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Alegría gaditana… en estadio vallecano

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El delantero nigeriano Ogbeche, consiguió remontar los goles de Rubén Castro primero y de Michel posteriormente, en un mal encuentro del Rayo en líneas generales

© PXR. Vallecas, 17 Octubre 2009
El Rayo Vallecano dejó escapar dos nuevos puntos de su fortín, ante un Cádiz que en ningún momento puso las cosas fáciles, a pesar de lo cual siempre fue a remolque en el marcador. El acierto ofensivo de Ogbeche impidió que la contundencia ofensiva de los de Mel les costara un merecido empate.

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Ficha técnica:

Rayo Vallecano: Cobeño, Albacar, Serrano, Tena, Coke, Michel (Rafa García, min. 77), Movilla, Quero, Jofre (Pacheco, min. 61), Piti (Susaeta, min. 63) y Rubén Castro.
Cádiz C.F.: Casilla, Cristian, Fragoso, Álvaro Silva, Cifuentes, Abraham (Fran Cortés, 45′), Erice, Enrique (Nano, 69′), Caballero, López Silva (Fleurquin, 81′) y Ogbeche
Goles:1-0. Minuto 38. R. Castro; 1-1 Minuto 52. Ogbeche; 2-1. Minuto 62. Michel; 2-2. Minuto 69. Ogbeche.
Arbitro: Lizondo Cortés.

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El partido de los «hermanos de sangre», de la «sangre gaditana en vena vallecana» y de los aplausos correspondidos, finalizó en tablas. Siempe se dice que los goles son la salsa del fútbol y, hoy, ese dicho tiene toda su justificación. Porque fútbol no hubo mucho, y el que hubo llegó desde el sur.

El Cádiz ya dejó claro desde el principio que no llegaba a Vallecas a pasearse ni a ver como su rival mandaba y manejaba el partido a sus anchas. Así, con una disposición táctica envidiable los de Javi Gracia gritaron a los cuatro vientos que habían venido a Madrid a plantarle cara al Rayo, y vaya si lo hicieron.

Los primeros compases, mientras en el graderío muchos miraban a un lado y a otro perplejos por los agasajos entre las hinchadas, fueron de dominio alterno, aunque con mayor control vallecano. Piti demostraba el por qué de su titularidad y probaba fortuna con su especialidad, el disparo lejano. La calidad que atesora este jugador es indiscutible, aunque hoy terminara desapareciendo del encuentro de manera paulatina.

Por la derecha Quero lo intentó, consiguiendolo en contadas ocasiones. Su desborde, su velocidad y su oportunismo dejaron cierto atisbo de esperanza en un Rayo que no parecía tener la fluidez de otras ocasiones. El balón no corría con velocidad, la salida era complicada y así, el Cádiz, no pasaba demasiados apuros. A pesar de todo, con cuentagotas, las ocasiones fueron llegando. Quero tuvo un par de oportunidades de adelantar a los suyos, pero sus intentos no lograron el objetivo.

El primer período ya había puesto a cada cual en su sitio. El Rayo atravesaba con dificultades una travesía que se pondría cuesta abajo gracias al oportunismo y al estado de gracia de su hombre gol. Rubén Castro lo había intentado, había luchado con la defensa visitante por cada balón que rondaba la zona decisiva del terreno de juego, pero no parecía tener su día. Hasta que enganchó una. Un pase de Michel permitió al canario demostrar su calidad, y su acierto, para adelantar al Rayo en el marcador (1-0, minuto 38). El partido se ponía de cara para los vallecanos.

Ogbeche, delantero oportunista, batallador y buen rematador, había buscado los huecos en la defensa local y ponía a prueba a Cobeño, que tuvo una actuación sobresaliente a pesar de los goles encajados.

Un Rayo sin frescura


En la reanudación, el conjunto franjirrojo siguió pecando de indolencia. Su movilidad parecía mermada y Jofre, estilete en muchas jornadas, era el reflejo de la misma. Su velocidad y desborde quedaron minimizados y su habilidad en el recorte se perdía ante la maraña defensiva de un Cádiz que parecía tener la frescura que les faltaba a los locales.

Antes de cumplir los diez primeros minutos de la reanudación, Ogbeche, líder ofensivo de los amarillos, aprovechó una llegada de Cristian por banda derecha para, ante la pasividad de la defensa, conseguir hacer justicia a lo que sucedía sobre el césped del Teresa Rivero (1-1, minuto 52).

Pero el destino quiso dar una nueva oportunidad a los vallecanos. Cuando el partido tenía pinta de inclinarse más hacia lado andaluz, llegó de nuevo la calidad de Rubén Castro. El delantero puso un balón al hueco para la llegada de Michel que con sangre fría y calidad superó a Casilla en su salida, para adelantar al Rayo por segunda vez en el encuentro (2-1, minuto 62). El equipo de Mel no estaba jugando bien, pero el marcador le sonreía.

Poco le iba a durar la alegría a los vallecanos, porque ‘ejcabeche’, como alguién bautizaba a Ogbeche en la grada (con el gracejo típico andaluz), tenía su día de gloria. Una acción personal de López Silva por banda izquierda sería rematada por la cabeza del nigeriano, que una vez más cortaba de raíz las esperanzas franjirrojas de llevarse un partido que finalizó en correcalles y con tangana final.

El encuentro se reactivó con los goles y, por momentos, la compostura táctica desapareció. Los ataques y contraataques se sucedieron y, en un tramo final tremendamente emotivo, ambos equipos se enfrascaron en una lucha sin cuartel que bien podría haber acabado con alguno de los contendientes ‘en la lona’. La aparición estelar de Lizondo Cortés, que terminó amonestando a Quero, Susaeta y Serrano y expulsando a Albacar, que se enzarzó con un rival en los minutos finales, puso la guinda a un partido en el que hubo goles, espectáculo en la grada, buena sintonía… pero poco fútbol, amén de dos nuevos puntos que vuelan del Teresa Rivero.

Un sentimiento, una ilusión… ¡aúpa Rayo, aúpa campeón!