La renovación, que debería hacerse con un folio en blanco en el que el de Santiago del Estero escribiera lo que necesitara, sigue sin cerrarse
El pasado domingo, día 22 de junio, le pegamos un pequeño atraco a David Cobeño justo antes del inicio de la retransmisión del Rayo Vallecano B – CD Varea. El director deportivo rayista estaba por la ‘city’ para ver y apoyar al filial y tuvo a bien ponerse frente al micrófono de Pasión por el Rayo Radio dando la cara y respondiendo a la pregunta que todo el rayismo se hace: ¿para cuándo la renovación de Trejo?
Confieso que esperaba una respuesta más esquiva como «se merece todo…» o «si de mi dependiera…» pero el ex cancerbero se mojó: «Ojalá esta semana se pueda dar una noticia buena». Hablaba, lógicamente, de la semana que en aquel domingo estaba a punto de empezar y que en este domingo en el que escribo estas líneas estamos a punto de terminar. Varios medios de comunicación deportivos se hicieron eco (sin citar la fuente, eso sí, ya os vale). Pero ni entonces ni hoy hay noticias buenas que confirmar. Lo cual es una mala noticia.
Yo no quiero un Rayo Vallecano sin Óscar Trejo. Y aunque, desgraciadamente, el tiempo al final va a acabar haciendo trizas mis deseos y preferencias, el que fuera capitán se merece el premio de vestir la franja por Europa. En los mentideros se asegura que el acuerdo todavía no se ha producido por diferencias económicas entre lo ofertado y lo deseado. Sin querer tildar a nadie de mentiroso y sin conocer los detalles de la negociación, me niego a pensar que el ‘Chocota’ haya dicho no al Rayo salvo que la cantidad ofrecida haya sido irrisoria.
A sus 37 años, el futbolista en activo con más partidos en la historia del Rayo Vallecano merece todo nuestro respeto y unas condiciones dignas para quien sabe si decir adiós al fútbol rodeado de los suyos y sobre el césped, como debería ser. La renovación, que debería hacerse con un folio en blanco en el que el de Santiago del Estero escribiera lo que necesita para esta campaña, sigue sin cerrarse. Aún estamos a tiempo de seguir insistiendo. Porque Trejo defendió a la afición ante el presidente y ahora tenemos que ser los aficionados los que digamos alto y claro que no queremos un Rayo en Europa sin Óscar Guido Trejo.
