El Rayo Vallecano consiguió un buen resultado en su visita al Real Valladolid (0-0), aunque regresa a Vallecas con la sensación de haber merecido mucho más que el empate final. En la segunda mitad, los vallecanos serían muy superiores.

Ficha técnica:
Real Valladolid (0): Jaime, Rukavina (A), Peña, Rueda, Bergdich (A) (Alvaro Rubio, minuto 83), Baraja, Rossi, Ebert, Omar (Larsson, minuto 78), Osorio (Javi Guerra, minuto 67) (A) y Manucho.
Rayo Vallecano (0): Cobeño, Arbilla (A), Gálvez (A), Galeano (A), Mojica, Adrián, Saúl, Perea (Cueva, minuto 78), Lass (Jonathan Viera, minuto 73), Bueno y Nery Castillo (Larrivey, minuto 67).
Arbitro: Mateu Lahoz.
El Rayo Vallecano mereció más en su encuentro de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey pero, su falta de acierto en unas ocasiones y la buena actuación de Jaime, en otras, evitaron que el empate final (0-0) se convirtiera en un resultado mucho más favorable para los intereses de un Rayo que lo intentó desde el primer al último minuto.
Jémez había avisado de las posibles rotaciones, combinándolas con la presencia de jugadores habituales. De los fijos mantuvo a Arbilla, que no jugó en Sevilla por sanción, a Gálvez, que acaba de reaparecer tras estar lesionado, a Saúl y a Lass. El resto eran aquellos jugadores que debían demostrarle al entrenador que su ausencia es un error de planteamiento del técnico y que ellos tienen tanta cabida como el que más en las alineaciones de liga.
La primera parte entre Valladolid y Rayo fue anodina, sin apenas ocasiones de gol y con dos equipos que, con estilos diferentes, apenas fueron capaces de imponerse al rival. Los vallisoletanos buscaban los balones largos en transición directa para Manucho. Sin complejos, Jaime, portero local, golpeaba buscando segundas jugadas y acciones de único sentido para evitar la asfixiante presión de los vallecanos. Enfrente, los de Jémez, fieles a su estilo, se aplicaron en la creación desde atrás y pusieron a prueba el corazón de la hinchada franjirroja con su riesgo en generación de acción de ataque desde el portal de Cobeño.
Con unos y otros buscando su patrón de juego, aparecieron algunos destellos del colombiano Mojica, mucho más activo que Arbilla por el otro costado. Junto a él, Lass se quiso sumar a la fiesta de la banda izquierda, dejando en clara inferioridad de espectáculo al lateral opuesto. Con la explosividad del colombiano y el guineano, el Rayo, una vez superada la primera línea de presión local, llegaba con cierta claridad a la frontal del área del portal blanquivioleta, aunque ahí se acababa el fútbol vallecano.
A los veinte minutos, Nery Castillo, que ocupaba la demarcación de hombre más adelantado de los franjirrojos, tuvo la ocasión más clara del partido. Un pase interior perfectamente ejecutado por Alberto Bueno dejaba en clara ventaja al mexicano que, solo, y ante la salida de Jaime, no acertó a culminar la acción, estrellando el balón en el cuerpo del cancerbero. Apenas cuatro minutos más tarde el propio Jaime arrollaría a Adrián en una precipitada salida en la frontal del área y el balón suelto sería rematado por Arbilla a puerta vacía, aunque su intento se perdió por poco.
El Rayo seguía jugando a lo mismo, presionaba bien las acciones de los locales, robaba rápido y lanzaba con velocidad sus contraataques, siempre mal culminados. Los vallisoletanos también presionaban muy arriba, prácticamente desde dentro del área de Cobeño, que tuvo que tocar muchas veces el balón para arrancar las acciones de los de Jémez. Precisamente, en una de esas jugadas, llegaría el momento de mayor agobio. Una cesión de Adrián era mal controlada por el mostoleño que, ante la llegada de Osorio, tuvo que emplearse a fondo para evitar lo que parecía el 1-0.
La primera mitad finalizaría con otra gran acción de Mojica por banda izquierda cuyo centro era rematado en clara ventaja por Adrián, que apenas imprimió potencia a su remate de cabeza, favoreciendo el control del portero vallisoletano.
Solo faltaron los goles en una segunda mitad en la que el Rayo fue superior
La segunda mitad arrancó con cambio de aires en la presencia ofensiva del Rayo Vallecano. Dos explosivas apariciones de Saúl darían los primeros avisos de una segunda mitad en la que Cobeño apenas tuvo trabajo y en la que el cuadro franjirrojo mereció mucho más. El centrocampista cedido por el Atlético de Madrid remataría desviado un balón a la salida de un córner y poco después probaba fortuna con un lanzamiento alejado que puso en apuros a Jaime. En el 56 sería Lass el que, con un potente disparo desde la frontal, rozaría el primer gol de la noche, pero el cancerbero local estaría muy acertado para despejar a córner.
El Rayo controlaba el ritmo del partido y jugaba con clara superioridad anímica y futbolística un partido que solo podía decantarse a favor de los visitantes. Arbilla remató alto en la última acción con peligro antes de atravesar una fase en la que el juego decayó claramente, por la inoperancia del Valladolid y por la falta de pegada del cuadro franjirrojo.
La entrada de Larrivey, Cueva y Jonathan Viera apenas sirvieron para despertar algo el ritmo pausado del choque. A falta de ocho minutos, un buen contragolpe en el que Cueva habilitó con ventaja a Larrivey, fue rematado sin malicia por el delantero argentino, consumiendo la última acción de un choque en el que Gálvez estuvo a un nivel sobresaliente, achicando todos los balones que caían en zona defensiva.
Valladolid y Rayo se citarán en Vallecas con la eliminatoria por decidir.
