El Rayo recibió un duro correctivo en Anoeta. La apuesta de Sandoval de incluir a Diamanka como central trasmitió un mensaje de inseguridad a un equipo que estuvo negado durante toda la noche.

Ficha técnica:
Real Sociedad (4): Bravo, Elustondo, Iñigo (Ansotegi, minuto 66) (A), Griezmann, Agirretxe (Llorente, minuto 76), Demidov, Zurutuza, Illarra (Rubén, minuto 79), Estrada, Vela y De la Bella.
Rayo Vallecano (0): Joel, Tito, Casado (A), Diamanka (A), Arribas, Javi Fuego, Movilla (Trashorras, minuto 59), Lass (Piti, minuto 52), Armenteros, Michu (Tamudo, minuto 65) y Diego Costa (A).
Arbitro: Pérez Montero.
Goles: 1-0. Minuto 5. Agirretxe; 2-0. Minuto 30. Zurutuza; 3-0. Minuto 50. Griezmann; 4-0. Minuto 52. Vela.
El Rayo volvió a ofrecer su peor versión como visitante, precisamente en esa faceta que hasta el momento le había permitido sobrevivir con solvencia en Primera División. El conjunto de Sandoval perdió su fútbol, dio grandes facilidades en defensa y falló las escasas ocasiones de gol que generó, dejándose en Anoeta la imagen y el espíritu de un equipo que soñaba con Europa y que ahora vuelve a mirar hacia abajo viendo cómo, sus cinco derrotas en los últimos siete encuentros, le han hecho perder la sensación de solvencia en la que viajaba en su regreso a la máxima categoría.
El de ayer volvió a ser uno de esos partidos para olvidar. Ya ocurrió en Cornellá-El Prat ante el Espanyol o en La Rosaleda ante el Málaga. Los franjirrojos no fueron ese equipo aguerrido, serio, bien plantado y con calidad que ha maravillado durante el presente campeonato. La inseguridad que mostró el equipo llegó principalmente desde la línea defensiva, que fue un caos, y también desde el banquillo. La apuesta de Sandoval de incluir a Diamanka como pareja de central de Arribas envió un mensaje de desconcierto al resto del equipo y se pagó caro. El joven canterano estuvo nervioso, descolocado y quitó la razón a su técnico. Raúl Bravo en Barcelona ante el Espanyol o Diamanka ante la Real Sociedad, son pruebas tan innecesarias que han obligado al técnico a pedir perdón a una afición que una vez más estuvo sobresaliente en las gradas de Anoeta.
Con Pulido en Madrid y Labaka en el banquillo, el Rayo se presentó ante la Real Sociedad devolviendo a Movilla al centro del campo y dejando a Trashorras y Piti en el banquillo. Si a esto le sumamos alguna indecisión de Joel y falta de acierto ofensivo, principalmente en la primera acción del partido errada por Diego Costa, el resultado no pudo ser más negativo.
El Rayo comenzó dando muestras de inquietud defensiva cuando, tras la ocasión errada por el delantero brasileño, permitía que la Real anotase el 1-0 en su primera acción ofensiva. Agirretxe aprovechaba un resbalón de Arribas para batir a Joel y abrir el camino de una fiesta que no tendría fin y que anuló cualquier reacción vallecana. El equipo franjirrojo estuvo mal en todas sus líneas. Los continuos errores en las opciones de creación, sus desajustes en las marcas y su poca pegada, dieron como resultado un partido horrible que hará reflexionar a más de uno.
Michu, desaparecido desde hace varias semanas, apenas aportó nada a un equipo en el que únicamente Armenteros y, posteriormente Piti, quisieron tirar de galones y salvar los muebles en un naufragio gestado en el vestuario de Anoeta. A la media hora, Zurutuza volvía a aprovechar un nuevo regalo de la defensa para batir a Joel y sembrar el pánico de la goleada entre las filas de un equipo que veía cómo tampoco había reacción en un banquillo en el que Sandoval se tapaba la cara no creyendo lo que estaba contemplando.
Los de Montanier decidieron entonces ceder todo el terreno y aprovechar el resto del encuentro para reencontrarse con una afición que les había criticado por salir de fiesta a la conclusión del partido en el Bernabéu. Ayer salieron de fiesta a costa de un Rayo desconocido.
En la segunda mitad nada cambió. Los donostiarras, sin necesidad de realizar grandes alardes, sentenciarían el encuentro en apenas diez minutos, los que necesitaron Griezmann y Vela para volver a dejar en evidencia a la defensa visitante. Un contragolpe y una acción personal cerraron una goleada que apenas sirvió ni para hacer aflorar el orgullo de un equipo que ayer estuvo a la deriva.
Con el marcador totalmente sentenciado Sandoval daría entrada a Trashorras, Piti y Tamudo, buscando una reacción que hiciera, al menos, lavar la imagen del equipo, pero ni por esas. Trashorras apenas tocó dos balones, Tamudo, que se llevó la ovación de la noche, no sumó ocasiones claras y Piti se enfrascó en una guerra personal que sirvió, cuando menos, para que se viera que estuvo presente en la debacle del Rayo en San Sebastián.
Lo mejor de la noche una afición vallecana incansable que recibió el aplauso generalizado de Anoeta. El resto para olvidar.

