Recital de gestos con efectividad nula

El trabajo de los entrenamientos, la estrategia y la preparación de cada partido tuvo ayer una simbología espectacular, aunque con un resultado totalmente nulo.
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Dos brazos arriba, puño en alto, tirarse de los pantalones… esa fue la puesta en escena en cada saque de esquina de un Rayo Vallecano que estuvo cerca en varias ocasiones de aprovechar su trabajo en la estrategia, pero que finalmente tuvo que conformarse con anotar su gol desde el punto de penalti.

El equipo trabaja a conciencia el balón parado. No hay una sola falta, un solo saque de esquina que no tenga su origen en la pizarra de Sandoval y los jugadores, en todo momento, tienen claros cuales deben ser sus movimientos. Borja García o Movilla se ponen en la trayectoria del balón para abrir el camino a los lanzadores de faltas -Armenteros, Javi Fuego, Piti o Casado-, los centrales cierran su posición sobre la zona de influencia del portero en cada saque de esquina y los lanzadores, ayer Javi Fuego y Lucas, buscan el lanzamiento abierto o cerrado, al primer o al segundo palo, en función de las circunstancias.

Ayer no hubo premio, pero la puesta en escena de la estrategia fue espectacular.
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