Los de Vallecas afrontan uno de los partidos más importantes de su historia y uno de sus mayores desafíos como entidad
Tenemos la fortuna de contar con miles de herramientas, cientos de medios y decenas de rayistas que se están encargando de archivar cada minúsculo pedazo de historia del Rayo Vallecano ante la inacción de la entidad franjirroja. Gracias a ellos, porque no confiamos demasiado en nuestra frágil memoria, días como el de hoy estarán perfectamente documentados y serán largamente recordados en la esperamos longeva vida de la institución.
Porque estamos seguros que estamos ante un acontecimiento histórico. En sus 100 años de vida, el Rayo Vallecano nunca ha logrado clasificarse por méritos deportivos para alguna competición europea. Las circunstancias serán las que son y es cierto que ahora es más sencillo poder competir para lograrlo (entra el octavo clasificado) pero para el Rayo quedar octavo de la máxima competición futbolística en España no sucede todos los años.
Por ello el Rayo Vallecano – Mallorca es un partido para la historia. Independientemente del resultado. Generaciones enteras de rayistas se acordarán de como vivieron ese día, de lo que hicieron sus padres, sus hijos o sus abuelas aquella tarde-noche casi veraniega del mes de mayo en la que su equipo consiguió o rozó uno de los mayores hitos de su trayectoria.
Hoy poco importan las alineaciones, los árbitros o la barbaridad de asistencia que va a registrar el estadio de Vallecas. Aunque los que tengan buena memoria se acordarán el último 11 titular de Iñigo Pérez y del aficionado al que tuvieron que mover de su asiento porque le habían duplicado la entrada. Curiosidades de este club.
Hoy es un día que será recordado.
