El Rayo Vallecano – FC Barcelona volvió a estar condicionado por un polémico penalti desde los 11 metros como ya sucediera hace unos meses en Montjuic. Solo el colegiado, Mateo Busquets Ferrer, vio falta de Pep Chavarría a Lamine Yamal pero Vallecas no es fiera para domar y luchó con uñas y dientes para arreglar el desaguisado arbitral
Ficha técnica
Competición: Jornada 3 de Liga
Fecha: 31 de agosto de 2025 | 21:30h
Estadio: Estadio de Vallecas
Rayo Vallecano
1 - 1
Barcelona
Rayo Vallecano (1): Batalla (A), Ratiu, Lejeune, Luiz Felipe (Óscar Valentín, minuto 75), Pep Chavarría (A), Ciss, Unai López (A) (Fran Pérez, minuto 60), Isi (Gumbau, minuto 90+2), Pedro Díaz, Álvaro García (Pacha Espino, minuto 90+2) y De Frutos (Camello, minuto 75)
Barcelona (1): Joan García, Koundé (A), Eric, Balde (Gerard Martín, minuto 78), Christensen, Raphinha (Rashford, minuto 62), Pedri, Lamine Yamal, Dani Olmo (Fermín, minuto 72), De Jong, Ferrán (Lewandowski, minuto 78)
Goles: 0-1. Minuto 40. Lamine Yamal (p.). 1-1. Minuto 67. Fran Pérez.
Árbitro: Mateo Busquets Ferrer (principal) | Javier Iglesias Villanueva (VAR)
Uno puede preparar durante días o incluso semanas un complejo planteamiento táctico que incluye presión alta, movilidad y dinamismo arriba, juego en largo y ataque con jugadores en fuera de juego posicional… para que después todo el castillo de naipes que tanto esfuerzo y sacrificio conllevan para jugadores y cuerpo técnico se derrumbe en un segundo por una cuestionable decisión arbitral curiosamente tomada en un encuentro donde no existe asistencia del videoarbitraje. Así puede resumirse lo vivido en el Rayo Vallecano – Barcelona.
Por segunda ocasión en una misma semana, la actuación arbitral condiciona el resultado del equipo franjirrojo. Pasó en Bilbao contra el Athletic Club donde entró el VAR y se repitió la escena en Vallecas donde no entró. Sea como sea, los franjirrojos tienen razones para sentirse manifiestamente perjudicados. Porque el enorme trabajo, esfuerzo físico y entrega del 11 elegido por Íñigo Pérez estuvo a punto de irse por el sumidero tras el sonido de un silbato.
El Rayo le planteó al FC Barcelona un partido de poder a poder. Sin esperar. Sin contemplaciones. De área a área sin que la zona ancha fuera más que un lugar por donde transitar de un área a otra y no para construir fútbol. Al menos no el fútbol de toque que una vez nos enamoró. Porque cada vez se impone más un fútbol eléctrico, una oda a las áreas y al juego ofensivo.

Ambos contrincantes buscaban la mandíbula de su rival para mandarle a la lona de un directo. Solo la maravillosa labor de Batalla y de Joan García evitó un marcador repleto de goles. De Frutos y Ratiu pudieron adelantar a los locales antes del cuarto de hora. Lamine Yamal, a los visitantes. Era un partido precioso donde disfrutaban millones de espectadores en todo el mundo.
Isi y Luiz Felipe la tuvieron en sus botas y en su cabeza, respectivamente. Pero Yamal no iba a perdonar desde los 11 metros en una cuestionable decisión del colegiado. Tras recortar en el área, Pep le gana la posición y en la inercia choca contra el extremo culé. Pena máxima y 0-1.
La pena máxima pudo costarle la goleada al Rayo si Dani Olmo no hubiera mandado a las nubes un posible 0-2 desde dentro del área con todo a placer. Pero la injusticia de verse por detrás en el marcador y no estar lejos de puntuar encendió a Vallecas y a los futbolistas.
Un Rayo Vallecano, hambriento tras el descanso
Tras el paso por vestuarios, los franjirrojos fueron a degüello a por el choque. Fran Pérez puso las tablas a la salida de un córner en una jugada de estrategia.

Con un rayismo cabreado e increíblemente conectado con su equipo, la franja se envalentonó y pudo darle la vuelta al completo al partido derrotando al vigente campeón y uno de los líderes. La tuvo De Frutos en un mano a mano con Joan García. La perdonó Camello tras un rechace del cancerbero culé a disparo de un Fran Pérez que ha caído de pie en el barrio.
Una y otra vez los de Vallecas ambicionaban el segundo. Ya fuera por acierto blaugrana (paradas y fueras de juego) o desacierto rayista (ocasiones marradas) la remontada no iba a ser total. El Barcelona no parecía hacer honor a su gran juego y a su fútbol de calidad. Parecía un guiñapo en manos de un equipo herido en su orgullo por lo incomprensible de su situación.
Pero ni unos ni otros terminaron satisfechos porque tras 100 minutos de contienda futbolística y entrega ofensiva el encuentro llegaba a su final. El Rayo Vallecano rescató un punto contra el Barcelona. Un punto contra 12.
