El Rayo Vallecano consiguió derrotar a la Real Sociedad gracias a un tanto anotado desde el punto de penalti por Jonathan Viera, que empezó el partido desde el banquillo cumpliendo el ‘castigo’ impuesto por Paco Jémez.

Ficha técnica:
Rayo Vallecano (1): Rubén, Arbilla, Mojica (Tito, minuto 45), Saúl, Zé Castro, Trashorras, Adrián, Lass, Iago Falqué (Jonathan Viera, minuto 52), Nery Castillo (Bueno, minuto 61) y Larrivey.
Real Sociedad (0): Bravo, Carlos Martínez, Elustondo (Pardo, minuto 89), Bergara, Iñigo, Griezmann, Agirretxe (Chory Castro, minuto 89), Carlos Vela, Ansotegi, Zurutuza (Seferovic, minuto 72) y De la Bella.
Arbitro: Estrada Fernández.
Goles: 1-0. Minuto 88. Jonathan Viera, de penalti.
El Rayo Vallecano consiguió ‘in extremis’, de penalti y sin hacer su mejor fútbol, una victoria que le viene de perlas para quitarse de encima la presión clasificatoria y la ansiedad del querer, poder y no lograr. El encuentro ante la Real Sociedad no ofreció la mejor cara de un equipo que fue de más a menos, que dejó pasar las ocasiones que se presentaron en la primera mitad y que logró la victoria cuando menos se esperaba.
De inicio, Jémez cumplió su palabra y dejó en el banquillo a los dos ‘castigados’ de Sevilla. El hueco de Gálvez volvió a ser ocupado por un más que correcto Zé Castro, mientras que Iago Falqué reaparecía para ocupar una de las bandas en zona ofensiva. Con Trashorras y Adrián en el centro del campo, el conjunto franjirrojo intentó armar su fútbol ante una sorprendentemente ‘ultra-defensiva’ Real Sociedad. El cuadro blanquiazul estuvo espeso, bien colocado en su propio campo, pero muy desdibujado cuando le tocaba jugar al fútbol. Enfrente, las primeras acometidas del mexicano Nery Castillo y el empuje inicial franjirrojo empezaron a animar un partido que, en su primera mitad, estuvo marcado por el excesivo juego aéreo y por la falta del habitual dominio a ‘ras’ del suelo que suele caracterizar la propuesta vallecana.
Con mayor presencia en campo contrario, el Rayo gozó de sus mejores ocasiones por mediación de Adrián, que en la disputa de un balón dividido remataba contra el larguero de la portería del chileno Claudio Bravo, y de Larrivey, que volvía a encontrarse con la madera de la portería de los vascos a pocos minutos del descanso. Entre una y otra acción, un par de intentos de Vela y Griezmann por parte visitante y varios remates de Larrivey, Falqué y Adrián, que pusieron a prueba la contundencia defensiva de los donostiarras y la capacidad resolutiva del cancerbero chileno.
El partido no era bueno, pero la mejor noticia venía por la ausencia de errores de bulto penalizados, tónica habitual del arranque liguero del Rayo Vallecano.
La Real mejoró su imagen pero se quedó sin premio
La vuelta del vestuario trajo consigo un cambio inesperado de escenario. Cuando todos los presentes en el estadio de Vallecas esperaban a un Rayo mucho más incisivo, que recuperase su fútbol y que siguiera poniendo en aprietos a los donostiarras, el rumbo del partido varió y fue la Real la que mejoró su imagen y la que gozó de las mejores ocasiones para haber desnivelado el partido. Agirretxe tuvo en sus botas el 0-1, pero Rubén reaccionó bien ante el ariete, De la Bella también estuvo cerca con un disparo cruzado que se marchó fuera, mientras Seferovic volvía a obligar a Rubén a reaccionar ante un buen disparo del delantero suizo.
Jémez, viendo que el control del partido estaba casi perdido, varió algunas de sus fichas y, visto el resultado, acertó de pleno. La primera variación había llegado en el descanso, con la entrada de Tito en lugar de Mojica y el cambio de banda de Arbilla. Posteriormente, serían Jonathan Viera y Alberto Bueno, los que relevarían a Falqué y Nery Castillo, provocando con su entrada, sobre todo la del canario, un nuevo cambio de inflexión en el encuentro.
Viera intentó y consiguió lo que Lass persiguió sin éxito durante buena parte del choque. Sus incursiones, regates, velocidad y juego eléctrico, provocaron tal sensación de inestabilidad entre la zaga vasca que llevaba a pensar en el ‘Sí se puede» de otras ocasiones. El canario fue valiente, se atrevió con los defensas y salió airoso en numerosas ocasiones. Su presencia fue la nota de frescura que necesitaba un partido encaminado sin remedio al empate sin goles y que él mismo desniveló con una acción personal en la que sería derribado por Bravo. Viera no falló la pena máxima y, a falta de dos minutos para los noventa, puso en bandeja la segunda victoria de la temporada para un Rayo que se quitó de encima la presión de verse último en la tabla.
