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© PXR. Vallecas, 19 Septiembre 2009
El Rayo Vallecano ha conseguido su segunda victoria de la temporada a costa de un inocente Real Unión, que aguantó hasta que un despiste defensivo nada más iniciada la segunda mitad situaba a los vallecanos por delante. Desde ese momento el partido se abrió, aparecieron los espacios que no habían existido hasta entonces y el Rayo logró una importante victoria que hace bueno el empate cosechado en Girona la semana pasada.
Alineaciones:
Rayo Vallecano: Cobeño, Tito, Pelegrín, Serrano, Coke, Quero, Movilla (A), Michel (Angel, min. 57), Jofre (Aganzo, min. 77)(A), Piti (Pacheco, min. 45) y Rubén Castro.
Real Unión: Jáuregi, Gabarain (A) (Gurrutxaba, min. 70), Larrainzar, Josu Iglesias (A), Aitor Sanz, Goikoetxea (A), Juan (Sergio, 77), Brit, Eneko Romo, Descarga y Beobide (A) (Abasolo, min. 67).
Goles: 1-0. Min. 50. Rubén Castro al rematar en el segundo palo el lanzamiento de una falta desde el lado izquierdo enviada por Michel; 2-0. Min. 83. David Aganzo culminando un contragolpe.
Arbitro: Piñeiro Crespo.
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El Rayo Vallecano consiguió la segunda victoria de la temporada en el Teresa Rivero en un partido flojo en la primera mitad y que se rompió gracias a un garrafal error defensivo del Real Unión que dejó en bandeja el 1-0, nada más iniciada la segunda mitad.
Los cambios en la alineación eran necesarios. Las bajas de Salva por sanción y de Albacar por lesión obligaron a Pepe Mel a reestructurar la línea defensiva. Coke revivió lo ocurrido la temporada pasada y se situó en el lateral izquierdo, mientras Tito ocupaba su lugar en el diestro. Pelegrín, como estaba cantado, suplía a Salva y compartía el centro de la defensa junto a Serrano.
Pero las variaciones no se quedaron ahí. El dibujo táctico del Rayo situó a Piti en el enganche, con Rubén Castro en punta de ataque y con la pareja Michel-Movilla para crear y destruir en el centro del campo. Pero el experimento no funcionó.
El Rayo sufre mucho cuando no tiene el balón y el Real Unión llegó a Vallecas con la lección bien aprendida. Con una presión asfixiante en la salida del balón consiguieron anular a Michel, y por extensión desquiciaron a Piti, que tuvo que bregar en solitario ante la falta de apoyos. Rubén Castro, islote ofensivo, tampoco se ofrecía en ataque y el Rayo se bloqueaba.
La primera parte se consumió entre el quiero y no puedo del Rayo y el sentimiento del deber cumplido por parte de los visitantes. Un gol anulado por fuera de juego de Rubén Castro, junto a un par más de acercamientos a la portería de Jauregui era lo más destacado de una primera mitad en la que al menos se había conseguido no pasar apuros en el juego aéreo, que era uno de los temores del técnico vallecano.
La falta de ideas del conjunto franjirrojo era preocupante, no había fluidez, no hubo ritmo y el Rayo, que habitualmente desarbola a sus rivales a base de toque y de velocidad, parecía no verse afectado por la marcha del partido.
Cambios buscando mayor intensidad
Para la segunda mitad Pepe Mel dejó en el vestuario a Piti y dio entrada a Pacheco. El argentino puso voluntad e intentó tener presencia en área contraria, pero su guerra en muchos momentos fue de él contra el mundo. Eso sí, tuvo la fortuna que no sonrió a Piti: espacios. En un despiste garrafal de la defensa irundarra, Rubén Castro aprovechó el lanzamiento de una falta lanzada por Michel para adelantar a los suyos en el marcador y abrir el partido (1-0, minuto 50). Ahí aparecieron los espacios y Pacheco ayudó a que el Rayo empezara a gozar de mayor dinamismo.
Jofre apareció algo más, tomando el relevo de un Quero que había intentado mucho por su banda, sin conseguir casi nada. El encuentro se había abierto y desde ese momento ambos equipos empezaron a intercambiar golpes en una lucha que tuvo al Rayo como claro vencedor, aunque fuera a los puntos. Los vascos llegaban al área de Cobeño, pero salvo en un par de ocasiones, apenas inquietaron al meta mostoleño.
La entrada de Angel en sustitución de Michel, que no estuvo a la altura de otras ocasiones sirvió para dar oxígeno al centro del campo y la posterior aparición de David Aganzo terminó por derrumbar la resistencia de un Real Unión que se hubiera conformado con el empate pero que terminó pagando su inocencia. Un contragolpe culminado por Aganzo a falta de 7 minutos para la conclusión ponía el punto y final a un choque igualado en lo táctico, pero desequilibrado por la calidad.
Un sentimiento, una ilusión… ¡aúpa Rayo, aúpa campeón!
