Tener que anunciar que el Rayo Vallecano juega como local lejos de Vallecas no deja de ser una circunstancia anómala y dañina para la propia entidad y, sobre todo, para lo que más me importa, para la gente del barrio. Y que la razón no sea otra que el abandono, la desidia, el desinterés, la falta de atención programada y buscada y la acumulación de «mierda», con perdón, da mucha más rabia. Porque que nadie se lleve a engaño, aquí no hay errores, hay negligencia, aquí no hay fallos, hay estrategia. Los continuos lamentos del propietario del Rayo Vallecano sobre el estadio, sus peticiones de buscar un nuevo enclave, sus exigencias de encontrar un estadio nuevo más grande, más bonito, más funcional y sobre todo más rentable económicamente, chocan frontalmente con su obligación de mantenimiento, de cuidado y de mejora de un estadio que, por más que le pese, es el Estadio de VALLECAS. Porque invertir dinero, aunque estés obligado contractualmente, en un lugar que deseas abandonar va contra tu propio discurso de inviabilidad del futuro en ese lugar que intentas proyectar cada vez que hablas. ¿Y ahora qué?
Comunicados arriba, comunicados abajo, y más allá del apagón informativo al que ha tenido condenada a su propia gente, llega el momento de anunciar que «¡Hoy juega el Rayo!», con el mismo entusiasmo y emoción que lo haría un besugo tomando el sol en la Avenida de la Albufera. Porque ¿qué ilusión vas a transmitir cuando en el anuncio tienes que poner que el partido se disputa en Leganés y no en Vallecas? Y podría haber sido peor, y quizá lo sea más adelante, porque lo podían haber llevado a Burgos, Irún o más allá de los Pirineos, ya puestos a ser extravagantes… quizá a Leipzig, que ya nos conocemos el camino (y la estación de tren).
En Vallecas, por mucho que parezca que estamos acostumbrados a todos estos desmanes, desplantes y desvergüenzas, las cosas no se pasan por alto. Y la gente, en Vallecas, está harta de tanta dejadez y de tanto despropósito. Han decidido, en el porcentaje que sea (eso lo comprobaremos esta noche), que la única opción para defender lo suyo, su estadio, su club y su identidad, es no acudir a Butarque. Con el máximo respeto a quien decida lo contrario, me quito el sombrero para quien, contra sus propios intereses, proclama que para defender lo suyo todo pasa por ‘autopenalizarse’. ¿Quién piensa que a cualquier rayista no le apetece ir a ver y animar a su Rayo? ¿Quién cree que aquellos que son capaces de ir a Sevilla no podrían ir a Leganés? Es una cuestión de principios y si su opinión es que el Rayo sólo juega de local en Vallecas, toda mi comprensión y apoyo.
Creo que nosotros no somos sospechosos de esconder la cabeza debajo del ala y que siempre, en estas columnas de opinión y en la línea editorial, hemos dejado clara nuestra postura en relación al Estadio DE VALLECAS. Quizá haya quien piense que se nos podría pedir más, que podríamos hacer más, todo es posible, porque es imposible agradar con tus actos o palabras a todo el mundo. Lo de Vallecas es insostenible hace mucho tiempo, se ha dicho por activa y por pasiva, se ha denunciado con gestos, palabras e imágenes, pero no seamos inocentes, hasta que alguien no ha visto negocio en todo esto, no han movido un dedo. Y no sabemos qué nos deparará el futuro, lo que sí sabemos es que este barrio defiende lo suyo y lo hace con uñas y dientes. Por eso hoy no estarán en Butarque, por eso, si toca, tampoco estarán en el Plantío (Burgos) o en Leipzig, pura ironía.
Ahora sólo falta que alguien más haga algo más y que, de una vez por todas, este sinsentido pase a ser una mala pesadilla del pasado, un pasado que ha durado demasiados años y esperemos no siga durando muchos más. Para todo lo demás, para seguir informando, seguir denunciando, seguir criticando y seguir apoyando, aquí nos tenéis como siempre. Hoy toca pasar del abandono al destierro ¡Mucho ánimo!
