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Antonio Amaya, un rayista en la Premier

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© PXR. Vallecas, 25 Septiembre 2009
Antonio Amaya ha nacido, crecido y madurado futbolísticamente en el Rayo Vallecano. Ahora ha dado un paso al frente y, con su fichaje por el Wigan de la Premier League, intenta hacerse un nombre también lejos de nuestro país. De momento no le están saliendo las cosas como le gustaría, debido, según sus palabras, principalmente al idioma, pero con paciencia y mucho esfuerzo espera hacerse un hueco en el equipo. A pesar de la distancia nos confiesa que es un fiel seguidor del Rayo y que visita nuestra publicación y la página oficial para estar al tanto de todo lo que sucede con el club de sus amores. De momento está en un proceso de adaptación: “Es un cambio de la noche al día, pero con el tiempo, ya ha pasado un mes, me estoy amoldando mucho mejor y ahora estoy mucho más a gusto”. PXR ha tenido la oportunidad de localizar al ex-jugador vallecano en la localidad inglesa de Wigan, donde comparte entrenamientos con otro ex-rayista, Mohammed Diamé, a las órdenes del español Roberto Martínez. Amaya nos cuenta, entre otras cosas, como fue su salida del club vallecano y cuáles fueron sus sensaciones.

Todos conocemos las diferencias existentes entre el clima de España y el de Inglaterra, y además hay otra clase de tópicos como la comida, y por supuesto, el idioma. ¿Qué tal te estás desenvolviendo?

Sobre todo es el idioma. La forma de comer…, bueno, no tienes los restaurantes y la facilidad que hay en Madrid, y en ese sentido es todo muy diferente, pero lo más difícil es el idioma, porque en cuanto al clima ahora no hace mucho frío porque he llegado en la época de verano, aunque la lluvia sí que se nota.

Toda una vida en el Rayo Vallecano… quien te iba a decir en la pretemporada que ibas a terminar así.

La verdad es que sí, que me vine con mucha pena porque llevaba toda mi vida en el Rayo y todo se hizo muy rápido.

¿Te dio pena no poder despedirte de la afición?

Muchísima. Yo siempre lo he dicho, para mí el Rayo no es un club, es como parte de mi familia y me dio muchísima pena no poder despedirme ni siquiera de los compañeros. Se rumoreaba que nos íbamos, que no nos íbamos, y parecía que ese momento no iba a llegar nunca y no me dio tiempo casi ni a despedirme de ellos. Ellos sabían que me iba, pero no me dio tiempo a decirles: “Chavales, que me voy” y me fui con mucha pena. De todas formas hablo mucho por teléfono con ellos y sigo teniendo contacto con la mayoría.

Este puede ser un buen momento para decirles a todos, a la afición y a tus compañeros, lo que no les pudiste decir en su momento.

Yo simplemente le daría las gracias a todos mis compañeros. También quiero agradecer a la afición el apoyo que nos ha mostrado en los años que lo hemos pasado tan mal. Les echo mucho de menos y estoy orgulloso de haber jugado en el Rayo Vallecano.

En este corto espacio de tiempo, ¿qué diferencias más importantes has notado entre la Premier League y la Segunda División española?

Aquí la exigencia es máxima, en cada entrenamiento te exigen mucho, con sesiones de dos horas o dos horas y media, aparte de desayunar, comer…, es todo como mucho más profesional, se dedican mucho más al futbolista.

¿Y la diferencia entre Wigan y Rayo Vallecano?

Como club no hay mucha diferencia, aunque aquí tienen una cultura distinta con los jugadores y costumbres diferentes que no las tienen, ni en el Rayo ni en la mayoría de equipos españoles, pero diferencia como club hay pocas, son muy similares. El Wigan es muy parecido al Rayo Vallecano, ni muy grande ni muy pequeño.

En tan solo un mes, ¿te ha dado tiempo a echar cosas de menos?

Echo de menos el estar ahí, el poder manejarme con mis compañeros. Yo en el Rayo era un jugador que me sentía muy querido y aquí soy uno más y se echa de menos muchas cosas, el estar en Madrid con toda mi familia y bueno, todo, la verdad es que es un cambio de la noche al día. Tengo el apoyo de mi familia, que viene a visitarme mucho, y estoy aquí con mi mujer y mis dos hijos y bueno, la vida es igual pero más casera. Aquí se está todo el día en casa, no tienes mucho que hacer.

En el aspecto deportivo no estás teniendo de momento las oportunidades que te gustaría.

En lo deportivo, ni Momo ni yo hicimos casi pretemporada. A él le pusieron de titular desde que llegamos y a mí me está costando un poco más, porque siendo defensa central tienes que comunicarte mucho con los compañeros y yo el idioma no lo domino apenas nada. El mister habla conmigo mucho, lo hace a diario, y me dice que dé tiempo al tiempo, que vaya poco a poco y que tengo que hacerme un hueco en el equipo y me da toda su confianza.

Jugaste en la Carling y marcaste un gol.

Sí, fue mi debut y marqué un gol de cabeza, pero nos metieron cuatro. La verdad es que no fue un partido muy bueno, pero yo personalmente salí contento porque hice un partido aceptable y metí un gol, aunque el resultado fue malo.

¿Estás al tanto de cómo marchan por aquí las cosas o estás demasiado metido en tu ‘nueva vida’?

Todos los días visito las páginas del Rayo y sigo todos los resultados. Además aquí televisan todo, porque se sigue el fútbol cien por cien. Pones la televisión y están echando fútbol. Ayer estuvimos viendo al Madrid y de la liga española televisan muchos partidos.

Antonio Amaya espera pacientemente su oportunidad en el Wigan y, mientras llega, se afana en aprender el idioma compartiendo clases de inglés con su compañero Diamé. Ambos quieren triunfar en la Premier, pero sobre todo esperan crecer como futbolistas en una liga muy diferente a la española. Eso sí, el Rayo siempre en el corazón.

Un sentimiento, una ilusión… ¡aúpa Rayo, aúpa campeón!