El equipo franjirrojo perdonó a los leones en una primera parte escandalosa en la que mereció irse goleando al descanso y en una segunda en la que le empataron sin merecerlo y avasalló sin premio
Ficha técnica
Competición: Jornada 26 - Liga Primera división
Fecha: 28 de febrero de 2026
Estadio: Estadio de Vallecas
RAYO VALLECANO
1 - 1
ATHLETIC CLUB
RAYO VALLECANO (1): Batalla, Ratiu, Lejeune, Mendy (Óscar Valentín, minuto 61), Pacha Espino, Ciss, Gumbau (Unai López, minuto 61), Ilias (A) (Alemao, minuto 86), Isi Pedro Díaz, minuto 69), Álvaro García (Fran Pérez, minuto 61) y De Frutos
ATHLETIC CLUB (1): Unai Simón, Yuri, Vivian (A), Areso (Gorosabel, minuto 73), Laporte, Iñaki Williams, Unai (Berenguer, minuto 46), Sancet (A) (Selton, minuto 86), Jaureguizar (A) (Vesga, minuto 86), Ruiz de Galarreta (Rego, minuto 59) y Guruzeta
Goles: 1-0. Minuto 31. De Frutos. 1-1. Minuto 47. Iñaki Williams.
Árbitro: Javier García Verdura (campo) / Rubén Ávalos Barrera (VOR)
Al Rayo Vallecano le sigue costando horrores sentenciar un partido en el estadio de Vallecas en una temporada, la del regreso europeo, donde le está faltando contundencia porque le sobra competitividad. Estando en descenso ha sido capaz de tutear al Real Madrid y al Betis en sus estadios, al Atlético de Madrid en Butarque y al Athletic Club en Vallecas. Pero le falta sentenciar. Y eso en primera división se paga.
Porque los primeros 45 minutos del Rayo Vallecano contra los leones fueron maravillosos. Control del balón, ritmo y velocidad por las bandas, desborde de sus jugadores más peligrosos y ocasiones. Una detrás de otra. A la media hora del choque era increíble que los de Vallecas no hubieran abierto aún el marcador. Y la culpa tenía nombre y apellido: Unai Simón.
El cancerbero del equipo vizcaíno le sacó el gol a Pacha Espino, hizo una estirada imposible ante el cabezazo picado y ajustado de Lejeune, volvió a frustar los sueños del máximo goleador en primera del Rayo, Álvaro García, y fue un auténtico muro en todos y cada uno de los disparos que ejecutó el conjunto franjirrojo en los primeros 30 minutos de choque.

Pero tanto fue el cántaro a la fuente, como se suele decir en el refranero, que llegó el milagro: jugadón individual de Álvaro García cuyo pase de la muerte lo aprovechó un De Frutos que se había quedado rezagado en fuera de juego para despistar a la defensa y marcar a placer tras la asistencia. La jugada, ensayada contra el Barcelona en repetidas ocasiones, funcionó contra el Athletic Club.
Y volvería a funcionar apenas 10 minutos después pero en esta ocasión el fuera de juego milimétrico sí que demostró la posición adelantada del ariete franjirrojo que con este ya suma 8 goles y sigue metido de lleno en la pelea por ser el máximo realizador español de la temporada 2025/2026. Cuando los dos equipos, los cuerpos técnicos y los suplentes enfilaron el túnel de vestuarios la sensación mayoritaria es que el Rayo había perdonado la goleada y que Unai Simón mantenía a los suyos con vida.
Y a veces esos pequeños detalles son los que marcan cada partido y sirven para sumar cada punto. Nada más arrancar la segunda mitad Iñaki Williams, que llevaba sin marcar desde la jornada 8, encontró el gol en una jugada totalmente aislada: zapatazo de Unai Simón, cabezazo al delantero que sin bajarla empalaba a la red en una parábola imposible.
Después de haber construido, generado y querido al fútbol, el deporte rey le pagaba con crueldad su trabajo. Y no solo con el empate sino negándole el gol que mereció durante los restantes 43 minutos de la segunda parte. Porque el baño de juego por bandas y por dentro no fructificó en un 2-1 más que merecido que se quedó sin brillar en el luminoso. Aunque en realidad subió varias veces al marcador y siempre fue anulado por posición adelantada bien fuera de De Frutos en la primera mitad o de Ciss en la segunda parte. Tampoco se equivoca nadie a nuestro favor esta campaña.
Apretó la grada del minuto 1 al 90 lanzando al mundo el grito de SOS que después se trasladó al césped ante la mala fortuna de no poder regresar a la victoria y dedicarle los 3 puntos a su afición que volvía 35 días después del último partido y que sigue sin celebrar una vida pirata desde comienzos de enero con la visita de Osasuna.
El sino del Rayo esta temporada parece ser sufrir por mantenerse en primera división pese a no merecerlo por su propuesta futbolística. Pero el que perdona lo acaba pagando.
