El Rayo Vallecano cayó ante un gran Málaga después de una primera mitad en la que fueron inferiores, que acabó igualada (1-1) y una segunda de superioridad, que finalizó con la derrota definitiva.

Ficha Técnica:
Málaga C.F. (4): Caballero (A), Gámez, Welligton, Mathijsen, Monreal, Demichelis, Cazorla (Duda, minuto 85), Joaquín (Seba, minuto 76), Eliseu (Maresca, minuto 67) (A), Isco y Rondón.
Rayo Vallecano (2): Joel, Tito (A), Arribas (A) (Tamudo, minuto 84), Pulido, Casado (A), Javi Fuego, Movilla (Trashorras, minuto 71), Piti, Michu, Armenteros (Lass, minuto 60) y Diego Costa (A).
Arbitro: Ayza Gámez.
Goles: 0-1. Minuto 4. Diego Costa, de penalti; 1-1. Minuto 34. Rondón; 2-1. Minuto 57. Rondón; 3-1. Minuto 69. Maresca; 3-2. Minuto 83. Trashorras, de penalti; 4-2. Minuto 85. Maresca.
Quiso el Rayo ganarse el respeto de uno de los ‘cocos’ de la Primera División y con su fútbol alegre, abierto, ágil y profundo apenas necesitó cinco minutos para hacer temblar a una afición que sueña con la Champions y que veía como el desparpajo de un equipo valiente y comprometido ponía ‘patas arriba’ La Rosaleda.
Sandoval apostó por el equipo de gala para hacer frente a los de Pellegrini y, en una primera mitad marcada por dos goles y por la asfixiante apuesta futbolística del Málaga, aplicó una medicina que siempre suele venir bien, aunque en esta ocasión pareció entumecer los músculos de los franjirrojos. Armenteros, en el minuto tres de partido, encontró una puerta abierta en la línea defensiva de los andaluces y su derribo dentro del área fue aprovechado por Diego ‘Killer’ Costa para adelantar a un equipo al que la apuesta le duró otros cinco minutos.
Ahí comenzó el calvario del Rayo Vallecano y la avalancha de fútbol de un Málaga merecedor de mucho más premio del conseguido en cuarenta y cinco minutos de monólogo absoluto, que terminaron por arrinconar al cuadro franjirrojo, incapaz de salir con el balón controlado y exprimiendo al máximo su compromiso y compañerismo para achicar agua de una nave que los cañonazos blanquiazules empezaban a hacer zozobrar.
El primero en avisar sería Joaquín que, tras una gran acción personal, obligó a Joel a emplearse a fondo para detener abajo. El balón, el control del juego, el ritmo del partido y las ocasiones, salvo un envío de Piti al corazón del área al que no llegó Michu con claridad para rematar con intención, correspondían a los locales, que poco a poco irían acumulando ocasiones de gol hasta lograr su objetivo. Welligton rozó el empate a la salida de un córner, pero su remate de cabeza se marcharía fuera. Ese sería el detonante que serviría para que el Málaga iniciara su particular zafarrancho de combate. Cazorla enviaría a Welligton y su remate se estrellaba en el larguero de un Joel completamente batido.
Movilla se las componía para perseguir por todas partes a Cazorla, mientras Joaquín hacía diabluras por la banda, Isco volvía locos a todos y Eliseu empezaba a cobrar protagonismo ante un Rayo encerrado atrás y con la única intención de algún contragolpe que pudiera aprovechar un islote ofensivo llamado Diego Costa.
Tanta llegada, tanto control y tanta superioridad se convertirían en el empate después de una jugada en la que participaron todos los hombres ofensivos del Málaga. La jugada la iniciaron Isco y Joaquín, se aliaron con Cazorla para terminar enviando a la banda derecha donde llegó con ventaja Eliseu que con un toque sutil superó a Joel y habilitó a Rondón para, de cabeza y adelantándose a todos los defensores, llevar la justicia al marcador y dar comienzo a un nuevo partido.
