Especial. Javi Fuego es uno de los jugadores más importantes del actual Rayo Vallecano. Su trayectoria ha quedado marcada por la ley concursal y, actualmente, vive una ‘vuelta a sus orígenes’.
Javi Fuego es uno de esos futbolistas diferentes que de vez en cuando nos ofrece el mundo del fútbol. Criado en una de las mejores canteras de España, la de Mareo, el centrocampista del Rayo ha visto como su trayectoria quedaba marcada por la ley concursal -la ha vivido en Gijón, Valencia, Huelva y Vallecas-. Su carrera fue fulgurante desde que llegó a la cantera del Sporting y hoy disfruta con su fútbol y hace disfrutar a la afición de un Rayo Vallecano con el que el año pasado vivió su peor temporada a nivel económico e institucional, pero uno de los momentos más bonitos en el plano deportivo.
Nada más empezar a charlar con Javi Fuego, uno se da cuenta que le gusta hablar de fútbol y que tiene vivos todos los recuerdos de su paso por la cantera de Mareo y lo que le tocó vivir en uno de los lugares mejor acondicionados para crecer como futbolista. «Recuerdo cuando iba a jugar a fútbol-sala al polideportivo, con mis amigos de toda la vida», arrancaba en una pequeña muestra de tantas cosas vividas a lo largo de sus años como futbolista. «Y mis inicios en el Romanón, que es el equipo donde empecé en Pola de Siero. A los dos años de empezar a jugar en el Romanón me fui para el Sporting, en prebenjamines». En ese momento llegaría la hora de tomar una decisión complicada para su familia. Había que valorar el sacrificio que suponía, en la Asturias de hace veinte años, llevar al niño Javi Fuego a entrenar a Gijón. «Mareo tiene una gran importancia en lo que ha sido, en lo que es y en lo que será el Sporting. Cuando me plantearon esa posibilidad, yo vivía en un pueblo a unos veinte kilómetros de Gijón, no era fácil decidirse, porque no había las carreteras que hay ahora. Fue una decisión complicada para mis padres, siendo tan pequeño llevarme todos los días allí a entrenar. Al final, visto desde la distancia, fue una decisión acertada. Me formaron muy bien como futbolista y mucho mejor como persona, porque yo creo que son muy importantes los valores que inculcan allí desde pequeños. Lo primero son los estudios, recuerdo que nos vigilaban las notas y teníamos que estar bien para poder jugar. Además, las instalaciones son inmejorables, hay muchísimos campos, muy buen ambiente, muchos entrenadores. En este sentido, tuve todo en mis manos para, por lo menos, intentar ser futbolista. Tengo un recuerdo inmejorable de aquello y, ahora que el Sporting está en Primera División, las instalaciones han mejorado todavía más y es un lujo que pocos equipos en España tienen».
El trabajo que se realiza en la cantera del Sporting no solo se centra en ‘fabricar’ futbolistas. Javi Fuego nos desvela la importancia que se da al crecimiento de los chavales como personas, porque no todos tienen la suerte de alcanzar su sueño de ser futbolistas. «Es fundamental. Yo siempre comento que le debo mucho al Sporting, por darme la posibilidad de ser lo que soy, de ser futbolista, pero lo que más tengo que agradecer es la formación como persona. Pasaba muchas horas allí, en Mareo, con los entrenadores y los preparadores físicos y creo que una de las cosas que hacen muy bien en el Sporting es cuidar a las personas que se encargan de entrenar a los chavales, para que además de entrenadores sean educadores y sepan llevar al niño por donde corresponde. Al final, salir o no futbolista es cuestión de pequeños detalles, de estar en el sitio indicado en el momento justo y que te den esa oportunidad. Yo tuve muchísimos compañeros con mucho talento que no llegaron a jugar fútbol profesional, pero los que estuvieron muchos años allí se formaron como personas y estoy seguro que les enseñaron que en la vida no todo es fútbol y que se puede ser feliz de muchas maneras. Eso es fundamental allí».
