El Rayo lo intentó ante un Valencia en racha que aprovechó el contragolpe y un inexistente penalti para doblegar a los franjirrojos que terminarían goleados en su visita a Mestalla (4-1).

Ficha técnica
Valencia C.F. (4): Guaita, Barragán, Rami, Ricardo Costa (A), Jordi Alba (A), Topal (Maduro, minuto 59), Feghouli (Canales, minuto 77), Pablo Hernández, Mathieu y Jonás.
Rayo Vallecano (1): Joel, Tito, Pulido, Labaka (Trashorras, minuto 32), Arribas (A), Casado, Diamanka (Tamudo, minuto 45), Movilla, Lass (A) (Pacheco, minuto 78), Michu (A) y Diego Costa (A).
Arbitro: Paradas Romero.
Tuvo tantos condicionantes externos que sortear el Rayo, que ni la mejor versión de Sandoval pudo hacer nada para evitar una nueva derrota de los suyos a domicilio y con una nueva goleada que deja al Rayo en el ‘negro’ después del ‘blanco’ de Osasuna y saltándose una nueva oportunidad de encontrar un ‘gris’ que buscó pero que no pudo alcanzar.
En la previa se intuía una vuelta al dibujo y a la presencia que tuvo el Rayo en el Camp Nou. La baja de Javi Fuego permitió a Sandoval rememorar aquellos cuarenta minutos en los que los franjirrojos maniataron, sorprendieron y desquiciaron al mismísimo Barcelona de Guardiola y ante el Valencia igualaron potenciales y estuvieron al nivel de un conjunto ‘che’ que tenía balón pero que no sabía cómo sacarle provecho.
La línea defensiva de cinco, con Arribas, Pulido y Labaka en el centro y Tito y Casado con gran recorrido en banda (la ausencia de Piti y Armenteros invitaba a buscar esta alternativa) pareció sorprender a los valencianos que, una y otra vez, estrellaban sus intentos de aprovechar su dominio contra un equipo tan bien plantado atrás como falto de mordiente arriba. Tan solo Diego Costa, peleón e incisivo como de costumbre, intentaba incomodar a Rami o Barragán.
Pero los problemas del Rayo antes de iniciarse el partido, con la baja de Javi Fuego y Armenteros o la sanción de Piti, tendría su continuación en un encontronazo entre Arribas y Labaka, El choque entre los jugadores del Rayo terminaría con el vasco en el hospital y con el Rayo perdiendo su sitio. Ahí el Rayo tendría su primer punto de inflexión en un partido que se complicó demasiado a partir de esa desafortunada acción. El técnico del Rayo debió deshacer el dibujo táctico del equipo y al retrasar a Diamanka, que había estado a buen nivel hasta ese instante, y dar entrada a Trashorras por delante, permitió el crecimiento de los locales.
Diamanka no taparía bien una llegada de Feghouli y, a pesar de una gran intervención de Joel, el Valencia encontraría el premio que buscaba tras el posterior remate de Jonás. Era la recta final del primer periodo y todo el planteamiento táctico se vería trastocado.
En la segunda parte, el Rayo ganó algunos metros y «pasó» de sus labores defensivas para enseñar los dientes a los de Emery. Para lograr esta mayor presencia en campo contrario, el conjunto vallecano prescindiría de hombres de atrás y confiaría en el buen hacer de Tamudo y en el trabajo de Michu y Diego Costa, que volvió a pelearse con el mundo entero. El Rayo salió mandón, dominador y ‘juguetón’ con el esférico y con el ritmo del encuentro, hasta que una nueva desgracia volvió a dejarle marcado. Un resbalón de Pulido habilitó a Feghouli que cedería a Jordi Alba para que, en los mejores momentos del Rayo, pusiera una puntilla que parecía definitiva.
Pero el Rayo continúa demostrando que es capaz de sobreponerse a casi todas las adversidades con las que tiene que lidiar y hoy volvió a hacerlo. Siguió jugando a su fútbol y continuó con mayor posesión ante un Valencia que se acomodó atrás y que buscó la resolución definitiva al contragolpe. No lo tuvieron fácil los locales, sobre todo cuando Michu se encontró con un regalo de la zaga levantina que, con templanza y calidad cedería a Diego Costa para poner al Rayo en su sitio e inquietar a una grada de Mestalla que volvió a protestar alguna de las decisiones, a modo de cambio, de su controvertido y discutido técnico.
Con el 2-1 el Rayo quiso el empate y siguió remando para lograrlo, hasta que la tercera adversidad se convertiría en definitiva. Un penalti inventado por el colegiado Paradas Romero, a instancias de su linier, en un balón robado por Arribas, sería aprovechado por Jonas para poner un tranquilizador 3-1 en el luminoso del estadio valenciano, haciendo añicos las esperanzas de un equipo que había podido superar las ausencias, se había sobrepuesto a la lesión de Labaka y al cambio del dibujo táctico, además de los goles de los locales, pero que no pudo hacer nada ante un error arbitral que le sacaría del partido.
El 4-1 definitivo sería una anécdota más dentro de un partido marcado por demasiadas malas noticias que dejaron al Rayo instalado en el ‘negro’ y a la espera de recibir el próximo domingo al Atlético de Madrid.
