Estaba uno apurando el primer sorbo del último café del día, repasando mentalmente las cosas buenas y las malas, que también las ha habido, de un miércoles tonto que no lleva a ninguna parte, un día en mitad de la semana en el que es mejor no mirar la televisión, y el único consuelo que llega viene de las ondas de la radio, cuando de repente: ¡¡¡GOOOOOOOL!!!, la tranquilidad de un barrio como el mío, en el que la mayoría de la gente se ha retirado a descansar, se ve rota por el grito eufórico de unos pocos que me devuelven a la actualidad futbolística.
Y empiezas a pensar en tu Rayo, en el partido de Sevilla, en el gol fallado por Piti o la ocasión de Pachón, en el partido del domingo, ¡Dios, queda tanto tiempo!, en ese Xerez que viene enfadado por perder en casa con el Córdoba… y de repente, ¡¡¡GOOOOOOOOOL!!!, será el Madrid o el Atleti? Y así pasan los minutos y empiezas a sentir que hay algo que no está funcionando como habitualmente… y entonces escuchas que el Madrid ha marcado 7 goles (al cuarto pierdes la cuenta y ya ni te importa), y piensas en el Sporting, ese Sporting que un día paseó el nombre de toda Asturias por España, ese Sporting al que todo el país adoraba… y la mente te lleva de nuevo al Rayito, y piensas, ¡¡menos mal que no estamos ahí, menos mal!!, menos mal que somos cabeza de ratón y no cola de león…
Y te vas a dormir soñando con la victoria, con el liderato de la liga “humana”, mientras otros, en la de los “extraterrestres”, lloran su desgracia y sufren y se consuelan pensando que están en el Olimpo futbolístico… y yo por una noche me alegro de que mi Rayo no jugase en el Bernabeu, y que en tres días no hubiera recibido 13 cornadas de muerte… y el año que viene ya veremos, pero esta noche, esta noche duermo tranquilo soñando con los goles de Piti… y de Pachón, deseando buenas noches al sportinguismo… y con la ilusión de encontrarnos el año que viene en Primera.