Sus recuerdos siguen muy vivos y por su mente, haciendo un recorrido rápido, empiezan a discurrir las imágenes de muchos de los que en aquellos inicios compartieron campos y vestuarios con él. «Me acuerdo de todos. De entrenadores, todos, y de compañeros, muchísimos. Todavía cuando voy a Asturias y me encuentro con alguno, recordamos aquella época y la verdad es que está muy bien. Precisamente de entrenadores recuerdo que el que me firmó, Jorge Luis García, viene ahora como utillero del Sporting, del primer equipo. Me entrenó durante tres años y tengo muy buen recuerdo de él. Fue quien me enseñó las primeras cosas de fútbol, de táctica. De cada entrenador tengo muy buen recuerdo, quedamos campeones de España con «Pole», que así se llamaba el entrenador que nos llevaba por aquel entonces, Mino, un ex-futbolista del Madrid y del Sporting, que fue muy importante para mí, o Marcelino, que me entrenó dos años en el filial y uno en el primer equipo. Me acuerdo de todos, son recuerdos bonitos que no creo que se me vayan».
En la actualidad Javi Fuego imparte cátedra con su juego defensivo en el centro del campo, pero su fútbol no siempre estuvo ligado a la defensa, más bien todo lo contrario. De hecho, le costó trabajo asimilar algunos cambios que los entrenadores le exigían. «En el paso del fútbol-sala al campo grande, yo siempre había metido muchos goles aunque ahora pueda parecer algo raro, y después en categorías inferiores, alevines o infantiles, que solíamos ganar bastante bien, metía muchos goles y quizá abusaba un poco de la conducción. Me decían que en el centro si podía jugar a uno o dos toques mejor, porque había que darle velocidad al equipo y frescura al juego y me parecía un poco raro. Yo me decía: «Si estoy conduciendo y marcando goles, ¿por qué me mandan esto?». Está claro que conforme avanzan las categorías todo es más rápido, tienes que pensar mucho más ágil y eso me ayudó mucho. También recuerdo que en el filial del Sporting, con Marcelino, había ejercicios de toque libre para todos y a mí me ponía a uno o dos toques y me cabreaba un montón, porque veía que no eran las mismas reglas para todos, pero sé que me ayudó muchísimo y me hizo mejor futbolista».
Un futbolista en potencia, tiende a imitar a las figuras del momento y el centrocampista del Rayo tenía en quien fijarse. «De pequeño me acuerdo que me fijaba mucho en Guardiola, sobre todo cuando me inculcaron aquello de un toque, dos toques, jugar rápido, la referencia era Guardiola. Además, disfruté mucho con jugadores como Xavi, Zidane, Ronaldo que, aunque no actúen en mi puesto, siempre te gustaba ver lo que hacían. En el Sporting, jugadores que salían de la cantera siempre eran un referente para nosotros, por ejemplo Luis Enrique, Juanele o Manjarín, hubo buenos jugadores en esa época. Uno que me encantaba y que marcaba la diferencia era Lediakhov, un media punta muy portentoso físicamente y muy talentoso con el balón». El jugador ruso siempre fue un referente para Javi Fuego y coincidir en el vestuario del Sporting con él, un premio inesperado. «Coincidí con él en el Sporting. Para mí fue una sorpresa enorme y estaba bastante ‘acojonado’. Además, me gastó una broma, porque estuvo como una semana sin hablarme y mirándome mal y yo me decía: ‘Pero ¿qué le habré hecho?, si no me conoce de nada’, y a la semana vino a hablar conmigo y me explicó que había sido una broma. La verdad es que fue una experiencia coincidir con un jugador tan grande como él».
