Suspenso en el último examen del primer parcial

El Rayo Vallecano ha suspendido en el último examen que tenía ante sí para finalizar una primera vuelta que les mantiene fuera de los puestos de descenso, pero en la que se han perdido muchos puntos en casa.

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Ficha técnica:

Rayo Vallecano (0): Dani Giménez, Tito, Arribas, Labaka (Perea, minuto 79) , Casado, Movilla (Delibasic, minuto 65), Javi Fuego, Trashorras (A), Piti (Rayco, minuto 72), Michu y Tamudo.

Mallorca (1): Aouate (A), Ramis, Pereira (A), Ogunjimi (Alfaro, minuto 65), Chory Castro (Nsue, minuto 81), Chico Flores (A), Cáceres, Nunes, Victor Casadesus, Martí (A) (Pina, minuto 53) y Tissone (A).

Arbitro: Iturralde González.

Gol: 0-1. Minuto 56. Ramis


El Rayo ha acabado de manera extraña una primera vuelta que empezó con huelga y que cierra la primera mitad de la competición recuperando una jornada que debió haberse disputado allá por el mes de Agosto. Después de varios días pendientes de los movimientos de despacho, con la salida de hasta tres jugadores en apenas unos días, y sin que de momento haya noticias que sirvan para reforzar la moral de la afición franjirroja, los de Sandoval se marcaron un flojo partido ante el Mallorca. Las sensaciones no fueron buenas de inicio, mejoraron conforme pasaban los minutos, para terminar cayendo en la depresión y la angustia de unos minutos finales marcados por la desesperación de ver cómo el Mallorca, que apenas había inquietado a Dani, hacía volar tres nuevos puntos del Estadio de Vallecas.

La apuesta de Sandoval, no podía ser de otra manera, fue la de la continuidad. Falto de efectivos y con la baja significativa de Jordi Figueras en el centro de la zaga, el técnico madrileño echó mano del único central que le quedaba disponible en la plantilla para acompañar a Arribas. Labaka tuvo una actuación aceptable, bien en el corte, aunque flojo en la salida del balón. Ese será una de los nuevos escenarios a los que deberá acostumbrarse el rayismo, porque ni Labaka ni Arribas son jugadores con la calidad suficiente para dar salida clara al juego desde atrás.

Ese es uno de los males que aquejan a un equipo en el que si Javi Fuego anda algo despistado y Trashorras se dedica a corretear por el campo, sus opciones se reducen a la mínima expresión. Así ocurrió en los primeros minutos del encuentro ante el Mallorca, un equipo flojo futbolísticamente hablando, pero fuerte en intensidad y, sobre todo, inteligente en el planteamiento. Los de Caparrós no llegaron a Vallecas a disputar el balón, ni siquiera a presionar o a cortar las vías de respiración del rival, simplemente esperaron su ocasión, la aprovecharon, se parapetaron atrás y se llevaron tres puntos. Ni más ni menos. Entre tanto, mucho fútbol directo de un Rayo que no encontraba el camino fácil para llegar hasta Aouate.

En cualquier caso, según fueron pasando los minutos, el Rayo pareció sentirse más cómodo sobre un terreno de juego del que hubo muchas quejas, por su irregularidad, al final del encuentro. Los franjirrojos rozaron el gol con un remate de Piti que salvó el cancerbero mallorquinista. Era un primer aviso, aunque no tuviera mucha continuidad. El encuentro era lento, repleto de imprecisiones, y dejaba la sensación de enfrentar a dos equipos que tuvieran muchas cosas decididas, cuando en realidad medía a dos equipos que deben seguir sumando y sumando en busca de una salvación que les permita llegar a las últimas jornadas sin la presión, los nervios y la tensión de tener que jugárselo todo a cara o cruz.

Rayo_0_Mallorca_1_2El Rayo apretó en la recta final del primer acto, acumulando sus mejores ocasiones en unos minutos en los que pudo haber decantado el devenir de un partido que tendría una resolución muy diferente a la que podía intuirse a esas alturas. Michu remató de cabeza fuera en el 35 y Casado, primero con una gran llegada rematada directamente fuera, y posteriormente con un centro-chut que se envenenó para estrellarse en la cruceta de la portería de Aouate, estuvo cerca de adelantar a los suyos. Tampoco lo lograría de nuevo Michu, tras rematar fuera un gran envío de Tito. El Rayo aprovechaba la llegada de Michu, el trabajo «sucio» de Tamudo y las incursiones de Tito y Casado, para intentar desestabilizar a un Mallorca que, en el segundo tiempo y con el marcador a favor, se dedicó a jugar con mayor alegría.

Ramis, con su gol, precipitó a un Rayo que no supo afrontar su desventaja

La solvencia, la fiabilidad, la tranquilidad y el buen fútbol que ha demostrado el Rayo Vallecano en muchas fases de la primera vuelta que finalizaba hoy, se quedaron en el vestuario del Estadio de Vallecas. Diez minutos después de reanudarse el encuentro, Ramis lo sentenció con un certero de remate de cabeza que no pudo detener Dani y que precipitó los acontecimientos.

El Rayo se volvió completamente loco. Los nervios en defensa provocaron pérdidas inocentes de balón y la salida del juego se limitó a lanzamientos largos para que los hombres de arriba pelearan contra un equipo ordenado, serio y que dejó pocas licencias a los jugadores de ataque. Ante la falta de ideas ofensivas, Sandoval movió el banquillo y encontró entre el nutrido grupo de jugadores del filial a un Perea que revolucionó los instantes finales. Antes, Delibasic había sustituido a Movilla, pero el montenegrino apenas aportó nada al ataque franjirrojo, mientras que Rayco reemplazaba a un Piti que se movió en zona ofensiva, pero que apenas encontró ni los espacios ni los momentos para lucir, en una temporada de altibajos.

Entonces llegaría el «efecto Perea». El joven jugador, fichado este verano procedente de la cantera del At. Madrid, se adueñó de la banda izquierda del Rayo y, con velocidad, criterio y atrevimiento inyectó algo de chispa a una vena por la que apenas circulaba sangre. Sus llegadas fueron el detonante que necesitaba el partido para convertirse en un asedio que pudo terminar con el empate, pero que también dejó huecos tales que, a la contra, pudieron haber sentenciado antes de tiempo el choque. En una de las llegadas del joven Perea, Chico cortó el balón, con el pecho según Iturralde, con la mano según el público de Vallecas. Ahí, y en una llegada casi en solitario de Delibasic solventada, no sin dificultades, por la defensa bermellona, se esfumaron las escasas ocasiones que depararon los continuos ‘balonazos’ al corazón del área. El Mallorca se había olvidado de lo que era jugar al fútbol y se dedicó al frontón, a despejar cada balón que caía por su área y buscar en la velocidad de Víctor el respiro necesario para sumar tres puntos que les permite salir de la zona peligrosa y ver con mayor optimismo la llegada de una segunda vuelta en la que el Rayo deberá aplicarse si quiere conseguir que la nota final se asemeje al parcial del mes de Enero.