El Rayo Vallecano arrasó a la S.D. Huesca en una primorosa primera mitad en la que fue muy superior al líder. El 3-0 al descanso sentenció un partido que se convirtió en una espectacular fiesta en la grada.
Ficha técnica:
Rayo Vallecano (3): Alberto, Alex Moreno, Dorado, Velázquez, Baiano, Unai López, Comesaña (A) (Armenteros, minuto 67), Fran Beltrán, Embarba (Bebé, minuto 77), Raúl de Tomás y Trejo (Elustondo, minuto 67).
S.D. Huesca (0): Remiro, Moi Gomez (Camacho, minuto 63), Jair, Carlos David (Rulo, minuto 45), Aguilera, Ferreiro (A), Melero, Alex Gallar, González (Edison, minuto 69), Iñigo López y Sastre.
Arbitro: Pulido Santana.
Goles: 1-0. Minuto 10. Velázquez; 2-0. Minuto 11. Embarba; 3-0. Minuto 35. De Tomás.

El Rayo Vallecano se convierte en temible y terrible cuando juega enchufado, desatado y con garra. El Rayo Vallecano se transforma irremediablemente en equipo de Primera División cuando se quita de encima la presión y cuando se dedica a trabajar a destajo, a presionar sin descanso y a jugar al fútbol, porque básicamente en eso consiste este juego. Recuperar cuanto antes el balón y generar peligro cuando lo tienes. El Rayo Vallecano fue hoy una trituradora que destrozó a un Huesca que llegaba como líder y le empequeñeció para hacerle dudar de su condición, de su capacidad, de su calidad y de toda su identidad. La trituradora vallecana, en una primera parte para enmarcar, barrió literalmente del terreno de juego a un equipo oscense al que todos veían y veíamos como líder intratable pero que, en dos semanas, se ha dejado por el camino seis puntos que le devuelven a la tierra. En Pucela recibieron el primer golpe y hoy en Vallecas la estocada definitiva.
Pensó Míchel que si Trejo estaba al ochenta por ciento sería más que útil. El argentino al cien por cien es mejor que muchos futbolistas de Primera División, al ochenta es mejor que prácticamente todos los de Segunda y al sesenta sigue siendo un futbolista más que aprovechable. Hoy, el ‘choco’ Trejo dejó destellos de su calidad, hizo gala de su garra y entrega arrastrando a sus compañeros y volvió a ser el jefe de un equipo en el que siguen destacando los Unai o Fran Beltrán, junto a los goleadores De Tomás y Embarba, que están de dulce. Si a ellos se suma un recuperado Velázquez que, nada más volver al equipo, también marcó, la fiesta está completa.
El partido empezó como muchos lo hubieran soñado. El Rayo apretaba, recuperaba, jugaba, generaba y remataba. El primero en encontrar portería sería Emiliano Velázquez. El central había subido a rematar un córner y se encontró con un balón tras despeje para anotar el primero de la tarde. El conjunto de Vallecas ya lograba el primero de sus objetivos, marcar pronto para obligar al Huesca a jugar más adelantado, algo que el conjunto aragonés hace habitualmente, dicho sea de paso. En la siguiente acción y, cuando todavía se estaba aplaudiendo el tanto de Velázquez, Embarba marcaba el segundo. En menos de quince minutos y en un abrir y cerrar de ojos, el Rayo ya dominaba cómodamente el duelo de ‘gallitos’ de Segunda. Los de Rubi no se lo podían creer y seguían sufriendo ante un Rayo aplastante y poco condescendiente. Los franjirrojos apretaban muchísimo desde arriba maniatando al centro del campo azulgrana, que se veía incapaz de superar las líneas de presión de los locales.
Superada la primera media hora, el conjunto visitante intentaba quitarse de encima el asedio vallecano, pero De Tomás se encargaría de devolverles de nuevo al infierno de Vallecas. Un balón rebotado que parecía que iba a terminar superando la línea de fondo era rematado por el ariete madrileño para, a los 35 minutos de juego, finiquitar por la vía rápida el choque de primero contra segundo. Los papeles estaban totalmente cambiados.
El ambiente de Vallecas nos hizo recordar a las grandes tardes de fútbol en este estadio. La presión de la grada fue descomunal y el Huesca se sintió incapaz y no pudo sobreponerse a la presión de la afición vallecana y el equipo franjirrojo que les asfixió con y sin balón.
La segunda mitad comenzaría con un lanzamiento de falta realizado por Embarba obligando a Remiro a detener en dos tiempos. El Rayo empezaba de nuevo golpeando el primero, para evitar que hubiera dudas. Con un Rayo muy vertical, el Huesca quiso amasar algo más cada jugada. Comesaña y Embarba llegaban por banda derecha, pero no encontraban rematador, mientras el Huesca quería alargar cada acción, como si quisieran evitar que la trituradora vallecana siguiera engulléndoles en cada acción de ataque o contraataque.
Con el partido más que decidido, Míchel sentaba a Comesaña y Trejo para dar entrada a Elustondo y Armenteros, dos jugadores de corte totalmente opuesto que buscan poco a poco coger ritmo de competición. El siguiente sería Bebé, que disfrutó de los minutos finales de un partido en el que tuvo tiempo de lanzar una falta al borde del área… sacando el balón directamente fuera del estadio. Así es Bebé, capaz de hacer un golazo como el de hace dos semanas y de lanzar una falta como la de hoy.
En los minutos finales, el Huesca buscó su gol, pero no tuvo acierto. Alberto detuvo un remate lejano y el Rayo, que se había dado un auténtico homenaje ante el líder, cerraba el choque con una nueva oportunidad para Armenteros desbaratada por Remiro para cerrar un partido que se resolvió en los primeros cuarenta y cinco minutos. Vallecas vivió una fiesta enmarcada en esta lucha sin cuartel llamada Segunda División.