Javi Fuego recuerda que todo le llegó muy rápido. Su paso por las categorías inferiores del club gijonés rápidamente darían paso al primer equipo y todo se precipitó, llegando incluso a ser segundo capitán con tan solo 21 años. «Todo me llegó muy rápido. Vino enseguida el debut y que me llamaran para la selección española Sub-19 y quizá eran pasos demasiado rápidos para un chaval tan joven. Después, poco a poco fui entrenando con el primer equipo, disputando partidos, aunque hasta temporada y media después no me asenté bien en el primer equipo. Creo que se dieron los pasos adecuados conmigo. Llegar al primer equipo para un asturiano, que es del Sporting de toda la vida, jugar en el Molinón, suponía todo. A los pocos partidos de debutar en el Molinón marqué un gran gol contra el Celta que supuso el 1-0, ganar, y además en un partido retransmitido por Canal Plus… tengo muy buenos recuerdos. Estuve cinco años en la primera plantilla y como te decía todo me llegó muy rápido, porque a los 21 años era segundo capitán y quizá con mayor responsabilidad de la que debería tener un chaval de esa edad. Todos los recuerdos son buenos y, aunque me tocó crecer a pasos agigantados, me vino muy bien».

La ley concursal, compañera de viaje durante el resto de su carrera profesional
«En aquella época no sabía ni lo que era», dice un hombre que, desde entonces, no pudo separarse de la ley concursal en ninguno de los clubes en los que posteriormente militaría. «Ni el mundo del fútbol sabía lo que suponía una ley concursal. El Sporting creo recordar que fue el segundo o tercer equipo que en España entraba en la concursal y para mí era todo nuevo. No era tan preocupante como ahora, porque yo estaba en casa, viviendo en casa de mis padres y estudiando, así que estaba un poco ajeno a todos los problemas que derivaron en más leyes concursales y en cosas malas para lo que iba a ser mi futuro, que era el fútbol. Recuerdo que hubo empleados del club que tuvieron que abandonar su trabajo en un expediente de regulación de empleo, igual que un par de compañeros míos, Alvaro y Blin. Fueron momentos duros en lo sentimental viendo como gente del club, compañeros, se quedaban sin trabajo, pero no eran momentos para apreciar bien lo que suponía una ley concursal para un club».
Su llegada al Levante fue estudiada, el proyecto era interesante y la historia del club valenciano hacía pensar que su viabilidad estaba asegurada, hasta que sucedió lo inevitable: una nueva ley concursal. «Desde fuera era un proyecto atractivo, se estaba fichando a jugadores importantes y todo hacía indicar que no iba a haber problemas. Me informé bien de cómo se había cobrado en los años anteriores, pero a los dos meses de llegar se cerró el grifo y dejamos de cobrar. Fue una temporada muy complicada, porque a nivel deportivo ya llevábamos un bagaje bastante malo de las primeras jornadas y ya fue imposible remontar. Aún así, tengo muy buen recuerdo de Valencia, de la afición y de cómo nos trataron aquella temporada. Le guardo mucho cariño a ese club».
Tras su salida del Levante ficharía por el Recreativo de Huelva, aparentemente uno de los clubes más estables del fútbol español. «La temporada de Primera estuvo bien, lo cobramos todo y siempre recordaré un artículo que leí en la prensa que decía que los clubes más saneados de España eran Real Madrid, Barcelona, Sevilla y Recreativo. El segundo año ya empezaron a verse problemas, ya no nos pagaban al día y esa ley concursal me enteré que entraba cuando ya había firmado por el Rayo Vallecano».
