Hay mucha gente que todavía no ha terminado de entender lo que supone ser del Rayo. No vengo aquí a dar lecciones de nada, porque tampoco soy yo quien deba darlas, ni seguramente tenga la capacidad para hacerlo, pero sí voy a exponer cómo lo veo yo, cómo lo siento yo, cómo lo explico yo.
Ser del Rayo trasciende el fútbol, porque ser del Rayo marca tu vida. Si vives en el barrio de Vallecas, como vivo yo. Si vives cerca del Estadio de Vallecas, como vivo yo. Si te das una vuelta por Albufera, Payaso Fofó, Arroyo del Olivar o Teniente Muñoz Díaz, como hago yo, quizá lo tengas mucho más fácil. Lo entenderás sin que nadie te diga nada. Si vienes de algo más lejos, pero has vivido las previas, los partidos, los desplazamientos, la vida del rayista, lo entenderás fácilmente sin que nadie te diga nada. Para todos los demás, quizá sí sea necesario transmitir ese sentimiento.
Ser del Rayo no es ponerte una camiseta el viernes, sábado, domingo o lunes de turno y olvidarte hasta el siguiente fin de semana. Ser del Rayo no es ir a un partido de fútbol, animar o criticar, aplaudir o silbar, marcharte y comentar con tus colegas y punto. Ni ponerte la camiseta cuando tu equipo gana y esconderla cuando pierde. Ser del Rayo es una manera de vivir.
Ser del Rayo es luchar por el legado de Prudencia Priego. Ser del Rayo es pelear por los valores de un barrio de gente a la que no le sobra nada y a la que muchas veces le falta algo. Ser del Rayo es recorrer media Europa para llegar a Leipzig, perder una final y volver a recorrerte media Europa con la cabeza alta y el orgullo de quien ha ganado mucho más que una final europea. Ser del Rayo es transmitir a un niño lo que significa ser del Rayo. Ser del Rayo no es ganar tres puntos contra el Athletic o que te dé igual jugar en Burgos, Butarque o Burriana. Ser del Rayo no es aguantar que se rían de ti en tu cara y que te ofrezcan un campo, que además de ser tuyo, está hecho una pocilga. Ser del Rayo no es aguantar que haya quien te diga lo que eres ni cómo eres.
El sábado vivimos algo histórico, algo que se ve pocas veces. La mayoría de la gente del Rayo habló, sí, la mayoría, aunque haya quien se empeñe en decir que fueron unos pocos, y lo hizo alto y claro. Con voz, pero esta vez también con voto. Gritó dejándose la voz y los pulmones contra el presidente Martín Presa. Mostró pancartas contra el presidente Martín Presa. Y llevó a cabo una protesta pacífica pero contundente, sin riesgo para la seguridad ni la integridad personal de nadie y que supuso que se detuviera un partido de fútbol. Porque lo que se está jugando aquí es mucho más importante que un partido de fútbol, una permanencia o una clasificación europea. Vallecas está luchando por la supervivencia de su Rayo, no el de Martín Presa, no el de la liga, la supervivencia del Rayo de Vallecas y de los vallecanos. Porque el sentimiento no se negocia, porque con el sentimiento no se juega.
Lo del sábado no fue un atentado como han dicho desde el club en su enésimo comunicado, ni un sabotaje como expresó el consejero de la Comunidad de Madrid. Lo del sábado fue una demostración de la fuerza de la calle, de la fuerza de la gente unida en busca de un mismo objetivo. No voy a criticar a quien crea que se ha llegado muy lejos y que no se debería haber provocado la suspensión del partido. Respeto su opinión aunque no la comparta del todo. Y pido el mismo respeto para la mía.
¿Qué repercusión y resultado tuvo no acudir en masa a Butarque? Se dijo, se pasó página y a otra cosa. ¿En qué quedó la manifestación de tres o cuatro mil rayistas por las calles del barrio? Se pasó página y aquí no ha sucedido nada. ¿Se sabe que la gente de Vallecas está descontenta con Presa? Se sabe, sí, pero todavía hay quien se pregunta que cómo es posible teniendo al equipo en su mejor época deportiva de su historia. Ahí está el fondo de la cuestión, quien se pregunta eso, quien pelea únicamente por eso, es quien no entiende ni sabe dónde está ni lo que significa ser del Rayo. Repito, ser del Rayo no es ganar o perder un partido, ni quedar séptimo o décimo en una liga.
¿Alguien puede explicarme por qué no se puede protestar contra el propietario de un club de fútbol? ¿Alguien puede explicarme por qué hay que aguantar sus amenazas de llevarse el club a otro lugar, de abandonar su estadio o que se cargue los símbolos del club porque le da la gana? ¿Alguien puede explicarme cómo es posible que con el dinero de todos se le ceda a bajo coste un estadio de fútbol y una ciudad deportiva y los tenga abandonados, descuidados y maltratados? ¿Alguien puede explicarme por qué no se puede pedir la salida de un presidente de un club de fútbol? El servilismo y el conformismo son posturas tan respetables como el inconformismo o la lucha. En Vallecas ha llegado el momento de luchar y eso que este barrio, esta afición, ha estado mucho tiempo aletargada, anestesiada, sin reacción. Ha llegado el momento de buscar una salida, una solución, y esa solo puede llegar desde la unión, desde la lucha colectiva y desde acciones que trasciendan más allá de las cuatro calles que rodean el Estadio de Vallecas.
Sin violencia, pero con la contundencia suficiente como para que más allá de esas cuatro calles todo el mundo sepa que en este barrio se está librando una batalla que va mucho más allá del fútbol y de una clasificación, por histórica que esta sea. Aquí se está peleando por la supervivencia de un fútbol que, por desgracia, ha desaparecido hace tiempo en la mayoría de lugares de nuestro país. El fútbol de la gente, el fútbol de la calle, el fútbol de las aficiones, de nuestros niños y nuestros mayores. Tu fútbol. Nuestro fútbol.
Nunca defenderé ni justificaré la violencia. Pero siempre estaré del lado de la justicia y de las manifestaciones de una gente que lo único que quiere es disfrutar de su modo de vida de la mejor manera posible. Y esta no pasa por meter las manos en los bolsillos, encogerse de hombros, decir que nada va a cambiar, ir al fútbol a aplaudir o silbar y volver a tu casa a seguir viendo el fútbol de una liga que se ha zampado hace tiempo todo por lo que muchos siguen luchando. Esto sólo puede pasar por mostrar tu descontento, tu enfado, tu indignación, tu rabia y tu opinión.
El Rayo de Presa tiene razón en una cosa. Lo del sábado fue fruto de la acción de un grupo organizado. Sí, de un grupo de 12.000 personas que gritaron al unísono que se marche y que lo hicieron, seguramente, con el respaldo de un barrio que sabe lo que hay y de una sociedad general que también debe saberlo para entender que lo de Vallecas trasciende al fútbol. Y si para eso hay que seguir gritando y protestando, que se haga. Vallecas está en lucha, Vallecas unida es imparable.
