Real Sociedad: el recuerdo de tiempos mejores

Opinión. La Real Sociedad nos obliga a echar una mirada al pasado, a la añoranza y al recuerdo de tiempos mejores vividos en el vetusto Atocha. Tiempos que difícilmente volverán.

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Todavía retengo en mi memoria el recuerdo del viejo Atocha, aquel campo estrecho donde los jugadores sentían el aliento del espectador de forma literal. Ya fuera al correr la banda o al realizar un saque de esquina, al público casi se le tocaba con la mano; era la época gloriosa de los Arconada, López Ufarte o Satrústegui, las dos ligas ganadas antes de las del Atlethic. Luego todo ha sido mediocridad para una Real que sólo ha tenido dos excepciones: una Copa del Rey ganada al Atlético en Zaragoza en 1987, (justo tras la elección de Jesús Gil como presidente de los rojiblancos) y un subcampeonato liguero en la 2002-2003.

La Real Sociedad seguía la política del Athletic de Bilbao de integrar en su plantel únicamente jugadores vascos y, curiosamente, ha sido esa línea la que más réditos le dio. Cuando decidió abandonar el “autoabastecimiento” (no sin polémica, porque al principio sólo contrataba jugadores extranjeros, no del resto de España…) la Real comenzó a caminar en tierra de nadie. Ese subcampeonato de la 2002-03 fue un hito, un alto en el camino (muy interesante, por cierto, ya que el título se escapó en la penúltima jornada en Vigo).

En 2007, después de 40 años, el conjunto donostiarra descendió a Segunda División, un infierno en el que permaneció durante tres años seguidos y en el que se cruzó con el Rayo Vallecano, hasta que hoy, de nuevo, vuelve a campar en la élite del fútbol español. Suena difícil, muy difícil que los viejos laureles campeones que florecieron en el viejo Atocha vuelvan a reverdecer en Anoeta. Eran otras épocas, tiempos de romanticismo que ya no caben dentro de la modernidad bipolar de esta liga.