Tampoco en Vallecas se libraría de la losa de la concursal. Los problemas del conjunto vallecano con la familia Ruiz-Mateos al frente derivaron en un nuevo proceso al que ya estaba acostumbrado, pero que supondría una gran mezcla de sensaciones para el asturiano. A nivel institucional y económico, un desastre, a nivel deportivo, una alegría. «El año pasado fue el más complicado de mi carrera. Se vio un vestuario que lo estaba pasando mal, con situaciones mejores o peores, pero en general el vestuario lo estaba sufriendo. Leí ayer una entrevista a Trejo que lo comentaba muy bien, diciendo que teníamos dos opciones: plantarnos y no jugar, esperando que se resolviera de cualquier manera o la única salida que tenía el club, que era subir a Primera. Lo teníamos en la mano, sabíamos que era difícil, pero al final optamos por esa opción que yo creo que fue acertada y, aunque a nivel económico el año fue fatal, a nivel personal yo necesitaba un año así en lo deportivo. Necesitaba sentirme valorado, volver a sentirme futbolista y disfrutar y ver que al final el trabajo tiene su recompensa». La recompensa llegaría en forma de ascenso a Primera División y Javi Fuego volvía a sentirse futbolista de élite. «Fue un poco volver a los orígenes porque Vallecas me recuerda, con su afición, al Sporting. Un equipo que siempre tiene esa afición fiel, que vas a cualquier campo y siempre te encuentras gente del Rayo y desde el primer momento me sentí muy identificado. También ayudó el míster que, con su idea de fútbol y cómo estudia a los rivales, ayuda al crecimiento del futbolista. Jugué todos los partidos, me dio total confianza y, a pesar de algún error que tuviera durante el año, creo que hice una buena temporada, y necesitaba sentirme buen futbolista y saber que puedo dar nivel. Fue un año a nivel personal muy bueno».

En Vallecas, Javi Fuego dice estar totalmente integrado. «Me gustan muchas cosas. Como te decía, me gusta la afición, jugar en Vallecas, y que cuando jugamos fuera siempre haya gente de aquí apoyándonos. Me gusta el ambiente ‘de casa’ que se vive en este club, que es todo muy familiar, con vosotros la prensa, con los compañeros, todo es muy normal, no hay esa separación entre futbolista y afición, prensa y otros empleados. Me gusta haber coincidido con el míster y este cuerpo técnico, porque están sacando muy buen rendimiento de mí y estoy totalmente integrado en sus ideas. Me gusta vivir en Madrid, porque también estoy más cerca de Asturias que cuando estaba en Huelva o Valencia».
Pero, evidentemente, la situación del conjunto franjirrojo sigue sin ser la ideal, ni mucho menos. «Un club de Primera o Segunda División debería estar más organizado. No me gusta ver que hay cinco compañeros que todavía no tienen arreglado su contrato y que no saben qué va a pasar con su futuro, cuando se están dejando aquí la piel en cada partido. Lo que no me gusta son cosas más externas, que no podemos controlar nosotros, pero que me gustaría que fueran más normales. Me gustaría que se nos tratase bien, que los campos de entrenamiento estuviesen un poco mejor -con esto no quiero echar la culpa al jardinero-, me refiero más a los estamentos de más arriba del club, que deberían ser un poco más serios».
Javi Fuego ha evolucionado futbolísticamente… perdiendo metros
«En el Sporting empecé como un medio ofensivo, con llegada al área», recuerda. «Jugaba como unos veinte metros más avanzado de donde me encuentro ahora. Poco a poco fui mejorando en el aspecto defensivo y, desde que llegué aquí, creo que he mejorado mucho y el míster me encontró un sitio que yo creo que es ideal para mis características. Se acabó eso de llegar al área contraria y debo mirar más a la propia, para que no hagan goles. Una labor que quizá no sea tan llamativa, pero que me encanta y que es necesaria para el equipo».
Avanzamos en la conversación con un Javi Fuego al que se ve cómodo hablando de sus recuerdos, de su vida como futbolista, de lo bien y lo mal que le han ido las cosas, y aprovechando el momento le pedimos que dé un paso más y exprese un deseo, por inverosímil que pudiera ser. «Me encantaría que este Rayo-Sporting que viviremos el domingo pudiera ser en una competición europea y en una eliminatoria muy avanzada. Sería una pasada. Y a nivel selección, compartir vestuario con los cracks que hay ahora mismo, siempre hablando de utopía, estaría bien», dice entre risas un jugador que ha conquistado el corazón de los aficionados del Rayo Vallecano con su juego sobrio y con su personalidad.
