El Rayo Vallecano mereció mejor suerte en el derbi con el Real Madrid. Los de Mourinho se apoyaron en un gol de Ronaldo y en los errores del colegiado para sacar adelante el partido.

Ficha técnica:
Rayo Vallecano (0): Joel, Tito, Arribas (A), Pulido, Casado (Tamudo, minuto 80), Javi Fuego (A), Movilla (Trashorras, minuto 68), Piti (Lass, minuto 59), Armenteros, Michu (R) y Diego Costa (A).
Real Madrid (1): Casillas, Arbeloa, Pepe (A), Sergio Ramos (A), Marcelo (Granero, minuto 80), Xabi Alonso (A), Khedira; Ozil, Kaka (Coentrao, minuto 60) (A), Cristiano Ronaldo e Higuain (Callejón, minuto 75).
Arbitro: Fernández Borbalán.
Gol: 0-1. Minuto 53. Cristiano Ronaldo.
Mourinho preveía un partido complicado, Sandoval vaticinaba un encuentro en el que los suyos tendrían opciones. Ambos técnicos acertaron. Lo que pocos esperaban era que el Rayo ‘borrara’ del campo a un Real Madrid al que una genialidad del siempre imprevisible Cristiano Ronaldo sacó de un lío en el Estadio de Vallecas. También ayudó la lamentable actuación de un Fernández Borbalán que se equivocó, lo hizo mucho, y siempre a favor de un Real Madrid que se vio sorprendido por la furia de un Rayo crecido anímicamente e incansable físicamente, y que realizó un derroche de energía descomunal.
El Rayo no tuvo complejos, no jugó como un equipo pequeño ante un gigantesco plantel de estrellas, le tuteó y le faltó al respeto al líder de la Primera División. Los de Sandoval pusieron todo lo que tienen encima de una mesa que rápidamente inclinarían hacia su lado y, con el apoyo de una afición incansable y que mereció lo que finalmente no logró, minimizaron a los de Mourinho. La salida del balón desde atrás era muy costosa para las estrellas blancas y el Rayo, recuperando balones y jugando de tiralíneas, llegaba hasta la frontal del área de Casillas insinuando su descaro y demostrando que su nivel está muy por encima de lo que se supone de un recién ascendido a Primera División.
El mejor posicionamiento táctico de los vallecanos empezó pronto a dar sus frutos. La posesión correspondía a los franjirrojos, con un centro del campo que apenas tardó un par de minutos en hacerse con el mando de las operaciones y dominar la situación sin que los madridistas encontraran el camino hacia la portería de Joel, que tuvo mucho menos trabajo del, a priori, esperado. Los primeros acercamientos de los locales tendrían su punto de inflexión, o deberían haberlo tenido de no encontrarse con la inoperancia del colegiado, en un codazo dentro del área de Sergio Ramos sobre Diego Costa. La reacción de Pepe, la primera de muchos desplantes a la grada y a los jugadores rayistas, fue la de increpar al delantero del Rayo. El error del colegiado fue doble, porque la jugada debería haber finalizado con el sevillano expulsado. Fue su primer fallo, después llegarían más.
El Real Madrid no se encontraba cómodo, el Rayo mordía, presionaba, asfixiaba a su rival y rebajaba la calidad de hombres como Kaká o el mismísimo Cristiano Ronaldo, que apenas tuvieron protagonismo en un primer acto en el que el Rayo siguió mereciendo más. Lo mereció con una gran acción individual de Piti que se estrelló con la madera de la portería de Casillas. El delantero catalán recortó dentro del área y buscó el ángulo largo, pero su disparo se topó con el poste. Sería el primer acercamiento con intención clara de un Rayo que no aflojó y que siguió trabajando y trabajando hasta la extenuación. Michu la tuvo también en sus botas, pero su disparo sería repelido por Casillas.
El Rayo era superior al Madrid y su fútbol, su entrega y su garra merecieron mejor suerte después de cuarenta y cinco minutos en los maniataron al rival y en los que la mala fortuna impidió que el resultado les sonriese.
Cristiano Ronaldo se inventó un gol que sirvió para una injusta victoria del Real Madrid
El segundo período empezó con dos equipos desconectados. Todo lo bien que había funcionado el partido para el Rayo durante la primera mitad pareció irse al traste en un arranque de segundo período en el que los madridistas adelantarían algunos metros su posición, en el que Mourinho varió tácticamente la presencia de sus jugadores, llevando a Marcelo al centro, y en el que Cristiano Ronaldo se inventó un gol que ningún jugador del Rayo supo intuir. Así fue la historia para los blancos, mientras que los franjirrojos se subieron al carro del suicidio colectivo y, en busca del empate, que tuvieron cerca, permitieron los contragolpes del rival.
En un saque de esquina los madridistas sacarían petróleo. Todo el entramado defensivo, en el que Arribas, Pulido, Tito y Casado estuvieron perfectos, y varios jugadores del centro del campo que defendían una acción a balón parado, se vino abajo cuando Cristiano Ronaldo pensó dos décimas de segundo más rápido que sus rivales. De espaldas a la portería echó mano de su repertorio de remates inverosímiles y con un taconazo dejó plantado a un Joel que posteriormente reconocería que ni siquiera vio el balón entre una maraña de piernas que no supo desviarlo. El 0-1 era tan injusto como real y el Rayo tenía que apretar un poco más para devolver todo a su estado natural.
Los vallecanos no se vinieron abajo tras el gol del jugador portugués. A falta de veinte minutos sería Michu el que intentaría un remate que se marchó fuera, mientras que Casado a la salida de un córner y con un soberbio disparo desde la frontal obligó a Casillas a realizar la parada del partido y, seguramente, una de las más espectaculares de toda la liga. El Rayo seguía apretando, mordiendo y creyendo en la remontada.
Los huecos que dejó el equipo de Sandoval habilitaron los raudos contragolpes de los merengues, aunque sus llegadas siempre fueron bien resueltas por los zagueros vallecanos. El técnico franjirrojo decidió que llegaba el momento de apostar más por el riesgo y, con mucho por ganar y poco que perder, dio entrada a Lass por Piti, para dar aire fresco a la banda, a Trashorras por Movilla buscando mayor presencia ofensiva por el centro y a falta de diez minutos a Tamudo por Casado, dejando defensa de tres y buscando la machada a la desesperada.
Armenteros la tuvo en la última jugada del partido pero, incomprensiblemente y a puerta vacía, no acertó a rematar a gol una ocasión que hubiera hecho justicia a medias en un partido en el que Fernández Borbalán volvía a demostrar lo poco que cuesta señalar ciertas acciones en función del peso específico del jugador y del equipo que se trate. Mediada la segunda mitad había expulsado a Faria, ayudante de Mourinho en el banquillo madridista, y para rematar su mala tarde haría lo propio con Michu tras señalar una falta que solo vio él.
El Rayo mereció mejor suerte ante el Real Madrid y, tras plantar cara al líder en solitario de Primera, ya piensa en su próximo partido, en el que se medirá a un equipo de su liga, el Racing de Santander.
