Durante el viaje entre Vallecas y Atenas me dio tiempo a muchas cosas. A escuchar a alguien que parecía ir sola en el avión, a saludar a más de un conocido que venía con la misma ilusión que yo y a pensar en muchas cosas. Tengo que reconocer que en las tres horas y media de viaje entre uno y otro aeropuerto he repasado muchas cosas y, entre todas, me ha dado tiempo a recorrer mentalmente todos los sitios en los que he estado con la radio y con el Rayo.
Galicia, Asturias, País Vasco, Castilla y León, Aragón, Cataluña, La Rioja… y así en todas y cada una de las comunidades autónomas, sin faltar a una sola. Porque, claro, casi 18 años con la web y 9 con la radio han dado para muchas cosas. Para contar ascensos y descensos, para ilusionarnos con la Copa y desilusionarnos poco después, para reír y para casi llorar, pero sobre todo para sentir un orgullo que no nos cabe en el pecho cada vez que este humilde medio ha estado junto al Rayo.
Pensaba en la primera retransmisión del primer equipo en Tarazona y en el ‘puñetero’ gol de Óscar Valentín en el último minuto de la prórroga. Pero también me acordé de Barakaldo, Lugones, Carballo, Sagunto o Guijuelo. Pensaba en Anoeta y en las lágrimas de un descenso anunciado, pero también en Montilivi y en una fiesta única y maravillosa de un ascenso que fue la mecha que encendió todo lo que estamos viviendo hoy.
Camino de la ciudad de la Acrópolis pensaba en todos aquellos futbolistas que durante estas casi dos décadas han pasado por nuestras vidas. Míchel, Piti, Michu, Bebé, Trashorras, Coke… debería seguir para no ser injusto y no dejarme a ninguno por el camino, pero que me perdonen todos, porque este recuerdo es para todos.
Y tras recorrer los mejores momentos, y también los peores —que haberlos, los ha habido (y muy malos)—, y tras pensar en cómo empezó nuestra historia como medio de referencia rayista, como el más longevo y pequeño de todos, he llegado a una conclusión muy sencilla: esto sólo es posible en Vallecas y con el Rayo. Estoy seguro de que Pasión por el Madrid o Pasión por el Barça o Pasión por el Atleti no hubieran durado más de un suspiro. Estoy seguro de que nunca hubieran nacido sus radios y estoy seguro de que antes de planteármelo hubiera desechado la idea. Pero en Vallecas todo es diferente.
Aquí no celebramos títulos, apenas celebramos victorias, pasan muchas semanas sin ver ganar al equipo en casa, nos conformamos con haber peleado, con haberlo intentado y con dejarlo todo en el campo. Ese es el espíritu, esa es la clave. Nosotros no necesitamos que el EGM nos diga que tenemos 200.000 oyentes diarios (que, por si hay dudas, ya os digo que no los tenemos), nosotros no necesitamos que cada día nos digáis que somos los mejores (que, si hay dudas, probablemente no lo seamos), nosotros no necesitamos nada de eso. Nos conformamos con haber hecho todo lo posible para informar, con buscar las mejores informaciones, con no aprovecharnos del trabajo de nadie, con no posturear y con no creernos que somos ni los únicos ni los mejores. Esto nos cuesta tiempo personal y nos cuesta dinero de nuestros bolsillos. Pero, hasta hoy, todo lo invertido ha merecido la pena.
Y, después de todo esto, he llegado a la gran conclusión: cómo mola ver a decenas de ‘paisanos’ vallecanos por las calles de Atenas. Lo disfruté, y mucho, en Bratislava; lo gocé, y mucho, en Estambul y Samsun y, hoy, después de dar mil vueltas a tantas cosas, he sido feliz viendo a tantos de los nuestros por todas partes en Atenas.
Mañana veremos qué sucede, pero pase lo que pase yo, en este rato, ya me llevo una nueva lección y otro pensamiento y recuerdo que acumular a mi mochila de experiencias. Y lo ‘gordo’ está por venir, lo importante lo viviré mañana y lo contaré mañana. Esta noche sólo quería compartir con todos vosotros la emoción, la alegría, los nervios y lo maravilloso que es estar a las puertas de una semifinal europea con el Rayo.
Tarazona, Lugones, Guijuelo, Carballo o Sagunto siempre estarán ahí, la semifinal copera siempre estará ahí, Anoeta y Montilivi también… pero que nadie me despierte de este sueño, por favor.
Mañana os lo cuento en la radio. ¡Buenas noches, rayistas! A seguir soñando…