Zidane, Quini, afición y Oscar Trejo
La conversación nos lleva a seguir hablando de fútbol a todos los niveles. Compartido vestuario con Lediakhov y tras cruzarse con jugadores de gran talento y con auténticas figuras a nivel mundial, Javi Fuego echó de menos poder enfrentarse a otro de sus ídolos: Zinedine Zidane. «Por poco no pude coincidir con él, pero me hubiera gustado jugar contra Zidane, porque era un enamorado de su fútbol. Tenía una elegancia fuera de lo común y, a pesar de terminar su carrera un poco mal, con el cabezazo a Materazzi, era muy elegante dentro y fuera del campo y un ejemplo a seguir».
Y hablar de figuras del fútbol a nivel mundial nos lleva a uno de los hombres que han marcado y siguen marcando el devenir del Sporting de Gijón. «Decir Quini es decir Sporting y viceversa. Es una persona muy importante y muy ligada a la historia del Sporting. Era un goleador nato al que ahora, si le echas un balón, tiene el gol entre ceja y ceja. Lo pasó mal en la vida, tuvo golpes duros y ahora también lo pasó mal no hace mucho. Tiene una familia espectacular, jugué con dos de sus hijos en Mareo y tiene la suerte de poder seguir disfrutando. Desde que llegué al primer equipo ‘El Brujo’ me trató como a un hijo y le tengo mucho cariño y seguro que el domingo me dará alguna colleja como de costumbre».
El año pasado hubo muchas historias individuales o de grupos «menores» dentro del vestuario del Rayo Vallecano. Para Javi Fuego su experiencia con los dos argentinos, Trejo y Armenteros, fue especial. Oscar Trejo visitará el Estadio de Vallecas el próximo domingo y el centrocampista vallecano, que se perderá el partido por sanción, aprovecha para recordar al delantero. «De Oscar tengo un recuerdo buenísimo. El año pasado forjamos una amistad muy buena entre mucha gente, pero siempre veníamos en el coche Oscar, Armenteros y yo, y tenemos muchas anécdotas y muchos recuerdos. Espero que le vaya muy bien en el fútbol, porque es una persona que se lo merece y porque tiene muy buenas cualidades para triunfar en el fútbol. Simplemente decirle que este domingo no esté acertado, que aquí no se le ocurra meter un gol. Llevamos hablando toda la semana y está muy pendiente de cómo le recibirá la gente y le digo que seguro que bien, que nos ayudó mucho el año pasado».
Por supuesto, no podíamos cerrar una conversación tan interesante como la vivida con Javi Fuego sin dedicarle los últimos pensamientos a las dos aficiones que se verán las caras el domingo en Vallecas. «Para los del Sporting, que será difícil verles allí animando. Sé cómo son, muy buena afición, y les deseo que en 2012 cuando acabe la liga por mayo estemos los dos equipos celebrando la permanencia, que es el objetivo de los dos, y que sigan haciendo las cosas bien económicamente, como están haciendo, para que siga siendo un club solvente y poco a poco crecer y recordar años pasados, cuando el Sporting era equipo europeo y la afición disfrutaba mucho. Y a la afición del Rayo decirle que siga como hasta ahora y si pudiera dar un poco más para esta partido pues mucho mejor, ya que es el último del año de liga que jugaremos en casa y es muy importante. No tengo ninguna duda que nos llevarán en volandas como lo han hecho en tantos partidos. Espero que para cerrar este 2011 demos un poco más todos y podamos quedarnos con esos tres puntos». Último deseo de un hombre que vive en Vallecas su particular reencuentro con el pasado, en busca de un futuro que le mantenga en la élite por muchos años.
