>Decir que el Rayo tiene la mejor afición de España, quizá sea exagerar, añadir que el Rayo está siempre arropado por su gente, bueno… pero lo que es innegable es que en Vallecas se respira fútbol, se vive el fútbol, se siente el fútbol.
Acercarse por las inmediaciones de la Avenida de la Albufera o de Payaso Fofó en tardes de fútbol hace que el sentimiento aflore y la emoción te embargue.
El aficionado de Vallecas, después de no abandonar a su equipo en Segunda «B» (lema que se ha hecho famoso durante cuatro largos años en esa categoría) se merecía una alegría, y esa alegría se llama «fútbol profesional». Y el aficionado de Vallecas, agradecido como pocos, humilde como pocos y orgulloso como pocos acompaña a su Rayito jornada a jornada.
Es cierto que el campo no se llena, pero ¿cuántos campos consiguen llenarse hoy en día?, también es cierto que no ha logrado su récord de abonados (eso es otra historia, y la Primera División espera en el horizonte a medio-largo plazo para recuperar esas cotas) y también es cierto que «¡todo el estadio tiene que animar!», los Bukaneros se encargan de ello.
Bukaneros no son la afición del Rayo en exclusiva, tampoco ellos pretenden serlo, pero ¿qué sería la afición del Rayo sin Bukaneros? Su entusiasmo, su empuje, su garra, su continua animación, su espíritu contagioso… se podrían decir muchas cosas de ellos, la mayoría buenas, alguna regular y alguna también mala, por qué no, pero ellos son el corazón de la afición del Teresa Rivero.
Pero la afición del Rayo no tiene un solo nombre. La afición del Rayo, se llama Pedro que lleva 25 años soñando con su Rayo campeón, la afición del Rayo se llama Rubén que desde que tenía meses no ha faltado a su cita con el Rayo de Segunda B y la afición se llama Maria José, que siente su escudo en lo más profundo del corazón.
Esos son los nombres con mayúsculas, esos son los nombres de una afición que no abandonó al Rayo en Segunda B y que vibra, canta, grita, sufre y se desespera, pero sobretodo disfruta con ese equipo representante de un «barrio obrero» que domingo a domingo espera ver a los suyos triunfar y culminar una dura semana con la alegría de la victoria.
Por ellos, por vosotros, por nosotros, ¡¡aúpa Rayo, aúpa campeón!!
