Mario Alberto Kempes fue un delantero único. Sus goles le convirtieron en uno de los grandes futbolistas de todos los tiempos. En el Valencia brilló y, con Argentina, se consagró.
Mario Alberto Kempes es sin ningún género de dudas uno de los grandes delanteros que ha dado la historia del fútbol. Su paso por la liga española, una bendición para los que le disfrutaron y un suplicio para quienes le sufrieron.
En Valencia marcó una época. En Argentina, con sus goles en la Final del Mundial 78, se convirtió en todo un héroe. En el mundo, Kempes, «El Matador», será siempre recordado por su remate, por su oportunismo, por su zancada larga y veloz y por sus goles. Delantero de garra, Kempes dio sus primeros pasos como futbolista en el Instituto de Córdoba, conjunto que lo ficharía del primer club en el que militó, el Talleres de Bell Ville. Su olfato goleador le encumbró rápidamente y tras un año en Instituto ficharía por Rosario Central, conjunto en el que militó hasta 1976, fecha de inicio de una trayectoria imparable en el fútbol español.
El Valencia C.F., tras una negociación increíblemente dura con los argentinos de Rosario Central, debió abonar 30 millones de las antiguas pesetas por el traspaso de un jugador que batía de esta manera todos los récords de traspasos de futbolista argentino alguno. Su llegada fue todo un espectáculo ya que en la primera temporada en la liga española logró 24 goles, alzándose con el título de máximo goleador, a pesar de que el rendimiento general del equipo quedase por debajo de las expectativas, finalizando la competición liguera en mitad de tabla. El primer partido oficial en liga sería ante el Celta de Vigo y «El Matador» inició su espectacular carrera anotando sus dos primeros goles con el conjunto ché. Formando punta de ataque con el «Lobo» Diarte, el delantero argentino maravillaba a propios y extraños por su soltura nada más aterrizar en nuestro país.
Su paso por la liga española no fue fugaz, ni mucho menos desapercibido. Con el Valencia consiguió ganar la Copa del Rey en la temporada 78/79, además de la Recopa y la Supercopa de Europa de 1980.
Un mundial que hizo justicia a un grande del fútbol de todos los tiempos
Mario Alberto Kempes empezó el Mundial de «su» Argentina (1978) desconectado, fuera de sitio. Su primera fase, junto con el resto de compañeros fue casi para olvidar y, pasar a la siguiente ronda como segundos de grupo, era preludio de un sonado fracaso. El ‘Matador’, que llegaba con el buen cartel de su trayectoria anterior, sufría todo tipo de críticas. Su primer gol fue todo un alivio, algo que hizo que Kempes se mostrara como el gran futbolista que era y, desde ese momento hasta el final de Campeonato, no hubo defensa capaz de pararle. Anotó seis goles, dos a Polonia, dos a Perú y otros dos a Holanda en una final épica y apasionante que nunca olvidarán, ni él ni sus paisanos argentinos, capaces de derrotar a la temible ‘Naranja mecánica’ de Johan Cruyff.
Kempes ejerce hoy como comentarista para la cadena estadounidense de deportes ESPN, y retransmite partidos de la liga española, esa competición que le hizo crecer y que le convirtió en un mito del fútbol mundial: ‘Matador Kempes’.
