«Tenemos que ir a por jugadores cedidos o de coste cero»

Felipe MIñambres ha renovado su vinculación con el Rayo Vallecano por tres temporadas. Trabajando a tope, nos habla de ilusión por el nuevo proyecto.

Has renovado por tres temporadas. ¿Te lo has tenido que pensar mucho o te ha convencido el nuevo proyecto del Rayo?

No lo he meditado mucho. La verdad es que uno sigue trabajando como que se va a quedar, en algún momento hay que formalizar las cosas y ha tocado ahora. No es un sitio donde yo tenga que meditar mucho las cosas, porque he estado a gusto todo el tiempo que he estado, he sentido y tenido tranquilidad para trabajar, para hacer cosas, he tenido libertad y es un club en el que yo me he sentido muy bien y no lo he tenido que pensar mucho. La situación que hemos pasado ya la habíamos superado y esos sufrimientos y esas alegrías de cada fin de semana estaban ahí. Ahora había pensar en el futuro, esperar a que se solucionen los problemas en la vía institucional y nosotros a seguir trabajando en lo deportivo. Estaba convencido, después de haber rechazado ofertas a mitad de temporada, y solo esperaba que pudiésemos llegar a un acuerdo.

¿Cómo ha quedado contigo el tema de las deudas, que en el caso de algunos jugadores del año pasado está retrasando la confirmación definitiva?

Hay que diferirlo, dar facilidades y en ese aspecto no va a haber problemas. Como a todo el mundo, a uno le gusta ganar dinero, pero para mí no es lo más importante, hay otras cosas. Lo que se me debe ya iremos viendo, pero podemos decir que está arreglado.

Has vivido dos ascensos y un ‘casi-descenso’, supongo que en líneas generales estarás muy satisfecho del trabajo realizado en estos años.

En cuatro temporadas que llevo aquí ha habido de todo, pero siempre con más cosas buenas que malas. Es difícil que en un club, después de cuatro años, se pueda decir esto, porque en el fútbol normalmente es al revés, salvo que estés en los grandes. Nosotros éramos un grande en Segunda B, y en Segunda nos ha costado pero después de tres temporadas, estar en Primera, creo que es un buen éxito. Se han ido haciendo cosas, el balance es bueno y ahora hay que seguir otros tres años, hacer las cosas bien y ayudar a la gente a la que tenemos que ayudar para que todo funcione. Para mí es un reto más, pero en un sitio en el que estás a gusto y en el que estás disfrutando de tu trabajo, con problemas como en todos los sitios, con alegrías, pues también, pero yo me siento muy bien en Vallecas y para mí es muy agradable haber renovado.

¿Cuál ha sido el mejor momento que has vivido en estos cuatro años?

Al final uno tiende  a recordar los ascensos, pero es verdad que esto no es más que la suma de muchas pequeñas alegrías. Para mí lo importante es que, quitando estos últimos meses con los impagos, o cuando se cobraba poco o no se cobraba, el resto del tiempo yo voy a trabajar con alegría, algo que para mí ya es un motivo de satisfacción. Voy todos los días con una gran ilusión porque lo hago en un sitio donde sientes que puedes hacer muchas cosas, que puedes desarrollar tu trabajo. Ha habido muchas alegrías, los juveniles ganaron un título, el B ascendió, en el primer equipo incluso en los peores momentos hemos tenido ofertas por jugadores… ves que el trabajo da unos frutos. El fútbol base, las chicas -aunque con ellas estoy menos-, te da todo muchas alegrías y ves que hay un gran equipo de trabajo en el fútbol base, en el primer equipo y te sientes muy orgulloso de pertenecer a un club en el que, por ejemplo, los entrenadores del fútbol base han estado un montón de tiempo sin cobrar y han seguido trabajando y cosechando éxitos.

Miambres

¿Los peores han sido estos meses de descontrol en el club y aquel momento en el que tuviste que bajar al banquillo y estuviste en el punto de mira de mucha gente?

