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S.D. Huesca: Miguel, Ripa, Jose Vegar (Sorribas, 86′), Corona, Dorado, Helguera, Jaume Sobragrau (Jokin, 61′), Jonan García, Camacho, Rubén Castro y Roberto (Robert, 61′).
Rayo Vallecano: Cobeño (A), Coke, Albiol, Tena, Salva (A), Jofre, Michel (Rubén Reyes, 82′), Enguix, Sousa (Collantes, 71′)(A), Aganzo (A)(Piti, 45′)(A) y Pachón.
Arbitro: Estrada Fernández (Colegio catalán).
Gol: 0-1. Minuto 89. Jofre recupera un balón en campo propio que aprovecha Piti para lanzar un ataque demoledor y desde gran distancia batir a Miguel con un gran disparo con la zurda.
© PXR. Vallecas, 12 de Abril de 2009
Piti, con su tercer gol de la temporada, y menudo gol, regaló otros tres puntos a un Rayo que con esta trabajada victoria se coloca tercero en la tabla clasificatoria.
David Aganzo se convertía en el auténtico protagonista de una primera mitad muy igualada, táctica, y con dos equipos muy bien asentados sobre el terreno de juego que no dejaron nada a la improvisación.
Nada más empezar el choque, Corona le dejaba un ‘recado’ al delantero vallecano que empezó a calentarse y a entrar en todas las guerras que le presentaron los centrales oscenses, sabedores de la «debilidad» de Aganzo.
La táctica consumía el partido en un centro del campo en el que Pepe Mel había introducido variaciones tan importantes como dejar en el banquillo a Diamé, por primera vez en la temporada, situando a Enguix como acompañante de Michel en la medular y con Sousa por la derecha, como sustituto de Collantes, lesionado en el encuentro ante el Tenerife.
El encuentro, calcado al de Copa, con dos equipos que carecían de profundidad y que durante media hora no gozaron de ninguna ocasión clara de peligro, avanzaba a la espera de una segunda parte que mejorara el espectáculo.
Entre tanto, Aganzo continuaba con su particular lucha de la que no salía demasiado bien parado. Si en el Teresa Rivero fue expulsado por una de esas guerrillas con Corona, en el Alcoraz, Mel no quiso dar la oportunidad a que se repitiera la historia. En una acción de lucha del delantero con los centrales, el colegiado le mostraba la cartulina amarilla que provocaba el primer movimiento en el banquillo rayista. Quedaban diez minutos para el descanso y Piti empezaba a calentar porque Mel lo tenía claro: Aganzo no iba a terminar el partido.
En el 26 Coke gozó de la única oportunidad clara de gol para el Rayo cuando no consiguió rematar un buen pase de Jofre, tras saque de esquina. Prácticamente a bocajarro ante Miguel que, debido a la sanción de Eduardo, ocupaba la portería, el lateral no acertaba ante la desesperación de la parroquia vallecana, que en número de alrededor de un centenar volvió a acompañar a su equipo.
Pasados los primeros veinte minutos de encuentro el conjunto vallecano se había quitado de encima la modorra inicial y empezó a llegar con más peligro que los oscenses al área rival, aunque su presencia era más territorial que efectiva.
Se había consumido la primera mitad y el espectáculo y la expectación había llegado con la particular guerra de Aganzo, que no continuaría en el encuentro en la segunda parte.
Piti volvió a ser providencial
Piti, ocupaba su lugar en la punta de ataque para acompañar a Pachón y en el primer balón que tocaba quiso reivindicar su sitio con un disparo potente que salió fuera por poco. Un posterior disparo de Helguera, tras un peligrosísimo acercamiento local, daban paso a una segunda parte mucho más dinámica, más viva y con mejor juego por parte de ambos conjuntos.
En el 59 era Coke de nuevo el que metía el miedo en el cuerpo a los aficionados del Alcoraz, al rematar un nuevo envío que sacaba Ripa bajo palos para salvar el 0-1. El Rayo buscaba el gol, tenía más presencia y el choque empezaba a tensionarse porque los de Calderón tampoco se conformaban con el empate.
A falta de veinte minutos para la conclusión, Collantes reemplazaba a Sousa, que no había tenido demasiada presencia en zona de ataque, y con ello el Rayo buscaba mayor profundidad por banda derecha. El conjunto franjirrojo, con posesión de balón, se volcaba sobre campo rival y metía presión a los oscenses, que se quitaban de encima el empuje vallecano como podían. Los de Calderón también buscaban la portería de Cobeño, pero no lo hacían con tanta fe como los madrileños, que por mediación de Piti volvieron a gozar de otra clara oportunidad a falta de diez minutos cuando un lanzamiento en vaselina estuvo a punto de sorprender a Miguel.
El partido estaba tenso y quedaba para una genialidad de Rubén Castro o Piti, que tenían en sus botas la oportunidad de decantar el choque para uno u otro lado. El Huesca había prescindido de un delantero para potenciar la llegada, pero fue el de siempre en las últimas jornadas, un jugador imprevisible, un jugador con una calidad extraordinaria y que con su gol, y van tres, coloca a los rayistas en la tercera posición de la tabla. Un contragolpe fenomenalmente llevado por el propio Piti era culminado con un soberbio disparo ante el que nada pudo hacer Miguel, que hacía saltar por los aires el entramado defensivo de los de Calderón y que encumbra a los de Mel a la zona de ascenso. La Primera División está más cerca.
El Rayo, con seriedad, con calidad y con una paciencia que pueden valer un ascenso, reivindicó su situación y sigue enganchado a un sueño que merece la pena vivir.
Un sentimiento, una ilusión… ¡aúpa Rayo, aúpa campeón!
