>© PXR. Vallecas, 29 Octubre 2009
Anoche se enfrentaron dos versiones diferentes de fútbol en Vallecas. Por un lado, el Rayo Vallecano, empeñado en bajar el balón, abrir el campo a las bandas y en llegar jugando al fútbol, y por otro, el Athletic, que en su mejor expresión de lo que siempre ha promulgado, limitó su aporte ofensivo a buscar a su delantero a base de ‘pelotazos’ al área. Ayer pudimos ver, además, dos delanteros de corte diferente.
Pepe Mel y Joaquín Caparrós entregaron el testigo rematador a dos hombres acostumbrados a la brega y la lucha en el área, a la pelea cuerpo a cuerpo y al remate. Dos hombres con idéntico objetivo, pero con diferente manera de entender el medio por el que conseguirlo.
Sergio Pachón, que está en racha en la copa, se ‘pegó’ con la defensa bilbaína, estuvo en constante estado de excitación y provocó varias ocasiones de peligro, logrando el gol de la tranquilidad para lo suyos. Recibió una entrada durísima en el centro del campo y tuvo que ser atendido en la banda por una prominente brecha en la cabeza.
Su oportunismo y su continua entrega son las mejores armas de un delantero que quiere volver a tener el protagonismo que, con la llegada de ‘los jóvenes’ (Rubén Castro o Pacheco), ha perdido. Su peso específico no es el que era hace unas temporadas, pero su ilusión y sus ganas hacen de este jugador una pieza clave en el engranaje de un equipo que una vez más volvió a ofrecer su mejor versión.
Lo intentó a base de ‘cabezazos’
Enfrente estuvo Fernando Llorente, otro hombre de área aunque de corte distinto. Su fútbol se basa principalmente en la colocación, en aprovechar sus excepcionales condiciones físicas y en un remate de cabeza temible. Ayer, Dani pudo comprobar como todos los balones enviados al área eran rematados por ‘la torre’ Llorente. Su presencia fue contínua y, a pesar de los problemas físicos que ha arrastrado durante toda la semana, inquietó sobremanera a la zaga vallecana, que tuvo trabajo extra para parar al tanque rojiblanco.
El delantero vasco no estuvo afortunado de cara a puerta, unas veces porque sus remates se marchaban fuera, aunque cerca de la portería de Dani, y otras veces porque el cancerbero vallecano, en una inspiradísima noche, conseguía desbaratar sus intentos de recortar distancias en el marcador.
Dentro de dos semanas, en San Mamés, habrá una nueva oportunidad para disfrutar de dos delanteros con hambre de gol. ¿Quién ganará la batalla?
Un sentimiento, una ilusión… ¡aúpa Rayo, aúpa campeón!
