Raúl Tamudo volvió al Estadio en el que consiguió la última de sus hazañas. El delantero catalán del Rayo entró por primera vez en una convocatoria tras su regreso a Vallecas y disfrutó de sus primeros minutos en liga.
Hace unos meses Raúl Tamudo abandonaba Vallecas y se embarcaba en una aventura americana de la que no saldría muy fortalecido. Su sombra en el Estadio de Vallecas era demasiado alargada como para desaparecer y, después de un mercado de invierno de idas y venidas, el ariete volvía a enfundarse de nuevo la camiseta con la que logró el último de sus grandes logros. Suyo fue el remate que sirvió para que el Rayo Vallecano lograse la permanencia en el último instante de un agónico partido ante el Granada que, milagrosamente, también se salvaba gracias, a su vez, a un tanto del Atlético de Madrid en Villarreal.
Tamudo regresó este fin de semana al Estadio de Vallecas y allí fue recibido con todos los honores por una afición que agradeció lo que Tamudo había hecho por su equipo. El de Santa Coloma recibió el «calor» de la grada antes de sentarse en el banquillo, durante el calentamiento en la banda y, sobre todo cuando, en la recta final del encuentro, Paco Jémez echaba mano de su oportunismo para buscar un empate que no llegó.
El delantero catalán volvió a rozar la hazaña, esta vez en la portería contraria a la de su gol salvador, pero se topó con otro ex-jugador del Rayo Vallecano, Dani Hernández. El venezolano llegó a tiempo de meter la mano para evitar que el extraordinario remate de cabeza de Tamudo supusiera el empate del conjunto franjirrojo en el último minuto del encuentro ante el Valladolid.
Tamudo está de vuelta y, aunque Jémez ha preferido esperar a que estuviese más rodado, ya ha demostrado en apenas unos minutos mucho más de lo que demostraron otros delanteros que han pasado por el equipo sin pena ni gloria.

