Opinión. «Quizá me sobra la grandilocuencia de las palabras, el agradecimiento y el homenaje por la histórica temporada, los eslogan bastante poco creÃbles, pero me quedo con el gesto».
Opinión. Han pasado muchas cosas desde que un dÃa, por casualidad, descubrimos en auténtica primicia la foto del que, para desgracia de muchos, se iba a convertir en el heredero de la familia Ruiz-Mateos. Han sido muchas las meteduras de pata que Raúl MartÃn Presa, José MarÃa Sardá, Javier Tebas, Antonio Monterrubio y toda una serie de hombres con nombre y apellidos, han realizado a lo largo de un mandato que tiene de uñas a una importante parte de la afición y que, como poco, mantiene expectante al resto de la misma (o en la mayor de las ignorancias, que también se da el caso). Aquel dÃa que descubrimos aquella foto por casualidad, la cara de MartÃn Presa era la de un aficionado más, un socio de «diez años» (os juro que todavÃa no he visto ese carnet) que llegaba al Rayo con la intención de salvarlo del abismo, con la intención de sacarlo del pozo y con la idea de modernizarlo y hacer que este club nuestro se convirtiera en una entidad saneada, cristalina y próspera. TodavÃa no ha conseguido ninguno de esos objetivos. Según ellos mismos cuentan, el Rayo aún no está bien del todo (para muestra, un convenio sin firmar dentro de un concurso que se está eternizando), además, lo de la modernidad está lejos de llegar a Vallecas (un simple vistazo a su estadio sirve de claro ejemplo) y lo de la entidad saneada, cristalina y próspera llegará, aunque quizá alguno de nosotros no lleguemos a verlo (ley de vida).
En todo este tiempo han pasado muchas cosas, muchas y muy feas cosas. La fractura con la afición por los dÃas del club, por los abonos, por la publicidad, por lo que la posteriormente creada Plataforma ADRV peleaba como gestión de club, las denuncias, las detenciones, las broncas continuas, las pancartas, las consignas contra la directiva y los administradores concursales, los viernes sin animación, los «lunes al sol» y toda una serie de acontecimientos extradeportivos no han servido más que para desviar la atención de lo que deportivamente se estaba consiguiendo. La gestión de Monterrubio nadie ha podido, sabido ni ha querido explicarla, ¿llegará ese dÃa? Su principal valedor, el que le trajo, le defendió y le propuso para un aumento de sueldo, Javier Tebas, terminó dando el salto mortal con pirueta y tres tirabuzones para sentarse en el sillón más cómodo de los empresarios del fútbol. El Jefe Supremo de la liga, a pesar de todo, no se ha desenganchado del Rayo (un rayista ‘de pro’ podrÃa decirnos más de un millón de razones por las que alguien es incapaz de separase de la franja una vez que le ha entrado en vena, pero en este caso… mucho me temo que las razones de Tebas no cuadrarÃan con las de ninguno de los rayistas que se me vienen a la mente). Desde ese cómodo y blandito recién estrenado sillón de la Liga, el Sr. Tebas, mientras busca sin éxito a todos esos supuestamente culpables de compra-venta de partidos de los que tanto ha hablado (mucho ruido y pocas nueces) se ha buscado un hueco para seguir asesorando y cobrando al Rayo Vallecano. Ahora le ayudará a recurrir al TAS, siempre que sea necesario. Vamos, que aquà no se va nadie con las manos vacÃas…
Pues bien, entre tanto despropósito, tanto error, tanto ‘ocultismo’, tantas cosas por solucionar, aclarar, explicar, volver a aclarar y, quien sabe, si volver a explicar de nuevo, entre todo eso, aparece un gesto, quizá anecdótico, quizá provocado por mil razones, pero que se ha convertido en una realidad. El club que preside MartÃn Presa, el de los dos dÃas del club por imperativo de los administradores concursales, ha decidido suprimir uno de esos dÃas y, además, se pone «de lado del socio» proponiéndole descuentos en el precio de una localidad por abono. Esta medida, que seguro que a muchos les sabrá a poco, es más, mucho más de lo que yo podÃa esperar. Ya me parecÃa raro que se dejara escapar un ‘dÃa de ayuda económica al club’, y mucho más que, por añadidura, nos fuésemos a encontrar con un «regalo», de pago, pero «regalo» al fin y al cabo. Es evidente que a todos nos gustarÃa retornar a la época de la localidad gratis, a cinco o a diez euros para cada abonado (que echando cuentas se puede hacer, no digo que no), pero hay que reconocer que aquella época ha pasado a la historia y que nunca ha de volver. Que nadie olvide que aquellas entradas gratis tenÃan detrás unos impagos millonarios a las arcas públicas y unos agujeros económicos que todavÃa no sabemos cómo se van a pagar. En Getafe, las entradas a cuarenta euros, en Zaragoza, Agapito pagando «de su bolsillo» o de donde quiera que sea… en Vallecas, entradas rebajadas.
No siempre llueve a gusto de todos y, como de costumbre, habrá crÃticas, aplausos, comentarios a favor y comentarios en contra, pero yo hoy, dentro de todo lo malo que hemos vivido y que siempre hemos denunciado, intentando ser lo más ecuánimes posible, hoy tengo que aplaudir el gesto. Quizá me sobra la grandilocuencia de las palabras, el agradecimiento y el homenaje por la histórica temporada, los eslogan bastante poco creÃbles, pero me quedo con el gesto y sobre todo con el resultado. Venga de donde venga y por la razón que venga, es de agradecer que, por una vez en la temporada, que no sea porque cae en puente y el estadio se queda vacÃo, los que mandan en el Rayo hayan pensado que rebajando los precios pueden conseguir que muchos vallecanos quieran ver el último partido de su equipo esta temporada. Si finalmente no lo consiguen, deberán volver a planteárselo, pero yo, hoy, a falta de cinco dÃas para el partido ante el Athletic, les concedo el beneficio de la duda. Creo que es de justicia esperar acontecimientos, ver la reacción de la mayorÃa de la gente del barrio y juzgar. Si muchos han pasado por la taquilla del Coliseum Alfonso Pérez y han pagado 40 euros por ver a su Rayo, quizá haya muchos otros que, sin haberse podido pagar el abono completo, estarán encantados de poder ir a ver a su Rayo por 20. Si me equivoco, pido perdón de antemano.
