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EDITORIAL

Un barrio a la conquista de Europa

"Hoy el Rayo volverá a conquistar Europa, hoy Vallecas volverá a latir con fuerza. Ya queda menos... ¡disfrutemos de esto!"

Un barrio a la conquista de Europa
El Rayo disputará esta noche el partido de ida de las semifinales de la Conference League (c) Pasión por el Rayo

Cuando empezó la aventura europea del Rayo muchos soñábamos en grande, seguramente por el subidón de la clasificación y por la confianza en el grupo de amigos de Iñigo Pérez (porque más que una plantilla es una «cuadrilla», como dirían en el País Vasco). Soñar en grande era pasear el nombre del Rayo y de Vallecas por Europa con orgullo, con dignidad, con esperanza, con alegría. Soñar en grande era superar la fase de grupos y seguir creciendo. Soñar en grande era viajar por el viejo continente y disfrutar de la gente del Rayo y de Vallecas en aquellos lugares a los que la competición nos «invitara».

Por aquel entonces, cuando el primer escollo era un desconocidísimo Neman Grodno de Bielorrusia, que además jugaba en Hungría a puerta cerrada, uno miraba el cuadro de equipos de la Conference y empezaba a marcar destinos soñados, pero también rivales gigantescos que hacían tambalear el sueño. Crystal Palace, rebotado de la Europa League por incumplir aquello de la ‘multipropiedad’ tan de moda en el fútbol moderno actual, Fiorentina, Mainz, AEK Atenas, AZ Alkmaar o RC Strasbourg, entre muchos otros, eran rivales muy superiores al Rayo en todo: presupuesto, masa social, instalaciones, experiencia europea… todos ellos tenían y tienen mucho más que el Rayo, pero a gran parte de ellos les falta lo que le sobra al Rayo: el corazón de un barrio con un sentido de pertenencia inquebrantable e incuestionable.

Porque Vallecas es un barrio con principios y con una identidad propia muy marcada. La multicultura que se respira en sus calles, la identidad social y sus principios hacen de Vallecas una ‘aldea poblada por irreductibles vallecanos’, un lugar con mala fama heredada de puertas para afuera durante muchos años de historia, un lugar en el que cualquiera es bien recibido. Vallecas tiene un encanto natural que quizá no se aprecie a simple vista, pero que te atrapa, te seduce, te enamora.

Lo mismo sucede con el Rayo. Nuestro Rayo es un club humilde dentro de los grandes de la liga, un razonamiento demasiado erosionado por el excesivo uso que de él hacemos, pero que no deja de ser una realidad. El Rayo es un club cutre en muchos aspectos por la desgana, el desdén y la falta de cariño de quienes lo gobiernan. Pero el Rayo tiene ese encanto natural que le hace único. Será por ese aroma a fútbol auténtico y verdadero que desprende. Será porque su afición se empeña una y otra vez en demostrar que son una ‘rara avis’ dentro de la modernidad, los avances tecnológicos, las grandes inversiones y los avances de un fútbol al que muchos decidimos no sumarnos hace tiempo con la idea de recuperar el protagonismo de la grada y el ‘bocata’ del descanso, la bufanda, los cánticos, los tifos, la animación y el corazón de la grada.

Llegados a este punto os habréis dado cuenta de que no he hablado de fútbol, de estrategia, de jugadores, de resultados… no, porque hoy es un día tan grande que no se puede reducir a lo meramente futbolístico. Hoy Vallecas vuelve a reivindicar su sitio en Europa, el Rayo vuelve a mostrarse al mundo con lo que es, con sus penurias y miserias, pero sobre todo con su orgullo y su corazón, porque eso es lo más grande que tenemos. Hoy habrá 14.000 almas (o las que sean) dentro de los cuatro muros de su denostado y despreciado Estadio de Vallecas y muchos más pendientes de la tele, de las redes sociales y también de la radio (de PxR Radio, por ejemplo). Hoy el Rayo vivirá una noche histórica y maravillosa que supondrá su despedida como local de una competición que le ha encumbrado a las semifinales de una andadura europea que empezamos soñando en grande y que ha resultado ser mucho más grande que nuestros propios sueños. A partir de aquí sólo quedará Estrasburgo y, ojalá, Leipzig.

Hoy es un día de nervios, de emoción, de recuerdo para los que no están y un día vivieron sus noches ‘históricas’ con el Rayo y a los que les haremos partícipes de nuestra experiencia, de nuestra alegría, de nuestro sentimiento, de nuestro orgullo. Hoy el Rayo volverá a conquistar Europa, hoy Vallecas volverá a latir con fuerza. Ya queda menos… ¡disfrutemos de esto! Vallecas y su Rayo, su gente… ¡lo más grande!