OPINIÓN

Se puede ganar, empatar o perder, pero nunca debemos olvidar

Lo de ayer fue un espectáculo único que no debería quedar empañado por el resultado

Se puede ganar, empatar o perder, pero nunca debemos olvidar
Imagen del Narodny Futbalovy Stadion de Bratislava antes del partido de Conference del Rayo (c) Pasión por el Rayo

Hay muchas maneras de afrontar las adversidades cuando llegan, te puedes hundir y estar dándole vueltas al coco o las puedes ‘torear’ como vienen y con una sonrisa en la cara. Si tu vuelo desde Bratislava ha salido con retraso y has perdido tu enlace a Madrid, es una faena, pero qué le vamos a hacer. Tu viaje se complica, te cuesta más caro, te lleva más tiempo completarlo… qué le vamos a hacer. Si, además, el Rayo ha perdido su primer partido europeo y lo que esperabas fuese una fiesta completa se quedó mermada, qué le vamos a hacer.

Hay veces que las cosas no salen como esperas, esas veces en la que es mejor quedarse con lo positivo que con lo negativo. Positiva fue la respuesta de la afición del Rayo durante todo el día en Bratislava, ¡menudo espectáculo, gente! Positiva fue la puesta en escena en el escenario (aunque lo de las bengalas, me vais a permitir, pero yo no lo veo). Positiva fue la respuesta de la gente de Vallecas a una cita histórica que quedará marcada para siempre en nuestras retinas y en nuestra memoria, la colectiva y la individual.

Os contaba ayer que este viaje me hacía reflexionar sobre el camino recorrido y que veía indispensable echar la vista atrás para dar mucho más valor a estar en la Conference. Y hoy me reafirmo. El Rayo perdió, sí. Hay quien piensa que jugó mal, hay quien opina que no lo dio todo, hay quien cree que sobrevaloramos las expectativas, hay quien cree que… respeto todas las opiniones, pero la mía es más simple. ¡Que me quiten lo bailao!

Cuando tu objetivo es sobrevivir en Primera División, cuando tu objetivo es pelear cada partido, cuando tu objetivo es ser feliz con lo que haces, esto lo supera con creces. Leer a Oscar Valentín decir que «os debe una» me llena todavía más de orgullo. Quizá no todos estéis de acuerdo conmigo, pero no creo que nadie deba nada a nadie. Ellos por permitirnos estar aquí, vosotros por el espectáculo que nos brindasteis ayer. Luego podemos entrar en lo futbolístico, que no es la intención de estas líneas, pero en lo emotivo, en lo justo, en lo honroso, en la realidad, sinceramente, no creo que nadie le deba nada a nadie. Bueno quizá alguien sí. Quizá yo sí le deba a estos jugadores permitirme hacer lo que más gusta en un lugar y un momento inimaginable hace algún tiempo. Quizá yo sí os deba a algo a vosotros por hacer que lo que contamos se multiplique por mil o diez mil con todo lo que ofrecéis.

A lo que voy es que eso de «el resultado nos da igual» se justifica mucho más hoy que ayer y tendrá más valor mañana. Porque se puede ganar, empatar o perder, pero no debemos olvidar. Y os aseguro que jamás olvidaré lo que vivimos ayer en Bratislava. Quiero más.