Toño salió del Rayo por la puerta de atrás, sin hacer ruido, sin levantar la voz. Toño recibirá el homenaje que le negó el club, pero que le brindará su afición.
Toño MartÃnez llegó procedente del Elche para reforzar la porterÃa del Rayo Vallecano. Algunos vieron en su veteranÃa una especie de retirada anticipada, llegar a Vallecas para decir adiós al fútbol. Se equivocaron. Toño MartÃnez llegó a Vallecas para convertirse en uno de los Ãdolos de la afición franjirroja, sus intervenciones a nivel interno y externo no pasaron desapercibidas para nadie, mucho más allá de su papel sobre el terreno de juego y defendiendo la porterÃa de su Rayo, porque en unos dÃas lo harÃa suyo, propio. Toño defendió con orgullo y con mucho acierto los intereses del club de Vallecas, se convirtió en capitán, lideró a los suyos en las buenas y sobre todo en las malas, y no tuvo reparos en salir a primera lÃnea a dar la cara, a pedir compromiso y a defender públicamente los intereses de un equipo que pasaba por un momento más que complicado. ¿Se equivocó de bando? ¿Eligió mal a sus compañeros de viaje? ¿Defendió a quien no debÃa? ¿Le pasó factura posicionarse en momentos complicados?
Toño pasó por el quirófano para operarse de una lesión de rodilla que le impedÃa jugar. Su recuperación fue dura, larga, complicada… querÃa seguir jugando al fútbol, querÃa seguir jugando en su Rayo. Algunos vieron entonces que habÃa llegado el momento de decir adiós, que quizá no merecÃa la pena luchar contra una adversidad tan potente, pero Toño no estaba por la labor de rendirse. Siguió luchando y, después de muchos meses, vio la luz al final del túnel. Se volvió a ‘calzar’ los guantes, volvió a sentirse futbolista, a ser portero, a disfrutar (sufriendo) en los entrenamientos, todo para volver, para seguir peleando por lo que le hacÃa feliz.
El regreso y el adiós del portero
Toño volvió a jugar, volvió a ser de nuevo protagonista y Vallecas le agradeció el esfuerzo. Pese a todo habÃa algo que no iba del todo bien y de nuevo lesionado, volvió a pasar por el quirófano una vez más para solucionar sus problemas. Ya no hubo retorno, nadie lo dijo, nadie le despidió, nadie le quitó de la plantilla oficial del club en la página web, nadie hizo mención a su situación. En agosto, Toño salió del Rayo y, varios meses más tarde, nuestros compañeros de Pobla FM hablaron con él y Toño se sinceró. El portero que habÃa luchado por el Rayo, que habÃa sufrido para volver a defender al Rayo, el futbolista, la persona… se habÃa retirado del fútbol sin que su club hiciera mención alguna. Asà de cruel, asà de real.
La situación de Toño contrasta con la de Trashorras. El gallego, al que se rescindió el contrato a última hora en el mercado de invierno, tuvo su reconocimiento en las redes sociales, una placa de regalo, una rueda de prensa y la promesa de un partido de homenaje en Vallecas. Merecido, sin duda. Toño, en cambio, no recibió ni un «gracias por los servicios prestados». Asà se las gastan en Vallecas. A Planes se le agradeció su estancia en el Rayo (breve y poco fructÃfera), mientras a Felipe Miñambres le taparon los escudos del club en el momento de su despedida. Asà se las gastan en Vallecas, reitero.
Toño recibirá su homenaje y lo hará porque la afición de Vallecas está muy por encima de las afinidades personales de quienes deciden los homenajes públicos, porque la afición tiene claro a quien quiere y a quien no. Esa es la Vallecas real, la de la grada, la de los momentos difÃciles, la que se acuerda de la gente que ha defendido con honor y con honestidad sus intereses. Seguro que Toño se equivocó en cosas, en muchas cosas, como la mayorÃa de nosotros, pero eso no le negará el aplauso de su afición. Agradecidos quedamos «por los servicios prestados». Gracias Toño.