Eliseu se convirtió, en el tramo final de la primera mitad, en un auténtico dolor de cabeza para una defensa que rápidamente se cargaría de cartulinas amarillas, hipotecando cualquier acción de peligro que pudiera llegar en el segundo período. Así, Arribas, Tito y Casado, además del habitual Diego Costa al que una vez más le pudo el ímpetu a la cordura, recibirían sendas cartulinas amarillas en una primera mitad que finalizó con un pequeño respiro para el Rayo que, tras el empate del Málaga, pareció sacudirse la presión y volver a gozar de diez minutos de mayor tranquilidad. Piti, que estuvo bien en los primeros cuarenta y cinco minutos, lo intentó con un disparo lejano que no encontró puerta, mientras Michu, Armenteros y Diego Costa, buscaban inquietar la salida de balón de los de Pellegrini.
El Rayo se descosió cuando decidió buscar la victoria de ‘tú a tú’
El conjunto vallecano decidió tras el descanso salir en busca del partido. Sandoval entendió que su equipo estaba condenado a la derrota si seguía con el mismo planteamiento destructivo y dio un giro a su equipo para buscar la posesión de balón y las llegadas al área del Málaga. Lo consiguió, pero por el camino se encontró con el acierto de los delanteros locales que sentenciaron el choque.
El Rayo evolucionó muy positivamente en la concepción del fútbol creativo y con Diego Costa volcado a la banda derecha, encontró muchos más espacios para las llegadas de Piti y Michu por el centro. El catalán realizó un gran partido en líneas generales y buscó su gol con un duro disparo que rechazaba Caballero. Era el primer síntoma de un cambio radical. Un par de minutos más tarde, un envío de Casado desde el costado izquierdo se envenenó obligando al meta argentino del Málaga a despejar junto al poste. El Rayo estaba muy enchufado y, ahora sí, se parecía al equipo que había conseguido encandilar a su afición.
Diez minutos tardaría el Málaga en despertar de su particular pesadilla. Isco, bullicioso y con mucha movilidad, permitía la llegada de Rondón que remataba fuera junto al poste de la portería de Joel, en el preludio del 2-1. De nuevo sería Rondón quién, superando a Pulido que perdía su posición tras resbalarse dentro del área, lograría adelantar a los suyos cuando peor estaba el partido para sus intereses.
Aún así, el Rayo no se descompuso y siguió a lo suyo. Armenteros lo intentó en acción personal, mientras Piti hacía recortes y recortes buscando los huecos para ‘armar’ su pierna izquierda. Eran los mejores momentos de un Rayo que, al contrario de lo ocurrido en la primera mitad, merecía mucho más de lo que conseguía, máxime cuando Maresca (minuto 69) remató de cabeza un gran envío de Gámez superando a Pulido y haciendo imposible el intento de Joel para evitar el 3-1.
Los últimos veinte minutos de partido fueron una auténtica locura. El Rayo siguió buscando morir de pie, con Michu desperdiciando un mano a mano con Caballero, que posteriormente taparía un segundo intento de Lass junto al poste. El guineano había entrado en la segunda mitad, sumando después la aportación de Trashorras y, en la recta final, de Tamudo, en una búsqueda desesperada de algo positivo que no llegaría.
Rondón volvería a tener una nueva ocasión en otro mano a mano con Joel que el madrileño taparía con habilidad -el posterior remate sería anulado por fuera de juego-, e Isco vería como un remate suyo era anulado por posible fuera de juego, apenas un minuto más tarde.
El partido agonizaba, pero el Rayo no estaba dispuesto a dejar las cosas como estaban. Un envío al área para Diego Costa fue controlado por el brasileño que, tapando muy bien el esférico, sería derribado por Caballero en el segundo penalti de la noche a favor de los vallecanos. Trashorras no fallaría, elevando la emoción de los últimos cinco minutos hasta que Duda enganchó un gran disparo desde la frontal para dejar a cada cual en su sitio. Al Málaga más cerca de la Champions y al Rayo más cerca de la salvación porque, a pesar de la derrota, se mantienen las distancias con la zona baja una semana más tarde.
