El Rayo Vallecano consiguió un empate (1-1) ante el Valladolid que deja satisfechos a los franjirrojos. El Valladolid, que también gozó de buenas ocasiones, quedó ‘tocado’ tras el paso de los franjirrojos.

Ficha técnica:
Real Valladolid (1): Jaime, Marc Valiente (A), Rueda, Mitrovic (A), Peña, Álvaro Rubio (A), Rossi (min. 75 Víctor Pérez), Jeffren (min. 61 Larsson), Óscar, Rama (min. 72 Manucho) y Guerra.
Rayo Vallecano (1): Rubén, Arbilla, Zé Castro, Gálvez, Rat, Saúl (A), Trashorras, Rochina (min. 82 Longo), Falque (min. 77 Lass), Bueno (A) (min. 69 Viera) y Larrivey.
Arbitro: Mateu Lahoz.
Goles: 1-0. Minuto 7. Zé Castro, en propia puerta; 1-1. Minuto 44. Bueno.
No hubo pleno de victorias. Tampoco el Rayo mostró la capacidad, la solvencia y la credibilidad demostradas ante rivales de mayor entidad. El equipo se vació una vez más, con más corazón que cabeza en muchas fases de su encuentro con un necesitado Valladolid, que peleó mejor el partido. Al final, el empate sabe bien a los vallecanos y deja ‘tocados’ a los vallisoletanos. Lo mejor del partido… la afición del Rayo.
El Rayo viajó a Pucela con la idea de finiquitar por la vía rápida sus penurias y sufrimientos en una liga que todavía sigue viva y en la que habrá que continuar peleando semana tras semana. Conscientes de lo importante del cruce con el Valladolid, más un millar de aficionados del Rayo se plantaron en el José Zorrilla para llevar a los suyos hacia la victoria, pero todo quedó en un espectacular intento.
Jémez confió en el bloque que tan buenos resultados está logrando últimamente, con la única salvedad de la inclusión de Saúl en el once inicial. Con Arbilla y Rat cerrando los costados y Zé Castro y Gálvez trabajando por el centro, el centrocampista cedido por el Atlético de Madrid se convirtió en el ‘apagafuegos’ y ‘chico de los recados’ de un equipo en el que, cuando se acaban las fuerzas, aparece Saúl.
En la primera mitad, el Rayo tuvo controlado al Valladolid, pese a recibir un ‘gol fantasma’ en los primeros compases, fruto de una carambola de mala fortuna que acabó con Gálvez tirado a la desesperada en busca de un balón que Mateu Lahoz y su asistente de banda concedieron como gol válido y legítimo. A partir de ahí, el Rayo fue creciendo y dominó el juego, aunque apenas inquietaba el portal defendido por Jaime, que había conseguido la titularidad para sorpresa de todos, relegando a Mariiño a la sombra del banquillo.
Bueno, que no realizó su mejor partido pese a ser el autor del gol, rozó la igualada, Larrivey no llegó por poco para empujarla dentro y Gálvez, en un remate de cabeza a la salida de un córner, anticiparía el momento cumbre del choque. Trashorras envía un balón profundo y con intención al corazón del área, y Bueno, sin dejarla botar, ‘empala’ para conseguir un golazo de los que hacen temblar los cimientos de cualquier estructura, por muy estable que esta sea. No es el caso del Valladolid, que necesitó los primeros quince minutos del segundo tiempo para empezar a reaccionar.
El Rayo salió más enchufado en la segunda parte y, hasta que le duró la gasolina, apretó al rival y peleó cada balón dividido como si fuera el último de la liga. Después, con el cansancio, el partido se abrió, se convirtió en un choque de ida y vuelta y ambos pudieron llevarse la victoria final. Larrivey conseguía superar a los centrales, pero su disparo sin apenas intención lo detenía Jaime. También Rochina tuvo la suya, pero de nuevo el disparo no creó excesivo peligro. Sí lo hizo en cambio Oscar por parte local. Un mano a mano con Rubén, resuelto con remate fuera, y un posterior intento que se marchó junto al poste de la portería vallecana, serían las ocasiones más claras de un equipo que, con Manucho en el campo, buscó los tres puntos que les permitieran seguir sintiéndose vivos. Gálvez salvó un remate de Manucho que iba dentro, mientras Saúl y el resto del equipo continuaban una lucha que únicamente Mateu Lahoz se encargó de frenar con el pitido final.
