‘Salvador’ Embarba

‘Salvador’ Embarba

El Rayo empató en el descuento en La Romareda gracias a un gol anotado por Adrián Embarba. Los vallecanos sufrieron para lograr un objetivo que deja la salvación cerrada.

    J40 Zaragoza 1 Rayo 1

Ficha técnica:

Real Zaragoza  (1): Ratón, Cabrera, Marcelo Silva, Isaac (Feltscher, minuto 45), José Enrique, Javi Ros, Lanza (Xumetra, minuto 58), Zapater, Edu Bedia (Edu García, minuto 79), Pombo y Angel.

Rayo Vallecano (1): Gazzaniga, Galán (Cristaldo, minuto 83), Dorado, Amaya, Alex Moreno, Jordi Gómez (Javi Guerra, minuto 62), Fran Beltrán, Baena, Embarba, Ebert (Lass, minuto 45) y Manucho

Arbitro: González Fuertes.

Goles: 1-0. Minuto 22. Pombo; 1-1. Minuto 93. Embarba.

rayo vallecano salvados


El Rayo tuvo que sufrir hasta el final para sumar un punto ‘salvador’ y lo hizo con coraje para salir de una situación que se había puesto totalmente en contra pese a su empeño y mejores intenciones. Embarba marcó en el último suspiro y deja solucionada una papeleta que ha costado ver resuelta en un año horrible para el equipo vallecano.

El duelo de la Romareda llegaba envuelto en sensaciones, las de unos y las de otros. Los zaragocistas, apretados por la clasificación y con una grada exigente que no les perdona una. Además, en racha descendente y con un entrenador de la casa en el que había tantas esperanzas depositadas como en Míchel por parte vallecana. Para añadir más picante a la situación, la apelación del cuadro maño permitió que el guardameta Ratón fuera titular hoy pese a su expulsión en el Carlos Tartiere. Similitudes, pero también muchas diferencias con el Rayo.

El conjunto de Míchel también llegaba al partido apretado por la clasificación, aunque menos. Los vallecanos sabían que una victoria, e incluso un empate, podía dar por cerrado un año de acontecimientos negativos que no parecían tener fin. Su grada, exigente, pero apasionada y totalmente volcada con los suyos volvió a estar presente en campo contrario, siendo de nuevo pieza fundamental en el empuje y el coraje mostrado por sus jugadores hasta el último instante. El técnico, Míchel, en el que se habían puesto todas las esperanzas, volvía a “jugársela” tras ver cómo en los últimos partidos su ‘efecto’ había incluso llegado a ponerse en entredicho por los más radicales. Por último, y para acompañar el choque de más coincidencias, Roberto Trashorras, pieza fundamental en el esquema de juego de este equipo, también entraba en el terreno de las sanciones y se quedaba en casa cumpliendo un partido de sanción.

El partido empezó con los guiones totalmente definidos. El Rayo mandaba en el juego, el Zaragoza esperaba su oportunidad. Un esquema de partido tan repetido que ya nos parece un calco jornada tras jornada. Los de Laínez, conscientes de las limitaciones de Baena para hacer de Trashorras, cedieron el testigo de creación al cuadro vallecano y la apuesta casi les salió redonda. El Rayo generaba juego, llegaba por las bandas pero, entre la mala fortuna en forma de remates a la madera –Embarba estrelló un balón en el larguero y otro el poste de la portería aragonesa- y los errores en los pases o en las definiciones, las ocasiones se esfumaban llevando el partido a un desenlace conocido por casi todos. Cuando el rival tenga una, habrá que remar en contra.

Dicho y hecho, en el primer acercamiento con peligro del Zaragoza, Pombo aprovechó un balón al corazón del área para fusilar a un Gazzaniga que nada pudo hacer para detener el remate del jugador aragonés. El Rayo tenía que seguir jugando a lo mismo, intensificar las oleadas y confiar en que los remates de Manucho o Embarba empezaran a encontrar el camino que hasta entonces no habían sido capaces de abrir.

La entrada de Lass en el segundo período pareció aportar nuevos bríos al juego de un Rayo que en el medio seguía contando con Baena, Fran Beltrán y Jordi Gómez para hacer circular el balón. Míchel también lo intentó con Javi Guerra, manteniendo a Manucho y echando toda la leña al fuego para intentar quemar la nave con todo el arsenal disponible. Para remate, y ya en el tramo final del encuentro, la salida de Galán y la entrada de Cristaldo llevaba al equipo a defensa de tres y ataque de siete que, sumado a la presión ambiental de la Romareda y a la pizca de acierto que no se había tenido hasta entonces transformó la situación en un éxtasis colectivo.

Es cierto que hubo que esperar hasta el último ataque, pero no es menos cierto que los merecimientos habían llegado mucho antes para haber logrado no solo el empate sino, incluso, una victoria que a nadie hubiera extrañado. El ambiente de Zaragoza hizo el resto. El continuo ‘run run’, los silbidos, la bronca a la entrada de Xumetra y el nerviosismo en cada acercamiento del Rayo se transformó en enfado absoluto cuando Embarba rubricó su gran partido con el gol ‘salvador’ que ponía las cosas en su sitio.

La alegría colectiva fue espectacular y la grada de Vallecas, que había sufrido durante noventa minutos (sin dejar de animar un solo instante, como siempre) explotó de júbilo para celebrar un punto que echaba fuera todos los fantasmas de esta dura temporada.

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