A las puertas del cielo jugando como los ángeles

El Rayo Vallecano consiguió derrotar al R.C.D. Espanyol en un partido que se puso muy pronto de cara y en el que el conjunto de Paco Jémez fue superior a su rival. ‘Chori’ Domínguez y Piti firmaron los goles de la victoria.

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Ficha técnica:

Rayo Vallecano (2): Rubén, Tito, Jordi Figueras, Gálvez, Casado (A)(Arbilla, minuto 67), Javi Fuego (A) (Adrián, minuto 83), Trashorras, Piti, Lass (José Carlos, minuto 42), ‘Chori’ Domínguez (A)y Leo Baptistao (A).

Espanyol (0): Casilla, Víctor S. (A) (Verdú, minuto 45), Forlín, Stuani (A), Sergio García (A), Moreno, Javi López (A), Capdevilla, Colotto, Simao (A) (Petrov, minuto 70) y Christian (Wakaso, minuto 45).

Arbitro: Muñíz Fernández.

Goles:1-0. Minuto 8. ‘Chori’ Domínguez; 2-0. Minuto 76. Piti.


El Rayo Vallecano se reencontró con su mejor versión y lo hizo con lo que le faltó en Riazor, la pegada. A partir de su primer golpe, la historia del partido ante el Espanyol cambió radicalmente y el conjunto vallecano ofreció un recital de toque, control y juego colectivo digno del mejor equipo de la liga española.

Ante el Espanyol del ‘vasco’ Aguirre, el Rayo arrancó el partido intentando identificar el camino del éxito y en su búsqueda se encontró con un contrincante inesperado que parecía le iba a complicar la existencia hasta el límite. Los blanquiazules salieron conectados, despreocupados y con espíritu, algo que chocó frontalmente con el planteamiento de un Rayo al que le costó ocho minutos ver la luz al final de un túnel repleto de buen fútbol pero falto de definición. Hoy el primer remate se convirtió en gol y, a partir de ahí, el conjunto vallecano se dedicó a desplegar su fútbol alegre, ofensivo, de primer toque y precisión que tanto está maravillando esta temporada. Además, la victoria vino acompañada de buenas noticias individuales. Por un lado, la inclusión de Jordi Figueras en sustitución de Amat sirvió para certificar algo que todos los que vivieron la primera vuelta del ejercicio anterior ya conocen, la gran calidad del central llegado del Brujas. Por otro, el Rayo volvió a disfrutar del mejor Leo Baptistao, que recobró su chispa y esa punta de velocidad que pareció abandonarle tras la lesión. Por último, el resurgir de un José Carlos que dejó destellos de su gran calidad en su reaparición en Granada pero que, hasta hoy, volvió a desaparecer con momentos más grises que brillantes. El sevillano ofreció un recital de controles, pases y regates.

El primer gol llegaría de una buena combinación por banda izquierda culminada por la internada de Leo y por el remate del ‘Chori’ Domínguez, un portento físico para el ataque del cuadro franjirrojo y un espectáculo que todos quisieran prolongar por muchos años en Vallecas. Apenas habían transcurrido ocho minutos de juego y en su primer acercamiento, los vallecanos lograban lo que se les negó durante los noventa de Riazor. Hasta ese instante el Espanyol había entrado mejor en el partido, pero el conjunto de Aguirre se descompuso y quedó a merced del toque de un equipo que llama con firmeza a las puertas de Europa y que lo hace jugando como los ángeles.

La abrumadora superioridad futbolística del cuadro madrileño quedó reflejada en cada regate de Piti, en cada carrera de Lass, en la presión del ‘Chori’ y en la presencia de Leo. La grada de Vallecas se divertía, pero no olvidaba. En el minuto trece, en honor a los trece detenidos, se escucharon los cánticos de protesta en contra de un Martín Presa que aguantó el tirón con la mayor dignidad posible, aunque la retirada de ciertas pancartas a todas luces inofensivas le dejara en muy mal lugar. El exceso de celo en ciertos momentos resulta demasiado evidente y eso es algo que en Vallecas sigue ‘encendiendo’ un ambiente tremendamente caldeado.

Piti sentenció al Espanyol y dejó al Rayo pensando en metas mayores

El segundo período trajo consigo la explosión de un jugador tremendamente técnico, que había estado alejado de su mejor nivel en los choques anteriores. José Carlos, que había sustituido a Lass a falta de tres minutos para el descanso por los problemas físicos del guineano, se gustó y deleitó al respetable con un sin fin de regates y con el descaro de un jugador sin presiones añadidas.

El Espanyol había decidido dar un aire nuevo a su trastocado planteamiento táctico y, dando entrada a Verdú y a Wakaso, intentó avanzar metros en busca de un empate que no habían merecido en la primera mitad. Wakaso se metió en todas las ‘guerras’ que planteó una segunda mitad más disputada y con menos fútbol, fruto de los continuos parones provocados por unos y otros, y culminada con un acto de fe de Piti. El delantero franjirrojo corrió sin descanso, después de setenta y cinco minutos de intenso trabajo, en busca de un balón que parecía inalcanzable y, adelantándose a la salida de Casilla, remató el partido.

Las ‘peleas’ continuaron hasta el final y el Rayo aprovechó los instantes finales para que Leo y Javi Fuego recibieran una cartulina amarilla que les impedirá jugar en el Camp Nou, pero que les permitirá afrontar el tramo definitivo del sueño europeo libres de cargas y sin sanción en un horizonte que se presenta tremendamente ilusionante para un equipo y para una afición que se merecen esta alegría.