Opinión. Las dudas que presenta el actual proceso de venta del Rayo son planteados en un nuevo artículo de opinión en el que seguimos haciéndonos muchas preguntas. Ni vendedores ni compradores terminan de decidirse y, entre tanto, el tiempo es implacable y los jugadores no cobran.
Cuando las sombras tapan las posibles luces, cuando el camino se pierde en la espesura del bosque y el leñador encargado de abrirlo hacha en mano no sabes si es amigo o enemigo, decides que ha llegado el momento de cerrar los ojos y que te empujen a la marabunta o rebelarte y pedir una explicación.
La operación de compraventa, ahora rebautizada como ‘regalodeacciones.com’, sigue su curso, pero nadie, absolutamente nadie da la cara. El vendedor porque se acoge a un más que dudoso acuerdo de confidencialidad -reventado de antemano por los cuatro costados- y el comprador porque tras el parapeto de una poco entendida discreción, no ha dicho esta boca es mía.
La familia Ruiz-Mateos supuestamente buscaba un proyecto de futuro, que diera estabilidad al club, que fuera viable y que garantizara lo que ellos se habían encargado de destrozar, la continuidad del Rayo Vallecano por otros noventa años y más. No han pagado a la Seguridad Social, aunque después hayan ido poco a poco poniéndose al día, y no han pagado a Hacienda. A mí me da vergüenza que empresarios de primer nivel, se llamen como se llamen, no cumplan con el resto de ciudadanos. No voy a venir aquí a hablar ahora de honestidad, compromiso con el empleo y otros cientos de manidos discursos, eso lo dejo para otros, que saben explotar ese tipo de frases populistas y que llegan a la gente con especial celeridad. Sigo hablando de proyecto, de futuro y de viabilidad.
Echando un vistazo a la sensación del aficionado rayista de ‘a pie’, revisando la encuesta de nuestra web y palpando el ambiente general, uno se pregunta a qué esperan para explicar donde piensan llevarnos. El plan de viabilidad debía ser serio pero el planteamiento es vender a los tres o cuatro jugadores por los que alguien pagaría (a precio de saldo, que ya sabemos cómo está esto del fútbol y el Rayo necesita hacer caja más pronto que tarde). Primera mentira.
Javier Ruiz-Mateos, el que únicamente habla para los grandes medios y al que más de uno le ha acusado de filtrar informaciones interesadas en determinados momentos, dijo que el club necesitaba entre dos y tres millones de euros de manera inmediata para subsistir. El proyecto que se conoce elevaría esa cantidad a un máximo de 600.000 €, ¡menuda rebaja!. Segunda mentira.
Otra de las premisas para la venta del club, o para el traspaso de la deuda del club, o para el regalo de acciones o la cesión de títulos, como les dé la gana llamarlo ahora, pasaba por una inyección de efectivo de manera inmediata. Un pago semanal de 95.000 euros ha provocado la sorpresa de más de uno. ¿A fondo perdido? ¿Quién regala un euro a la familia Ruiz-Mateos a fondo perdido? Esa cantidad para ti y para mí suena a dinero, pero para la realidad de un club de fútbol suena a calderilla. Algún futbolista me decía días atrás que con lo que le ha tocado no ha podido hacer frente ni al pago de una mensualidad de su hipoteca (y recordemos que se les deben muchos meses como para tomarse ciertas cosas a la ligera).
¿Dónde están los documentos que acreditan que Sandoval ha cobrado el 48% de su sueldo o que los jugadores se han repartido un millón de euros esta temporada? Y, es más, y aún siendo así, ¿dónde está el resto del dinero? En Vallecas no, por supuesto. Luego podemos llegar al punto de la solvencia del comprador y ahí, incluso el propio fiscal parece tener sus dudas. Seguiremos investigando y no descartamos alguna posible sorpresa.
¿Por qué han entrado las prisas de momento? Todo estaba parado, lejos de resolverse, con ‘frikis’ a diestro y siniestro, hasta que hace diez días llegó la solución. Algún interesado en la operación ha intentado retomar el contacto con los vendedores, pero lo que ha recibido a cambio ha sido la callada por respuesta. ¿Por qué?, ¿acaso ya no interesaba hablar con aquellos con los que algunos se han reunido varias veces y con los que se han ‘mensajeado’ de manera continua? Ver para creer.
Y en medio de este maremágnum aparecen las figuras de un fiscal y una jueza que deben decidir si lo que se les pone sobre la mesa, al menos, es rentable para su «cliente», la Hacienda Pública. Está claro que la solvencia y la continuidad del club garantiza a medio o largo plazo el cobro de esas cantidades, pero no es menos cierto que tal y como están las cosas en el mundo del fútbol incluso una jueza y un fiscal deben moverse con pies de plomo.
Así las cosas, garantizamos «fiesta» en las próximas semanas, algo que para los medios de comunicación no deja de ser un atractivo más, mientras que para el aficionado del Rayo no debería ser una distracción en su camino a la gloria del ascenso a Primera División. Seguro que algún mandamás diría que, después, «Dios proveerá». Amén.
