Opinión. En estos duros momentos en los que la plantilla pedirá explicaciones a los propietarios del club después de anunciárseles que no cobrarán lo prometido, solo me queda la esperanza. El Rayo saldrá de ésta y pase lo que pase hoy, el domingo saltará al Alcoraz a ‘morder’.
Solo me queda la esperanza. Hoy ‘sufriremos’ un nuevo capítulo en este negro presente de nuestro Rayo Vallecano. Cuando todos vivíamos las fiestas del Teresa Rivero como el preludio de algo grande, cuando la Primera División, la caída de las dichosas vallas o el uso y disfrute de la ciudad deportiva nos hacían sentirnos importantes de nuevo, llegó la cruel realidad y nos devolvió un presente tan negro que el futuro apenas se vislumbra.
No quiero ser catastrofista y me quiero agarrar al primer clavo ardiendo que tenga cerca, aunque me abrase las manos. Si lo salvaron una vez, ¿no podrán hacerlo de nuevo? El Rayo es lo que es porque un día pasó lo que tenía que pasar y hoy, más de 10.000 almas no se pueden quedar en la más absoluta ruina sentimental. Después de vivir lo que hoy hemos vivido, después de saber que no hay dinero para cumplir con los jugadores y que éstos en un arranque de rabia lógico dicen que se plantarán en Somosaguas para pedir explicaciones, después de las idas y venidas y de las promesas que no se cumplen, después de todo esto, hay que plantearse varias cosas.
Vaya por delante que soy de la opinión que de esta salimos. No somos los primeros, ni tampoco los últimos, que sufren una situación similar a la que actualmente atraviesa el Rayo y que incluso algunos, que todavía subsisten por arte de magia, dentro de muy poco empezarán a caer. Tiempo al tiempo. Pues bien, dicho esto, uno se plantea: si se acude al concurso de acreedores y entran en las oficinas del Teresa Rivero los administradores concursales, ¿qué se encontrarán?, ¿qué activos tiene el club?. Aparte de unas deudas importantes, el estadio no es suyo, la ciudad deportiva no es suya, la publicidad de sus camisetas procede de una sociedad en la misma situación concursal, sus trabajadores no cobran…no pinta bien. Por eso, los ‘mandamases’ se afanarán en buscar una solución previa a este paso.
Hoy los jugadores llegarán a Somosaguas, hablarán con Ruiz-Mateos que, una vez más, les pedirá paciencia, les explicará que ha habido un pequeño retraso en esto o en aquello, que todo se va a solucionar en breve y saldrán del ‘chalé’ con la cabeza hecha un lío y confiando en que todo se debería solucionar. No queda otra, o confiamos o se acabó y antes de un hipotético final (insisto, yo no me lo creo) habrá que creer en algo.
Los jugadores tienen todo el derecho a protestar, evidente, y hacen bien en pedir explicaciones, en hacer declaraciones, en mostrar su enfado, en ir a Somosaguas, a Navacerrada o a la luna, y después, a Huesca a ganar. Esto es así, señores. Hablen con el jefe, muestren su descontento, pidan lo que les corresponde y corran como si del partido del domingo dependiera su vida y la nuestra. Entiendo su desesperación y la de Sandoval y la del taquillero, les entiendo perfectamente, pero esto debe continuar. Estoy convencido que, pase lo que pase hoy, el domingo el Rayo va a salir a ‘morder’ al Huesca y, pase lo que pase hoy, el club saldrá adelante. Lo creo firmemente.