Eso son situaciones del trabajo, no es agradable pero, aunque es verdad que a nadie le gusta que se metan contigo, las viví desde el punto de vista de la profesionalidad. Tocó en ese momento eso y ya está, no pasa nada. Había un objetivo por encima de las situaciones personales, que era salvar la temporada, y al final se pudo hacer y te quedas con eso. También te alivia el ver cómo toda la gente que estábamos trabajando por sacar aquello adelante, al final, respira y se lleva una alegría. Para mí, ese momento, más allá de situaciones negativas, creo que fue positivo. Fue negativo en algunos partidos, pero mi paso fue positivo para lograr un mayor conocimiento de muchas situaciones, porque no es lo mismo estar en un lado que en otro. Aquello me dio una mayor capacidad de análisis.

¿Cuál ha sido el mayor logro de Felipe Miñambres al frente de la Dirección deportiva del Rayo? La contratación y posterior venta de Diamé, sin duda, fue lo más mediático.

Fue mediático y económico, de valoración tiene todas las posibilidades. A uno le quedan ahí cosas que se pudieron hacer y no salieron y tienes la espina clavada de que no se hicieran algunas cosas, por poco dinero, que podían haber sido muy beneficiosas. Lo de Diamé está claro, pero también, cada jugador que sale bien, que viene y el entrenador le saca rendimiento y hace de él un jugador importante para el equipo, son grandes alegrías. Al final, tú eliges jugadores y se los pones ahí al entrenador, él los entrena y cada vez que le va bien a uno que has traído, te sientes orgulloso. Ha habido muchas situaciones así, aunque también ha habido otros que aquí no resultaron y se fueron a otro sitio y sí lo hicieron, pero yo creo que ha habido muchos jugadores que han rendido a un alto nivel.

Estáis trabajando ahora en la captación de nuevos jugadores y lo hacéis en una situación muy especial, sin apenas dinero y tratando de convencer a los futbolistas por el proyecto más que por la chequera.

Nosotros estamos trabajando igual, lo que pasa es que sabemos que hay un presupuesto que no podemos saltarnos. Tenemos unos parámetros bajos para los valores de mercado y tenemos que ir a jugadores cedidos o de coste cero. Lo importante es que estamos en Primera y, en ese aspecto, ni Sandoval y su equipo ni nosotros tenemos miedo. Ahora te toca acertar, porque el Rayo por suerte es un club al que llegan muchos ofrecimientos, y si tenemos tres o cuatro para poder elegir, dentro de los parámetros que nos podemos mover, al final es acertar. El Rayo es un club apetecible y, además, ahora con la concursal se tiene la seguridad de que se va a cumplir con los jugadores, que para los que vengan nuevos será un motivo más de tranquilidad.

¿Cómo van las conversaciones con esos jugadores que han finalizado contrato y que interesa que continúen? Piti todavía no está hecho, pero Tito sí.

Bien, yo creo que bien. Tengo la sensación de que estamos muy cerca de jugadores que queremos y hablando de los hombres que estamos hablando, que han tenido aquí un rendimiento, y que creo que lo van a seguir teniendo, porque están a gusto y con una afición que los quiere y con las pequeñas diferencias que hay, no va a haber problemas.

El resto de jugadores que tenían contrato en vigor, supongo que todos seguirán adelante.

Sí, a no ser que aparezca una situación inesperada de última hora, así será. Por nuestra situación hay varios jugadores que podrían salir, pero los que tienen contrato, si quieren cumplirlo y llegamos a un acuerdo, se quedarán.

¿Qué puede esperar el aficionado del Rayo este año en Primera División?

Espero que seamos un equipo competitivo. La Primera lo que tiene es que uno se fija en sitios a los que no puede llegar y habrá partidos en los que vamos a sufrir mucho, igual que han sufrido los equipos de la zona media-baja contra los grandes, y lo que nosotros tenemos que tratar, es quedar por encima de otros clubes que estarán a nuestro nivel. Creo que, sin tener cerrada la plantilla ni mucho menos, seremos un conjunto difícil y que tendrá mucha ilusión por hacer las cosas bien. El míster quiere que se hable bien del equipo y que sea atractivo para el aficionado, a pesar de las dificultades.

Los jugadores españoles, a través de su sindicato, amenazan con no empezar la competición. El fútbol está atravesando momentos muy convulsos en nuestro país.

Pues sí y es una situación como para no estar muy tranquilos. Las partes deberán llegar a un acuerdo para que esto siga funcionando, aunque hay demasiadas cosas que están mal y deben pararse para intentar hacerlas bien.