Hunt y los suyos sabrían como solucionar después de toneladas de acción salvaje. Así se plantó el equipo de Íñigo Pérez que aceptó el desafío.

Foto del Rayo Vallecano - Alavés
Foto del Rayo Vallecano – Alavés (c) Pasión por el Rayo

Con un Alemao que se fajó en cada acción tuvo su primera ocasión al minuto 5 del partido con un clamor unánime por el penalti no señalado por agarrón. Tónica general de un árbitro superado por las circunstancias que no pitó lo fácil y pitó lo difícil. Ni siquiera eso desquició a los de Vallecas que continuaron percutiendo en el área vitoriana con más voluntad que claridad. Ante esta situación Pedro Díaz y Unai López lo intentaron una y otra vez desde lejos poniendo a Sivera en serias dificultades.

Pero como viene siendo habitual en Vallecas, el guardameta visitante llevaba guantes mágicos y ni siquiera un remate a bocajarro de De Frutos le hizo pestañear. Consciente de su situación, el Alavés paró el ritmo del partido y sacó de quicio al Rayo y a su público. Todo ello con el beneplácito del colegiado que mandó a los dos equipos a vestuarios tras una primera parte agotadora.

El segundo acto fue una reafirmación de las propuestas de ambos conjuntos. Los vitorianos incomodaban a los franjirrojos que querían marcar el segundo gol que sellara la victoria antes que el primero que les permitiera afrontar el choque de otra forma. En la cerrada noche del nuevo horario de invierno no parecía haber un faro de luz que iluminara el sendero del triunfo a los de Íñigo Pérez que decidió mover el banquillo para probar algo distinto. La presencia en el césped de Álvaro García e Isi le dio a los vallecanos un nuevo aire durante muchos minutos y les permitió seguir acumulando ocasiones de gol clarísimas como otro zapatazo de Pedro Díaz abajo que detuvo Sivera o un misil tierra-aire de Isi que se estrelló en la madera.

Foto del Rayo Vallecano - Alavés
Foto del Rayo Vallecano – Alavés (c) Pasión por el Rayo

Fueron los mejores minutos rayistas. Y digo fueron porque justo ahí llegaron a su fin. Coudet reestructuró a su equipo y el cansancio franjirrojo hizo el resto. La salida del balón ya no era tan clara y en defensa se volvieron a cometer errores impropios como los que casi le cuestan el partido en Suecia. Mendy, excepcional hasta ahora, estuvo a punto de liarla ante Lucas Boyé que le regaló medio gol a Toni Martínez. Uno de esos de poner la bota y nada más pero su remate se fue alto. Poco después sería el propio Boyé quien se volvería a encontrar el balón en el interior del área para poner a prueba los reflejos de un Batalla que apenas había tocado el balón con los guantes en el partido.

El Rayo parecía en ese momento un reflejo idéntico de lo que vivió contra el Sevilla hace un mes. ¿Quería arriesgar y poner un punto en liza o conservarlo y aguantar? La respuesta llegó desde la banda. Íñigo Pérez daba entrada a Ciss para lograr salida de balón por dentro y romper líneas y a Balliu por De Frutos para ganar profundidad con Ratiu de extremo.

Pero no sería por esa banda derecha por la que llegaría el gol de la victoria sino por la izquierda. Cuando más sufría el Rayo y menos claras tenía las ideas llegó la jugada más simple del fútbol: pase a una banda desde el centro de la zaga, carrera de carrilero de Pep Chavarría que levantó la cabeza para ver solo a un Alemao que se lanzó en plancha para llevar el delirio a la grada de Vallecas y permitir que el Rayo Vallecano duerma séptimo al término de la jornada 10.

14 puntos que ya son una realidad y que acercan a la franja a una nueva permanencia que podía ser histórica en el año de la Conference League. El primer triunfo en casa. La primera vida pirata. Una victoria conseguida poniéndose el mono de trabajo.