Una carga ilegal sobre Rubén evita la victoria del Rayo en Cornellá

Una carga ilegal sobre Rubén evita la victoria del Rayo en Cornellá

El Rayo Vallecano empató en su visita al Espanyol (2-2) en un partido en el que los rayistas fueron de menos a más y en el que únicamente una clara falta sobre Rubén, a falta de dos minutos, les dejó sin la victoria.


J33 Espanyol 2 Rayo 2


Ficha técnica:

Espanyol (2): Casilla, J. López, Fuentes, Sidnei (A), Colotto, David López (Alex Fernández, minuto 76), Víctor Sánchez, Simao (Lanza, minuto 59), Stuani, Pizzi (Córdoba, minuto 59) y Sergio García.

Rayo Vallecano (2): Rubén (A), Arbilla, Zé Castro (A), Borja López, Nacho, Trashorras (A), Saúl, Falque (Seba Fernández, minuto 88), Rochina (Lass, minuto 76), Bueno y Larrivey.

Arbitro: Undiano Mallenco.

Goles: 1-0. Minuto 2. Stuani; 1-1. Minuto 42. Falque; 1-2. Minuto 49. Larrivey; 2-2. Minuto 88. Colotto.


A veces ocurren estas cosas. Puedes tener mucho balón, acumular ocasiones claras, remontar el tempranero gol del rival, terminar siendo muy superior, pero no ganar el partido. ¿Por qué? En esta ocasión la razón del empate definitivo del Rayo Vallecano en su visita al Espanyol hay que buscarla en la decisión de Undiano Mallenco de no conceder falta sobre Rubén, en la acción que supuso el empate cuando apenas quedaban dos minutos para la conclusión. La razón solo la sabe él, pero el resultado deja una sensación de rabia e impotencia que no se rebaja con la consecución de un punto que acerca la salvación para los rayistas.

Paco Jémez no dio lugar a las sorpresas en su once inicial y volvió a tirar de manual para conformar su equipo de gala, en un partido que bien podría haber supuesto el espaldarazo definitivo del Rayo a sus opciones de salvación. Las bajas, bien cubiertas con hombres de refresco que apenas estaban contando en las semanas precedentes, no tuvieron mayor repercusión en el once que la entrada de Borja López para suplir a Gálvez, y hacer compañía a un Zé Castro que tuvo trabajo y que pudo arruinar la noche del Rayo con alguna acción poco afortunada, y la incorporación de Nacho en el lateral izquierdo para sustituir al sancionado Rat. El resto del equipo, el habitual de las últimas jornadas que tan excepcionales resultados ha logrado para el cuadro franjirrojo.

El partido le daría rápidamente la espalda a las pretensiones de los rayistas. Apenas habían transcurrido dos minutos de juego cuando una acción combinada entre Sergio García y Pizzi sería culminada por Stuani a bocajarro, anotando el 1-0 y poniendo cuesta arriba un encuentro en el que el Rayo no se sintió cómodo durante toda la primera mitad. Larrivey remató de cabeza fuera en el minuto cinco, mientras que Rochina lo intentaba, pero su remate no inquietó a Casilla en el diez.

El encuentro entró en una fase de descontrol y de mal juego por ambos bandos, con el Espanyol tranquilamente instalado en su momentánea victoria y el Rayo intentando buscar el toque y la precisión que no estaba encontrando. En el minuto 26, Zé Castro cometió penalti sobre Sergio García al desplazarle dentro del área cuando se disponía a rematar sobre la portería de Rubén, pero Undiano miró para otro lado indicando que no hubo tal infracción.

A partir de ese momento el balón cayó en posesión del Rayo, que pareció descifrar el enigma del partido. Sus toques fueron más precisos, sus llegadas menos atropelladas y su acierto pleno. Alberto Bueno se inventó una acción individual, que se vio favorecida por el rechace de un defensa local, y habilitó a Falque para lograr el empate con un gran disparo a la escuadra espanyolista. El Rayo conseguía el primero de sus objetivos, no marcharse perdiendo al descanso, y de paso dejaba abierto el enfrentamiento para desplegar sus armas en la segunda mitad.

Nada más arrancar el segundo período, Nacho buscó la cabeza de un Larrivey que no quiso dejar en mal lugar a su compañero y que, adelantándose al central Sidnei, cabeceó al fondo de la portería de un Casilla que se quedó a media salida. El Rayo ya mandaba en el marcador y empezó a sentirse importante en el devenir del encuentro. Su fútbol se volvió más creativo, menos impreciso, y sin la contundencia ofensiva de otras ocasiones, dominó el ritmo desquiciando a la grada de Cornellá. Rochina con una diagonal despejada por Casilla, y con una acción posterior en la que se llenó de balón para rematar a las manos del cancerbero, gozó de las dos ocasiones más claras del segundo tiempo.

En el minuto 78, Alberto Bueno remataría a gol, en posición adelantada, un buen envío de Larrivey. Esta vez Undiano acertó, cosa que no sucedió cuando, a falta de dos minutos, y tras el saque de un córner por parte del Espanyol, dos jugadores se abalanzaban sobre Rubén en la línea de gol, evitando que el gallego pudiera despejar el balón. La ilegal carga sobre el portero no tuvo castigo y el cuadro blanquiazul logró ‘in-extremis’ un punto que solo mereció en el arreón final de un choque que si tuvo un dominador claro fue el Rayo. No fue la mejor manera de recibir un empate que, si bien sirve para dejar más cerca la salvación, deja un extraño sabor agridulce en la expedición franjirroja. Habrá que seguir remando para llegar a buen puerto.