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CRÓNICA

Rayo Vallecano 0-0 Athletic (suspendido): Vallecas no quiere a Martín Presa

Las protestas de la afición del Rayo Vallecano acabaron con la suspensión del partido ante el Athletic

Rayo Vallecano 0-0 Athletic (suspendido): Vallecas no quiere a Martín Presa
Imagen del palco en el Rayo - Athletic de hoy (c) Pasión por el Rayo

El partido entre el Rayo y el Athletic quedó suspendido tras trece minutos de juego.

Ficha técnica

Competición: PRIMERA DIVISIÓN - Jornada 8

Fecha: 10 Octubre 2026 - 14 horas

Estadio: Estadio de Vallecas

Escudo local RAYO VALLECANO 0 - 0 ATHLETIC CLUB Escudo visitante

RAYO VALLECANO (0): Audero, Ratiu, Lejeune, Mujaid, Pedrosa, Pathe Ciss, Unai, Pedro Díaz, Alvaro, De Frutos y Camello.

ATHLETIC CLUB (0): Unai Simón, Yuri, Paredes, Yeray, Areso, Gerenabarrena, Galarreta, Gerenguer, Canales, Navarro y Williams.

Árbitro: Jose María Sánchez Martínez

Jugador MVP Redpiso : Afición del Rayo

En el día que el fútbol regresaba a Vallecas, el fútbol era lo de menos en Vallecas y finalmente no hubo fútbol. Lo más importante de las cosas sin importancia, se transformó en el barrio vallecano en lo menos importante de entre todo lo importante que envuelve al Rayo Vallecano y a su entorno. Un día festivo, con el regreso del Rayo a su estadio después de cinco meses sin fútbol oficial, que se transformó en cualquier cosa menos en un partido de fútbol y que acabó en una Vida pirata de lo más extraña jamás vivida. Un día en el que las aficiones de Rayo y Athletic volvieron a disfrutar de una extraordinaria previa y de unos mensajes tan contundentes como claros y que acabó como el Rosario de la Aurora.

La protesta de la grada de Vallecas fue unánime, abrumadora y demoledora para un presidente que ya había tenido varios ‘avisos’ en Sevilla, Pamplona o Butarque, pero que recibió hoy el veredicto definitivo: Vallecas no quiere a Martín Presa al frente del Rayo ni gestionando el Estadio.

El plebiscito al que los grupos y peñas del Rayo convocaron a la masa social rayista fue histórico, apabullante. Los mensajes del rayismo son claros: el Rayo se queda en Vallecas, el Estadio de Vallecas es la casa del Rayo, el club no se muda a ningún otro lugar, el estadio hay que cuidarlo y mejorarlo y Martín Presa debe salir más pronto que tarde del palco. No nos inventamos nada, eso es lo que se palpa y se mastica en una grada que es la extensión de un pueblo y de unos ciudadanos, más allá de los meramente futboleros, que quieren mantener su símbolo, su corazón y su esencia en el lugar en el que ha vivido desde siempre (un poco más arriba o un poco más abajo, en o junto a la Avenida de la Albufera), en Vallecas.

Todo arrancó con una pitada general de un Estadio de Vallecas de uñas contra el palco y con cánticos continuos contra el presidente Raúl Martín Presa, que se pasó gran parte del tiempo hablando por teléfono.

Más allá de todo esto, sobre el renovado césped del Estadio de Vallecas, hubo un grupo de futbolistas que defendían a Rayo Vallecano y Athletic para sumar tres puntos en una liga que, pese a todo lo que estamos contando que afecta a uno de sus clubes y de sus aficiones, ha mirado y sigue mirando para otro lado como si nada fuera con ellos. La máquina de hacer dinero tiene que seguir funcionando y estar bien engrasada sin que nada ni nadie provoque que salte por los aires.

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El partido duró inicialmente trece minutos, tiempo suficiente para que al Rayo se le anulase un gol por fuera de juego y para acumular varias ocasiones de gol. Pero todo se precipitó en ese momento con el lanzamiento de aviones de papel que detuvieron el partido diez minutos. Se intentó reanudar, pero después de diez minutos de espera el colegiado decidió que había que irse a vestuarios.

La incertidumbre crecía hasta que se avisó por megafonía de la reanudación del encuentro, volviendo los protagonistas al terreno de juego. Ni un segundo tardó en detenerse de nuevo en juego ante el lanzamiento de más aviones de papel y pelotitas de goma desde el fondo. Más trabajo para los recogepelotas en la retirada de aviones mientras los futbolistas observaban atónitos los acontecimientos. Nueva consulta con los capitanes, con los delegados, entrenadores y con el director de partido de Laliga para terminar decidiendo que el partido quedaba suspendido de manera definitiva.

La afición del Rayo siguió demostrando su combatividad, su orgullo, sus valores, su indignación y su rabia y lo seguirá haciendo hasta conseguir que su objetivo, tener un club mejor, tener un estadio mejor, una ciudad deportiva mejor y una vida mejor, dejen de ser prioridad por haberse cumplido. Hasta entonces la lucha continúa y, con el recuerdo de Leipzig y su emotiva y exitosa andadura europea reciente, con el abrazo a una historia plagada de victorias de David contra Goliat y con el sentimiento de pertenencia que nunca debería perderse, seguirá peleando por el legado dejado por sus antepasados. El Rayo es de Vallecas, el Rayo no se mueve de Vallecas, el Rayo volverá a ser el orgullo de los que lo defendieron y lucharon por él.

Y entretanto, que el fútbol, lo más importante de las cosas menos importantes para la mayoría, siga su curso (hoy no) y siga amasando dinero y engordando las cuentas corrientes de unos pocos, porque en Vallecas no se habla de fútbol, se habla de sentimiento, algo mucho más poderoso que un conglomerado de Sociedades Anónimas Deportivas y sus dirigentes, únicamente preocupados por hacer que la máquina de hacer dinero siga funcionando a pleno rendimiento. Para ellos su fútbol y su dinero, para nosotros nuestro Rayo y nuestro orgullo.

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