CRÓNICA

Real Madrid 2-1 Rayo Vallecano: Un penalti en el 98 nos roba la ilusión

El Rayo vio cómo se le escapaba un punto en el descuento tras un penalti que no falló Mbappé para el Madrid

Real Madrid 2-1 Rayo Vallecano: Un penalti en el 98 nos roba la ilusión
Imagen del Real Madrid - Rayo Vallecano de hoy en el Santiago Bernabéu (c) Laliga

El Rayo cayó con honores ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu (2-1) tras un penalti en el minuto 98.

Ficha técnica

Competición: PRIMERA DIVISIÓN - Jornada 22

Fecha: Domingo, 1 Febrero - 14 horas

Estadio: Santiago Bernabéu

Escudo local REAL MADRID 2 - 1 RAYO VALLECANO Escudo visitante

REAL MADRID (2): Courtois; Valverde, Asencio (Ceballos, minuto 45) (A), Huijsen (Alaba, minuto 77), Camavinga, Güler (Rodrygo, minuto 77), Tchouameni, Mastantuono (Gonzalo, minuto 60), Bellingham (Brahim, minuto 10), Vinicius (A) y Mbappé.

RAYO VALLECANO (1): Batalla (A), Ratiiu, Lejeune, Mendy, Chavarría (A)(A), Ciss (R), Gumbau (A) (Oscar Valentín, minuto 55) (A), Isi (A) (Luiz Felipe, minuto 82), Alvaro (Pacha Espino, minuto 77), Akhomach (A) (Carlos Martín, minuto 82) y De Frutos (Pedro Díaz, minuto 55).

Goles: 1-0. Minuto 15. Vinicius; 1-1. Minuto 48. De Frutos; 2-1. Minuto 98. Mbappé, de penalti.

Árbitro: Isidro Díaz De Mera (Principal) / David Gálvez (VAR)

Jugador MVP Redpiso : De Frutos

Cada vez que piso un estadio como el Santiago Bernabéu no puedo evitar pensar que quizá sea demasiado grande, demasiado importante, demasiado intimidante para mí. Quizá eso sea lo que piensan el 80% de los futbolistas que una vez al año saltan a ese terreno de juego desde la boca de vestuarios y desde las entrañas de un sitio tan majestuoso que contiene grandes historias por cada centímetro cuadrado. Cada vez que visito estadios como este no puedo evitar pensar que es un milagro que el Rayo Vallecano siga trayéndonos aquí año tras año. Y entonces llego a una conclusión inevitable, que de no ser por estos futbolistas nada de esto hubiera sido posible. Jugar en Europa 25 años después de aquel ‘regalo’ no es una casualidad, jugar hoy en el Bernabéu tampoco es cosa del azar. Con las herramientas que tienen a su alcance, es un milagro.

El Rayo de Iñigo llegaba hoy a este enorme laberinto con ganas pero con dudas. Con ganas de dar la campanada ante el todopoderoso Real Madrid, pero con dudas porque sus últimas comparecencias no habían estado a la altura de su gran poder. Hoy tocaba reivindicar ese poder, tocaba correr, pelear, luchar, apretar, insistir, no caerse, y si te caías, levantarse rápido para seguir corriendo. Hoy tocaba generar el peor ambiente posible en un infernal paraíso como es el Bernabéu cuando las cosas no salen como se espera. Provocar que el público se pusiera contra los suyos no era tarea fácil, pero debía ser uno de los objetivos. El único camino era ‘asustarles’ alguna vez y evitar que te dañaran. Fácil de decir, pero difícil de cumplir.

El Rayo llegaba tras el varapalo del 1-3 ante Osasuna y el Madrid tras el meneo de Lisboa ante el Benfica (4-2). Por distintas razones, unos y otros, veían el partido como el punto de inflexión que necesitaban. Los madridistas para reconciliarse con su hinchada y no dar respiro al Barcelona en lo alto de la tabla, los vallecanos para reencontrarse consigo mismos y para alejarse de la quema del descenso. Una guerra desigual en todo salvo en el número de futbolistas sobre el terreno de juego. El Rayo salió con un once reconocible a ese escenario en el que nunca llueve ni sale el sol. El fútbol indoor en todo se esplendor, ni lluvia, ni viento, ni frío, ni calor… fútbol ‘de lata’ o enlatado, como prefieran.

La principal novedad del técnico navarro fue la incorporación al equipo inicial de Akhomach y la reubicación de Pathé Ciss en el centro del campo con Gumbau como escudero tras la baja confirmada de Unai López. El resto se podría ‘cantar’ de memoria…

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En el Real Madrid, que fue recibido con una sonora pitada cuando saltó al césped, tampoco faltaron ninguna de sus estrellas: Courtois, Vinicius, Bellingham, Mbappé… parece que Arbeloa se tomó en serio lo que tener cuidado con el Rayo, además de no poder permitirse el lujo de tener otro ‘resbalón’ ante los suyos.

La pitada inicial a Bellingham y Vinicius se convirtió en concierto de viento y ‘run run’ general cuando Akhomach sorprendió a todos con un recorte que le permitió rematar a puerta desde dentro del área. Su disparo se marchó fuera, pero el rayo mostraba sus credenciales en el minuto 5. Y apenas tres minutos después, uno de los ‘señalados’, Jude Bellingham, tenía que ser sustituido por problemas físicos.

El Rayo estaba cómodo y con extrema solidaridad ‘saltaba’ a la presión con orden y concierto. Con el balón buscaba las cosquillas a un nervioso Real Madrid que, conforme pasaban los minutos, se enfriaba más todavía, pero que sólo necesitó un ‘chispazo’ para activarse. Vinicius se merendó a la defensa vallecana y puso el balón lejos del alcance de Batalla. Un guion que por repetido no dejaba de doler. Minuto 15, 1-0 y a seguir currando. No quedaba otra.

Ahí el Rayo empezó a sufrir, descolocándose por momentos ante las acometidas de los de Arbeloa, que templaron los nervios para empezar a manejar el partido a su antojo. De Frutos quiso contestar, pero no contactó con el envío que le llegó desde la derecha. Brahim sí lo hizo pero muy desviado después de un control de fábula de Vinicius. El partido estaba nivelado sobre el césped, pero seguía desnivelado en el marcador.

Alvaro también hizo sus ‘pinitos’ en ataque con un disparo que atajó Courtois. Poco después Chavarría remataba por encima del larguero. El Rayo quería volver a tener protagonismo y con un juego pausado y parsimonioso en la creación, pero eléctrico en los metros finales, intentó igualar las fuerzas.

El primer tiempo finalizó como arrancó, con pitos de la afición local hacia los suyos y con el Rayo habiendo superado el valle tras el gol de Vinicius. Todo abierto para la segunda mitad.

La segunda parte arrancó con un vuelco de corazón rayista. De Frutos se adelantó a la defensa del Madrid para lograr lo que habían buscando en el tramo final de la primera parte y con pierna izquierda tras una gran jugada colectiva lograba el 1-1. Minuto 48 y el partido entraba en otra dimensión.

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Iñigo decidió entonces fortalecer la medular con la entrada de Oscar Valentín por Gumbau, que acababa de ver cartulina amarilla, y de Pedro Díaz para sustituir al goleador Jorge de Frutos. El cambio que podría parecer defensivo, buscaba sostener al equipo desde el balón.

En el 65 volvíamos a vivir una de corazones fuertes. Los del Madrid prácticamente en colapso y los del Rayo a mil por hora cuando una galopada de Ratiu en solitario le dejó ante Courtois para hacer el 1-2. Tras la carrera desde su campo, el rumano llegó sin el aire suficiente en los pulmones como para decidir con mayor calidad. El madridismo respiraba aliviado, el rayismo se desesperaba. Pero el partido estaba precioso para los intereses de los de Vallecas.

Con todo por decidir un rebote en el centro del campo favoreció una contra del Madrid que, tras la salida alocada de Batalla, terminaría viendo cómo el balón rematado a puerta vacía se estrellaba en el larguero. La mala suerte inicial se tornó en buena al final de una jugada no cambiaría la buena cara del Rayo, que seguía tocando y tocando el balón. El Rayo quería más ante un Real Madrid atascado y sin ideas.

Con el encuentro en este escenario el Rayo estiró al máximo los tiempos viendo que, además, debía jugar los minutos finales con un hombre menos tras la expulsión de Ciss. Entonces entraba en juego la épica y la heroica de un Rayo que se veía abocado a defender con uñas y dientes el punto que estaba sumando. Y la suerte les volvió a sonreír con otro balón que tocaba madera.

Quedaban cinco minutos y el Rayo ya era un gato defendiéndose ‘panza arriba’. Batalla hizo de las suyas, la defensa era un muro y el colegiado no cayó en la ‘provocación’ de penalti que buscó Mbappé. Los nervios eran evidentes en ambos bandos, pero la unidad rayista aguantaba ante la ansiedad madridista hasta que una patada al aire de Mendy tocaba a Brahim dentro del área. El colegiado no lo dudó, penalti en el minuto 98 y Mbappé marcando para robar la ilusión al Rayo.

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